Troye Sivan publica She's the Best, su cuarto álbum de estudio, después de una etapa marcada por la exposición de Something to Give Each Other y la gira que compartió con Charli xcx. El disco parte, justamente, de lo que ocurría cuando se apagaban las luces: habitaciones de hotel, momentos de introspección y una vida que alternaba entre la intensidad pública y una intimidad bastante menos expansiva. Esa tensión atraviesa las doce canciones del álbum y encuentra uno de sus puntos más directos en "FF", el nuevo single que acompaña el lanzamiento.
Sivan define She's the Best como una suerte de "pintura" de su vida en distintos estados de ánimo y colores. El músico buscó registrar tanto la euforia de los últimos años como las zonas más privadas que convivían detrás de ella. "Hay un lado del álbum que tiene una energía arrolladora y grandilocuente, y después están las canciones que se sienten como el interior de mi mente", explicó.
"FF" pertenece a la zona más introspectiva del álbum. Escrita y producida junto a Jack Antonoff, George Daniel, Cirkut, Madison Love, Leland y Jasper Harris, la canción imagina una relación con un hombre que todavía no llegó a la vida de Sivan. El punto de partida no es un vínculo concreto sino la espera: el músico proyecta hacia el futuro una historia de amor y convierte esa ausencia en el centro de la canción.
"'FF' es una canción de amor eterno dedicada a un hombre que todavía no conozco. O al menos creo que no. Es mi versión más vulnerable, y habla de lo solitario que es amar a alguien que todavía no está en tu vida. Puede sonar como una promesa, pero en realidad es un deseo", señaló Sivan. Esa idea funciona también como contrapunto de otras canciones del disco. Mientras "Party" se concentra en la libertad de la vida nocturna y "She's the Best" aborda la relación del músico con lo femenino y con las mujeres y personas de expresión femenina que formaron parte de su vida, "FF" corre la mirada hacia aquello que todavía no sucedió.
El lanzamiento incluye un videoclip dirigido por Gordon von Steiner, colaborador habitual de Sivan, y filmado en Fire Island. El video recorre playas, interiores y distintas escenas junto al hombre que ocupa el centro de esa fantasía sentimental. La elección del lugar suma otra dimensión al relato: Fire Island, en particular las comunidades de Cherry Grove y Fire Island Pines, funciona históricamente como un espacio de encuentro para la comunidad LGBTQ+ y mantiene una relación estrecha con distintas formas de expresión queer.
She's the Best también implicó un cambio en la forma de trabajo de Sivan. Por primera vez asumió tareas de producción y grabó buena parte de las voces desde la oficina de su casa. El procedimiento lo llevó, según explicó, a recuperar algo de la libertad con la que hacía música en el dormitorio de su infancia, antes de que su carrera adquiriera la escala que alcanzó durante la última década.
"Quería hacer algo que -y no lo digo de una manera arrogante- solo yo pudiera hacer. La gente es inteligente, y quería crear algo realmente interesante y complejo", contó. El álbum quedó conformado por doce canciones: "She's the Best", "Canada Dry", "Party", "I Do This For You", "Cowboy", "Embarrassingly", "Le Boy", "Sex Star", "Troye Meets World", "FF", "Love So Big It Hurts" y "Lost Time", esta última con la participación de Lily-Rose Depp.
El punto de partida inmediato del disco es Something to Give Each Other, el tercer trabajo de estudio de Sivan. Publicado antes de esta nueva etapa, llegó al Top 5 del Billboard 200 y al primer puesto del ranking Dance/Electronic Albums. De allí salieron canciones como "Rush", "One of Your Girls" y "Got Me Started", y el ciclo terminó de expandirse con SWEAT Tour, la gira que compartió con Charli xcx.
Después de ese período, She's the Best desplaza parcialmente el foco. Si el disco anterior quedó asociado a canciones construidas alrededor del cuerpo, el movimiento y la vida nocturna, el cuarto álbum incorpora aquello que sucede fuera de escena: la espera, el deseo, la rutina posterior a los shows y una mirada más cercana sobre el propio proceso creativo. Sivan lo describe como un "retrato casi incómodamente sincero" de esos años.