An Eraser and a Maze, de Modest Mouse
La banda emo del noroeste del pacífico volvió a la independencia luego de 30 años. Despojados de los asuntos con grandes discográficas, simplificaron su sonido y el filtro cambió. El audio volvió a ensuciarse y ahora Isaac Brock, único integrante original que queda de la banda, habla sobre la mortalidad un poco más cómodo. Y uno de los ejemplos más claros de esto es la balada acústica "Remember Yourself". "Simplemente quité el filtro y dejé que todo sucediera", explicó en un comunicado de prensa. Modest Mouse, nombre que surge a partir de un cuento de Virginia Woolf, ese que describe a la clase trabajadora como "gente modesta de color ratón", parece resistir el embate de la creatividad pese a estar a 32 años de su debut (el EP Blue Cadet-3, Do You Connect?). Tal es así, que cuando la banda se mete con la nostalgia en su obra puede seguir generando temas como "Speak 'N Spell (Or Not)", una improvisación con aroma a Pixies bastante sacada donde Brock se desarma cantando: "Supongo que hasta aquí llegamos / Ojalá hubiéramos leído unos capítulos adelante / Probablemente podríamos haber evitado esto / pero así no fue como salió y obtenemos lo que obtenemos".
I Built You a Tower, de Death Cab For Cutie
A veces uno construye una torre para otro y la termina usando para terminar con todo. También podés subirte al taxi de la muerte y aceptar el onceavo disco de la banda de Bellingham (Washington). Luego de cuatro años de silencio, I Built You a Tower se sube a la cima musical de su discografía y esto fue, en parte, gracias a un duelo. Ben Gibbard, su líder y compositor, vio morir a su equipo, a su relación de pareja y a algunos parientes. El dolor como puntal para que uno de los mayores referentes del indie americano haga un disco letal. Estas once canciones remiten a la primera época de la banda, esa en la que a través de un pop full sensible se podía beber del peor dolor con elegancia y profundidad. De hecho, esta nueva escucha revive el anhelo que impulsó su indie rock original, junto con un enfoque insaciable: post-punk retorcido en "How Heavenly a State", synth-pop ambiental en "Trap Door", guitarras brillantes –y muy del rock norteamericano- en "Punching the Flowers". Y este verso de "Stone Over Water" en el medio de todo ese rencor mortífero: "Veo que el final se acerca / Y puedo gritar y chillar / o aprender a vivir sin ello".
Aethermead, de Of Montreal
El icónico grupo de psych-pop liderado por Kevin Barnes lanzó éste, su vigésimo álbum de estudio, y realizó una extensa gira norteamericana de verano. El impulso de este disco es otra ruptura amorosa, ahora con el lápiz un poco gastado, pero con la experimentación de sus herramientas estéticas intactas. Lo que no se puede pasar de largo es cuando Barnes habla sobre un desenamoramiento. Puede estar al borde de su obra cumbre (Hissing Fauna, Are You the Destroyer?) y también de una muerte más, la de su día a día. Quién no muere cuando alcanza el límite de una tristeza así. Barnes tiene la habilidad, por otro lado, para iluminar los arreglos mientras habla de cosas trágicas. Lo hace hasta cuando graba covers. La canción de Yoko Ono, "I Felt Like Smashing my Head Through a Clear Glass Window", por ejemplo, traducida al español sería "Tuve ganas de reventar mi cabeza contra el vidrio de la ventana". En este caso, mientras suena "…Already dreaming", con su aire tan beatle, el cantante de of Montreal dice: "Pero ya estoy soñando / entretenimiento basado en el daño / Destinado a robar nuestro temor nupcial / Te voy a extrañar cuando esté muerto / cuando esté muerto".
Ultra, de Six Sex
Morirse pero de envidia. O morirse de ganas, también. Todo lo que quiere Six Sex es que la desees. Canta erótica, gime rítmica, susurra adjetivos de alto calibre y arma rimas fáciles de todos sus chongos. Ultra es un electroclash de pura autonomía sexual y también su disco debut. Francisca Cuello, la mujer al frente de toda esta locura desenfrenada, venía de sacar cinco EPs sólidos que iban del reguetón al ravepop, con un nivel de obscenidad desagradable, pero en este debut eso llega hasta su punto de ruptura. Es como si Six Sex fuera la mujer elegida para hablar de lo que nadie puede hablar: una liberación sexual sin prejuicios, con las mujeres al frente, y el placer de su lado. Y todo esto, sin riesgos ni moralina progre. Ultra tiene una canción para cada pista de baile, desde dembow deconstruido y electroclash hasta canciones infantiles y trap. Todo se distorsiona en la reproducción y es medio inevitable la interpelación al movimiento voraz. La canción final y triunfal "No more porn" es un buen ejemplo de esta voz. Comienza con una proclamación de autonomía sexual con autotune: "Mi cuerpo humano no es tu fetiche / Mi cuerpo humano es mi fetiche". Y deja en el aire eso que todas, en algún momento, siempre quisieron decir. Y sentir.