Music, Fashion, Film, de Charli XCX

"No te ahogues con tu ego cuando me veas venir", dice Charli XCX de frente en "I'm afraid". También lo manda al genio de Cronenberg a despedir el disco diciendo: "Están muertos, se han ido, nadie dura para siempre". Lo repite una y otra vez envuelto en un susurro cavernoso propio de la estética de su cine y de este LP. Porque la talentosa compositora (también productora y líder absoluta de su generación en tanto mundo pop) ahora abandonó el tecno-pop del exitoso BRAT y volvió al rock para hablar de sus angustias existenciales pero también artísticas. Y nada va a ser simple y directo: de ahí la tapa mostrando al director de cine Martin Scorsese, al diseñador de moda Marc Jacobs y al músico-leyenda de John Cale. Es decir, un metadiscurso que fundamenta el título del disco pero que también habla del vuelo que Charli sigue planteando en su obra solista. Parece un disco, a priori, fácil de digerir en términos musicales hasta que uno se encuentra con la voz de la cantante doblada y el trabajo equilibrado de A.G. Cook y Finn Kean. Tampoco te podés distraer cuando Charli canta "Tal vez me cogí a tu padre" en "Wink Wink" porque al toque va a completar el verso diciendo "Es broma, solo estoy diciendo eso para hacer efecto". Pícara y sagaz para esta época, a pesar de venir del disco que será el clásico de su obra.
Petal, de Ariana Grande

En el video promocional de "Petal", la esbelta Ariana Grande sale de una habitación de hotel empapada de sangre y la señora de la recepción le dice: "Bien por vos". La artista pop sabe que no es una época para simbolismos pero aún así decide seguir adelante y, además, mostrarse como a todo el mundo le preocupa. A pesar de esa reina pop desafiante, Petal está bastante contenido respecto a Eternal Sunshine (2024). Quizás esté más en un tono amenazante pero el vuelo del disco es etéreo y onírico, un poco como la forma de su voz, su interpretación. Casi no hay destreza de potencia, que la tiene y mucha. Algo de eso se puede encontrar en "…never get over me". A este octavo disco de su carrera, Ariana lo publicó por primera vez a través de su propio sello BabyDoll Music. Y fue escrito casi en su totalidad con un colaborador, el productor sueco Ilya Salmanzadeh. Esas letras siguen hablando de relaciones tóxicas que a veces sirven también para hablar de la toxicidad de la fama. Pero también se puede poner picante como en el estribillo de "Like I Do" donde dice sin filtros: "Nadie te coge como yo". Si alguien tiene un mensaje más directo que ese, que hable ahora o que calle para siempre.
Inhibidor, de Mujer Cebra

"Quiero volver a empezar y que todo sea como antes. Siento que tengo que hablar de primaveras brillantes", dicen en "Páramo", canción que abre el disco y que concentra toda la renovación buscada. Cuentan, desde la comunicación oficial, que el LP fue grabado en una oficina del Microcentro y que, a la vez, capta ese instante en el que Buenos Aires cambia de piel: cuando las oficinas se vacían, las persianas bajan y la Avenida Corrientes queda habitada por el eco de los teatros, los artistas callejeros y la madrugada. Es una buena imagen del sonido oscuro, denso y grueso que el trío buscó para este tercer capítulo de su obra. Le pusieron Inhibidor porque no busca contar una historia sino capturar una sensación. Quizás ahí radique también el tenor bajo y concreto para la composición de Santiago Piedra, un músico que se había destacado por su pulso denso y emo en los primeras señales de Mujer Cebra, sobre todo en "Verano (Sin personas)", su destacado hasta el día de la fecha. Evidentemente hay algo con la soledad. Producido por Mariano Otero y Javi Caso, el primer paso de la banda con sueños noventeros en un sello grande refleja, sobre todo, otro tipo de sonido. Uno que si estás asomado en la ventana del Obelisco llega con el eco de los locos extraviados de la noche.
Viaje Inaugural, de Isla Mujeres

"No saques tus trapitos al sol. No vengas con mensajes de amor. No vengas con nada en la mano. ¿Por qué todo se volvió tan serio?", canta Amparo Torres directo a un receptor. Dicen que el quinto disco del quinteto platense tiene al movimiento y al origen como fuerzas en tensión. Sucesor del excelente Barato e ideal (2024), eligen inaugurarlo con la voz y la picardía de Elena en "Momento agradable". Un reflejo de la actualidad de una de las compositoras de la banda y también de los roles un poco más repartidos hacia adentro de su mundo. Sin ir más lejos, se nota cada vez más el tacto estético electro-pop de Aziz Asse y el indie cuelgue de Canki en la producción. Las Islas cantan, además, que en el margen no está tan mal (lo compusieron en Quequén y lo grabaron en La Plata) pero se siente cierta nostalgia desesperada y apurada. En la tapa están cambiando una rueda pinchada y algunas de ellas están emigrando a la gran ciudad. Parece que ya extrañan las diagonales para acortar el camino. En "Las luces" llegan a un punto en el que comienzan a hablar con Nina Suárez, es decir, con la generación de compositoras que le siguen. Por eso también es un disco maduro, de artistas que ya empezaron a tomar decisiones que podrían ser trascendentales.