Kany García regresó a Buenos Aires en un momento de crecimiento que también puede medirse en escenarios. Un año después de presentar GARCÍA con tres funciones agotadas en el Teatro Gran Rex, la cantautora puertorriqueña llega al Movistar Arena este 27 de agosto con Puerta Abierta, su décimo álbum de estudio, y una nueva puesta en escena construida durante dos años.
Este regreso encuentra a Kany atravesando una etapa muy significativa de su carrera: no solo está presentando el álbum más cercano a lo que es "por dentro", sino que acaba de convertirse en portada digital de Billboard Español y también será una de las figuras principales de la Billboard Latin Music Week 2026.
Asimismo, el crecimiento profesional convive con una búsqueda cada vez más íntima, marcada por el diálogo con su niña interior y homenajes a su infancia. Esto se evidencia en canciones como "A la niña que fui" o "Puerta Abierta, que encontraron en el vivo una dimensión que la propia artista no esperaba.
"Hoy en día, soy una espectadora de las canciones", cuenta sobre los momentos más emocionales de su show, mientras observa cómo el público convirtió sus experiencias tan personales en un relato colectivo.
En conversación con Billboard Argentina, Kany habla sobre el desafío de llevar Puerta Abierta al escenario, el salto a su primera arena en el país, los nervios que todavía aparecen después de subirse tantas veces al escenario y el lugar que ocupa hoy dentro de la música latina.
La última vez que hablamos recién sacabas el disco y la última vez que viniste acá te presentabas en el Gran Rex. ¿Qué significa ahora presentarte en el Movistar Arena?
Es una alegría bien linda porque Argentina ha sido de esos lugares donde se me ha dado un crecimiento natural; empezando en un teatro pequeño, después uno más grande y así poco a poco. Creo que ha sido súper lindo que pasen estas cosas y ahora pasar al Movistar Arena. Porque, claramente, la carrera a veces no tiene ningún tipo de control. Te puede pasar que venís de hacer un lugar inmenso y después te toca regresar a un teatro. Y siempre hay ese ego que administrar. Creo que ese aprendizaje que uno tiene es psicológico y emocional con uno mismo: saber que cada álbum tiene sus grandes momentos de acertar y de que las cosas salgan, y momentos donde te toca quizás regresar a lugares donde ya has estado. Entonces, que estas cosas me sucedan son realmente maravillosas.
¿Qué sentís que cambió en la manera de pensar un concierto desde tus primeros shows hasta ahora? ¿Qué cambia en esta puesta en escena?
Cambió un montón. En esta ocasión, primero, conceptualizamos un álbum sin canciones: qué es lo que yo quería hacer y qué es lo que quería contar. Después, pensamos cómo iba a ser en el escenario sin tener todavía las canciones ni el álbum escrito. Muy diferente a lo que hice en toda mi carrera que era primero el álbum y después pensar en el vivo. Eso me dio una gran ventaja, que fue poder cuidar cada uno de los detalles de lo que iba a ser la gira mientras escribía el álbum. Además, esta puesta en escena es bastante complicada para lo que yo he venido haciendo en toda mi carrera. Son dos escenarios al mismo tiempo y cuidamos cada uno de los detalles visuales que suceden en cada una de las canciones.
"A la niña que fui" se volvió un momento muy emotivo en el vivo. ¿Cómo lo vivís vos desde el escenario, viendo al público conectando con esa canción?
Es bien loco, porque he pasado como innumerables emociones que van madurando en la medida que vas absorbiendo a la gente. Muchas veces me cuesta mucho hablar de mí y contar cosas que sean de mi persona actual. Y cuando lo hago siempre hay un proceso: primero de una timidez y vulnerabilidad, luego de sentirme cómoda con lo que ahí planeé, luego vuelve la incertidumbre de cómo la gente va a tomar la canción y después el momento cumbre, que es cuando te subís al escenario y ves en lo que se acabó convirtiendo.
En ese momento hay una parte mía que es como desatarme de una vez por todas de la apropiación de la canción y darme cuenta de que ya se volvió otra cosa. Me parece maravilloso porque casi siempre ese tipo de canciones tienen que ver con tu relación con alguien, pero que hagamos esto con una canción que nos habla a nosotros mismos, me vuela bastante la cabeza. Me fascina eso: que por un momento una canción, que uno se pare por tres minutos a cantarse a uno y a decirse cosas, se vuelva una canción tan viral y tan importante. Es maravilloso.
¿Hay alguna canción del álbum que se sienta de otra manera ahora que ya la cantaste en vivo?
Sí, "Puerta Abierta". Es una canción que habla de mi infancia, de mi raíz, del barrio donde me crié, de cosas muy mías y del entorno en el que crecí. Y, sin embargo, ahora desde el escenario me fascina cantarla porque es como una representación muy clara de la cantidad de gente que viene, también de una clase trabajadora, y siento que tiene otro tipo de repercusiones. No es hasta que la defiendo en el escenario que cobra un sentido muy diferente.
Tengo una cantidad de miradas en el escenario y de momentos de complicidad con la gente que es increíble. De momento sentís que pertenecés a una tribu. Y cuando escribí la canción, la cantaba pensando que hablaba únicamente de mí, y ahí te das cuenta de lo lindo que es estar en un colectivo. Yo creo que los colectivos me han salvado de un montón de cosas. De alguna manera, son tan necesarios para representar a la gente, pero al mismo tiempo para vos sentirte abrazado.
Después de tantos años de estar arriba de un escenario, ¿todavía hay algo que te genere nervios?
Sí, hay un montón de cosas, porque uno se va retando diferente. Por ejemplo, ahora toco más instrumentos durante el show porque quería que no se perdiera que es un cantautor quien está ahí. Aunque son detalles que la gente agradece mucho y que parecen habituales en el artista, a mí todavía me crea mucha ansiedad. No toco mucho guitarra eléctrica y el otro dia me tocaba una guitarra eléctrica e hice la intro más asquerosa. Estaba a punto de parar y de reírme con la gente porque decía: "Qué mal ha quedado esto". Pero creo que hoy en día también la gente agradece mucho la autenticidad y los errores. Todo lo que encontramos en las redes es tan perfecto que creo que se vuelve también lindo ese nivel de ansiedad.
En agosto fuiste portada digital de Billboard Español y también vas a participar de la Billboard Latin Music Week 2026. ¿Qué significa para vos ocupar hoy ese lugar dentro de la música latina?
Es bien loco porque estoy en mis 40 y estas cosas le pasan más a uno cuando estás en los 20, entonces es súper lindo. Por otro lado, todavía siento que hacen falta más portadas femeninas y que no necesariamente cumplan con ser la número uno en ventas o con tener el mejor cuerpo. También siento que estoy visibilizando a mujeres que quizás, igual que yo, llevan una cantidad de años y no han pasado todas las cosas que han querido que sucedan en su vida. Con esto, una nena puede decir: "Puedo soñar con más de 18 años de carrera y poder alcanzar ahí una portada de Billboard". Lo mismo con ser referente en una Latin Music Week. Entonces, para mí todas estas cosas son siempre como abrazos que te da el camino y maneras de sentir que todavía me queda mucho por delante.