En "Hazte fama", canción irónica que publicó en Tercer Mundo (1990), Fito Páez relata lo que se decía de él por esos días. Básicamente, que andaba re loco por ahí, que era un bardo y que su vida era un desastre. Con el paso del tiempo, le siguieron haciendo fama de otras cualidades; entre esas, la de ser un workaholic de la industria del espectáculo y la cultura del mundo. En ese contexto, siempre hace lo que se le canta. Se le ocurre algo y lo materializa. Libros, películas, discos largos y conceptuales, en contra de lo que indica el mercado, lo hace.
A Fito se le ocurrió el concepto de Casa Paéz, una serie de tres conciertos consecutivos pensados solo para Rosario, su ciudad natal, realizados en dos espacios importantes para su historia musical: Teatro El Círculo, donde presentó por primera vez su primer disco solista, Del 63; y el Astengo, dónde asistió a su primer recital de rock. La Máquina de Hacer Pájaros, quedando deslumbrado con la figura de Charly García.
El primero de esos shows fue sinfónico. El segundo, solo piano. Y el último, una puesta en escena exclusivamente dedicada a Novela, su última obra, opera musical que narra las peripecias de un circo errante en Villa Constitución -un pueblo perdido en el sur de la provincia de Santa Fe-, con eje en una historia de amor entre dos preadolescentes. Y a esta trilogía le agregó un cierre con un show libre y gratuito en el Monumento a la Bandera. Por supuesto, la tribuna grita gol: unas 300 mil personas asistieron a este broche de oro.
10, 11, 13 y 15 de marzo, las fechas señaladas. Fue una semana intensa tanto para Fito como para toda la ciudad. No fue algo más, una isla entre la variada oferta cultural de hoy. Pero todo este despliegue de propuestas grandilocuentes, hay que hacerlo. ¿Y qué hizo Fito? Se puso al frente de todo, decidiendo y dirigiendo lo que iría a ocurrir. Le pidió a Carlos Vandera –músico y amigo de confianza- que, en conjunto con su management y su productora, se encargara de todo lo relativo con la producción y coordinación artística.

"Estos eventos no son usuales. Una vez que tuvimos claro cuál era el concepto, él mismo empezó a conectar con los productores locales y empezó a trabajar, hace seis meses atrás más o menos", contó Vandera para Billboard Argentina. Así se formó Orquesta Casa Páez, dirigida por el maestro Javier Más. Se convocó a Max Rompo para que toda la lisergia narrativa de Novela estuviera presente en la puesta en escena.
Se encargó a Sergio Lacroix el diseño escénico del show en el Monumento. Además de, claro, un extenso equipo que agrupa managers, asistentes, sonido, luces, comunicación y logística. Todo a disposición de que la idea ampulosa no tuviera fisuras. Mientras tanto, el artista llegó a Rosario dos semanas antes de la primera función. Desde su suite en el Holiday Inn estuvo atento de todo lo que ocurría a su alrededor, yendo del hotel al teatro solo para ir a ensayar.
Completamente concentrado en la exigencia del proyecto, no tuvo vida social durante su residencia en Rosario. Al punto de que el festejo de su cumpleaños número 63, el viernes 13, luego de la tercera presentación -a la que asistió su amiga Sofia Gala, acompañada por Leroy Rotman, hijo del saxofonista cadillac; ambos también estuvieron presentes en el show del Monumento-, fue muy íntimo. "Solo fuimos a comer un grupo reducido, su familia, amigos. Se cenó, sopló las velitas y a descansar", describieron algunos presentes. No frecuentó los bares donde suele ir o las casas de sus cercanos. Ni tampoco fue a la cancha a ver a Rosario Central, ya que el horario del partido (contra Banfield) coincidía con la prueba de sonido para el show en el Monumento. Un detalle que fue calculado por la producción: de esta forma, con la mitad de la ciudad más atenta al fútbol que a otra cosa, mermó la cantidad de curiosos que pudiera rondar el espacio público en ese momento.
Pero el universo Páez no se centró solo en estos shows. Las casualidades de la programación cultural en la ciudad hicieron que en la semana previa se proyectara el documental La Habana de Fito, del director cubano Juan Pin Villar. También Margarita, su hija menor, protagonizó la obra de teatro Un ritual de paso. Fito fue parte del aire. Se respiraba su frecuencia por las calles rosarinas.

Los detalles clave de 'Casa Páez'
Rompo, responsable de un ambicioso y exclusivo diseño de escenario para Novela en el Teatro El Círculo, le confesó a Billboard Argentina que lo más complejo en estos días fue "intentar dormir". "Llevamos varios años trabajando en Novela en distintos formatos: como guion, como proyecto cinematográfico, como disco y espectáculo. Para Rosario, Fito quiso que nos enfoquemos en la obra y que el público pueda sostener la concentración durante una hora. Descubrimos la potencia narrativa de las imágenes para anclar la atención del público al relato, entonces fuimos hacia un concepto imponente: animar todas las escenas de Novela siguiendo el recorrido del álbum".
"Novela siempre se pensó como un musical. Sólo teníamos que encontrar el momento de cómo hacerlo y dónde, y fue perfecto, poder estrenarlo en Rosario. Todo fue un lindo desafío porque Fito es una artista muy desafiante en ese sentido. Los shows eran muy pegados, había poco tiempo de descansar y armar, pero hay un equipo de trabajo que trata de que todo esté impecable. Estuvo todo bien, fue una semana hermosa de la que nos vamos a acordar siempre", compartió Vandera con este medio.
Esa exigencia también incluyó controlar las emociones, otro trabajo para el artista durante esos días. Al punto en que, en distintos momentos de cada recital aclaró varias veces que no podía hablar mucho porque se emocionaba y "tenía que cantar". No era para menos: en esos cuatro episodios, Páez contó parte de su vida a través de las canciones. Que son muchas: en total tocó 91 temas, de los cuáles repitió solo 11 entre cada función.

Dentro de todo ese emplazamiento, también están los fans. Marcela vino exclusivamente desde Colombia para estar en Rosario en esta semana. Llegó a su música porque es futbolera: "La barra de Millonarios, mi equipo, canta 'Mariposa Tecknicolor'. Sentí esa tonada pegajosa, averigüé de donde salía y empecé a enamorarme y de ahí seguí escuchando su música", le dijo a Billboard Argentina. "Viajé con mi esposo y mi hijo, ellos saben de mi amor por Fito y me acompañaron". Ya había estado viendo a su ídolo en Rosario en el 2022. Pero esta vez no se lo quiso perder: "Siempre será importante su presencia en mi casa. Es un ícono, es como el logo de Rosario".
Su contacto local es Caravana Páez, un conjunto de personas que se definen más como seguidores de Fito que como club de fans. Pedro Levy, uno de sus integrantes, resaltó que "la importancia que tiene esta estadía es vital y se va a recordar en el tiempo como uno de los grandes eventos culturales. Este concepto, de todos shows diferentes y consecutivos, nadie lo hizo. También veo en Fito la necesidad de dejar un legado de otros artistas. Él los mencionó como 'los Éverest de la música' para que eso también se conozca en épocas 'de música cero', como también dice en uno de sus temas. Además, su show masivo del Monumento es un regalo, un acercamiento de la música popular hacia toda la gente".
Esos picos a los que se refiere fueron artistas que Fito interpretó dentro de sus shows: Luis Alberto Spinetta, Charly, Litto Nebbia, Chico Buarque, Atahualpa Yupanqui o Enrique Cadícamo, entre otros. También Moris, quien casualmente estaba en Rosario grabando un tema nuevo y fue al solo piano. Páez lo invitó a subir al escenario y recibió una ovación majestuosa. Días después, el legendario cantautor le dijo a Billboard Argentina que "todavía seguía emocionado por la situación y que le gustaría escribir un tema" para Páez. Otra figura popular que estuvo presente fue Ángel Di María. El campeón del mundo y emblema Central estuvo en uno de los palcos del primer concierto acompañado por amigos y su pareja, Jorgelina Cardoso.
"Libertad total"
Eso fue lo que Fito le pidió al diseñador Sergio Lacroix para la parada final, bajo la bandera argentina en el corazón de Rosario. "Me dijo que haga lo que yo quiera y yo opté por una actitud clásica. El Monumento detrás de Fito, imponente, de mármol travertino. Jugué con claros y oscuros con luces que se movían casi imperceptibles y con una paleta de colores muy acostada y natural. Me gustó trabajar con el misterio de que el monumento apareciera y desapareciera. Que los lumínicos sean súper suaves, casi imperceptibles. Los más difícil fue entender la escala del monumento y captar inmensidad de masa humana", explicó para Billboard Argentina el artista que también trabaja en las puestas de escenas de Babasonicos, Hernán Cattáneo y más
Esa inmensidad fueron 300 mil personas, una multitud que disfrutó más de dos horas de show repleto de esas canciones que Fito puso en nuestro walkman, en uno de los símbolos culturales más significativos del país.
Después del show, al fin, el artista se relajó. Se juntó con sus amigos y staff en Casa Brava, un renombrado pub local, para un final de fiesta. Pero seguramente ya estaba pensado en cómo continúa el recién inaugurado Sale el Sol Tour (esta semana pasa por Buenos Aires) porque ya se sabe: "Hazte fama y échate a dormir".