Kopi se convirtió en un gran "tercer lugar", ese que no es tu casa, ni tu trabajo. Las mesas para instalarte con la computadora o comer con amigos, una carta llena de "Kopi Favs" y su no fundamentalismo del café ("Acá venís a tomar el café como te gusta") hoy son parte de la cultura de barrios como Palermo, Núñez, Cañitas, Recoleta y Belgrano, Villa crespo y Saavedra.
Emiliano Castro fue el motor de Kopi, abriendo un primer local muy chico y al paso en La Plata, ahí por el 2021. Al tiempito se sumó Kate y llevaron el segundo local a Cañitas. Juntos dieron forma a los Kopi formato L y XL, esos que ya incorporaron la cocina. "El concepto se basa en: calidad en café y calidad en pastelería", cuenta Emi. "Al principio mi mamá me hacía los budines y la mamá de ella, los alfajores de almendras; las recetas hoy están basadas en pastelería artesanal, casera, sin productos industrializados".





Dos centros de producción propios le distribuyen cocina salada y bakery (laminados, cookies, alfajores y tortas como la Key Pistacho Lime) a los doce locales.
Si les preguntamos qué los hace únicos, también entra el café en la respuesta. Desde el principio, Kopi tuesta su propio café y no vende a ningún otro lugar de la ciudad; solo en sus locales y en bolsas para llevarte Kopi a casa (junto con un kit de merch). "Fuimos la primera cafetería en tener café con pistacho hace 3 años", cuenta Kate. "Se llegaron a hacer la misma cantidad de flat whites que café con pistacho". Otras que performaron muy bien también, fueron las Bebidas de Verano creadas con proteína como la Strawberry boom y la Banana power boost. Vienen en latas muy cool.
Estar creando constantemente, la calidad como centro de todo, mantener una esencia amigable y cercana, tomar decisiones basadas en data de consumo del cliente, nunca subestimar el proyecto; esas son algunas de las claves para lograr una marca con más de 12 sucursales en cuatro años.