Su nombre circula desde hace varios años en la cultura porteña, entre la música, el teatro y el cine. Hijo de Lautaro Cottet, músico, y de Paula Etchebehere, directora teatral y bailarina, se formó en un entorno donde el arte era una práctica del día a día. Participó en obras como Amadeo, dirigida por Guadalupe Bervih y Andrés Sahade; trabajó en Descansar en paz, de Sebastián Borensztein y protagonizó Ensayo General junto a Vera Noejovich; entre otras. En paralelo, sin embargo, Juan Cottet fue desarrollando una carrera musical, que creció por fuera de esa trayectoria y que hoy comienza a reclamar un lugar más central.
El artista cita a Juana Molina para explicar cómo compone, pero también para marcar el tono de esta etapa musical: "Compongo melodías, secuencias de acordes, y después busco palabras que encajen y que, en el mejor de los casos, cuenten un cuento interesante; pero, si pudiera cantar en un idioma inventado, lo haría". Mientras termina de darle forma a su segundo disco solista, luego de FRÁGIL (2024) decidió poner en pausa el teatro y volver a la música con "Esmeralda". "Estoy investigando mucho más el sonido, la producción, las referencias que tengo desde chico", aclara.
Ahora redobla esa apuesta con "Funky Sex", un funk-pop bailable que se apoya en la sensualidad y el groove. "Es un tema bailable que habla sobre el sexo desde un lugar provocativo. Lo compuse en la terraza de un hotel mientras tarareaba un bajo y una trompeta porque no tenía ningún instrumento a mano", cuenta. Entre referencias a Illya Kuryaki and the Valderramas, el cantante habla de lo que viene, de sus pares y de cómo se mueve una generación que ya no le tiene miedo al qué dirán.

Venís del teatro, ¿qué te pasa cuando sos vos el que canta, sin un personaje que te cubra?
Siempre hay un personaje que me cubre; la diferencia es que este personaje también se llama Juan Cottet. Estoy habituado a decir los textos de otra persona, dirigidos por otra persona, con el mensaje de otra persona. Y subir a un escenario a tocar mis canciones es muy distinto: hay una vulnerabilidad abismalmente diferente. Por suerte, tengo un equipo de amigos y amigas que me ayudan a construir ese universo que me ampara, a ese Juan que se sube al escenario a hacer la obra de teatro sobre mi música.
"ESMERALDA" llega después del debut como una nueva etapa. ¿Qué cambió?
Todo. Cambió mi forma de componer, el estilo musical, la producción y la instrumentación. Pero, por fuera de lo estrictamente musical, también cambió mi perspectiva y mis expectativas sobre la industria. FRÁGIL es un disco muy personal, en el que hablo de mi familia, de un vecino que odio, de un amigo que me dejó de hablar en mi cumpleaños, de un amor fallido… como un popurrí de historias de mi yo adolescente.
Los temas nuevos que estoy sacando surgen desde otro lugar, desde algo más vivo. Quizás en estas letras hay un poquito de verdad, de forma encriptada, pero "contar sobre mí" no es a lo que apunto en este momento.
¿Tenés ganas de salir de ese clima más introspectivo de FRÁGIL o sentís que forma parte del mismo viaje?
Todo es parte del mismo viaje, y abrazo el disco con el cariño de haberlo sentido de esa forma en el momento en el que lo grabé. Hoy en día, sacar música es muy fácil. Quizás, si este disco lo grababa 20 años antes de haber nacido, muchas de esas canciones nunca hubieran salido a la luz. Pero hoy lo veo como una parte de mi historia: canciones que compuse siendo más chico, con mi viejo proponiendo acordes al lado mío, con expectativas y experiencias totalmente distintas a las de hoy.
"ESMERALDA" es el inicio de algo más adulto, mucho más conectado con lo que quiero que escuchen de mí en este momento. Una canción bailable que brota de todo el mix de referencias musicales que tuve a lo largo de mi vida, de esa hipnosis que me generan los artistas que tocan en un escenario y te hacen temblar el cuerpo.

¿Qué te aburre de lo que está pasando hoy en el pop/indie local?
Me aburre pensar en el TikTok viral para que la gente escuche un tema. Me aburre el lobby. Me aburre y me asusta la IA. Y no lo digo desde un lugar de abstracción, porque formo parte de todo lo que hoy sucede con el arte independiente y, en este momento, estoy pensando qué videos subir para mi próximo tema.
También me aburren los artistas tibios, que son "desapegados" de todo lo que está sucediendo, como si la industria, el arte y la política no estuvieran completamente interconectados. Y de esos hay varios…
Creo que hay un montón de propuestas que surgieron de forma independiente, que están creciendo, y me encanta que se les esté dando el lugar que se merecen: Homogénica, Juana Rozas, Plastilina, Ela & Donna, La Valenti, entre muchos otros artistas que, desde un principio, son fieles a su estilo y hoy llenan sus shows. Los miro con admiración y mucho respeto.
En este momento, con todo empezando a crecer, ¿qué sería para vos no traicionarte?
Creo que la única traición que no me perdonaría sería dejar de divertirme, dejar de crear solo por la necesidad de crear. Estamos en un momento en el que el arte y la cultura están asociados directamente al consumo y a lo redituable. El pop siempre estuvo encasillado en el prejuicio de que es puramente comercial, frío y sin contenido, y creo que hoy en día se están rompiendo mucho esas barreras. Los encargados de que esos prejuicios desaparezcan somos nosotros, los propios artistas, así que intentaré trabajar siempre en pos de ese objetivo.