Paulinho da Viola llega a la Argentina con Quando o samba chama, un espectáculo en el que repasa casi seis décadas de carrera junto a su banda completa. La presentación reúne sambas de distintas etapas de su obra y canciones que forman parte del repertorio central de la música popular brasileña, entre ellas "Foi um rio que passou em minha vida", "Argumento", "Onde a dor não tem razón" y "Pecado capital".
El músico estará acompañado por Beatriz Rabello en voz; Celsinho Silva y Marcos Esguleba en percusión; Ricardo Costa en batería; Matías Correa en bajo; Mario Sève en instrumentos de viento de madera; Adriano Souza en piano; y el propio Paulinho da Viola en voz, guitarra y cavaquinho.
Nacido en Botafogo, en la zona sur de Río de Janeiro, el artista creció en un entorno marcado por la música. Su padre, el guitarrista César Faria, integraba el conjunto Época de Ouro, cuyos ensayos funcionaron como una puerta de entrada a un mundo atravesado por el choro y el samba. En ese contexto, Paulinho tuvo contacto con figuras como Jacob do Bandolim y Pixinguinha, nombres ligados a la construcción de una tradición musical brasileña que luego aparecería, de distintas maneras, en su propio repertorio.
Su carrera discográfica tomó impulso durante los años setenta, una década en la que publicó discos de manera sostenida, recibió reconocimientos y se presentó en Brasil y en otros países. En los ochenta continuó su producción con nuevos álbumes y mantuvo un lugar central dentro del samba. En los noventa abrió otra etapa con Bebadosamba, uno de sus trabajos más recordados, que también tuvo su correlato escénico.
Su obra mezcla samba, carnaval, choro y canción popular, con composiciones que también exploran la guitarra y lenguajes vinculados a la vanguardia brasileña de los años sesenta. Esa convivencia entre tradición y búsqueda formal lo convirtió en una figura de referencia para distintas generaciones de músicos y oyentes.
Quando o samba chama toma su nombre de una imagen recurrente en su poesía: la llama como aquello que permanece. En sus canciones, el mar aparece con frecuencia asociado al destino, el amor y la imaginación, como ocurre en "Mar Grande", "Cidade Submersa", "Timoneiro", "Pra jogar no oceano" y "Argumento". La llama, en cambio, funciona como una metáfora de continuidad: algo que no se apaga con el paso del tiempo.
En ese sentido, el espectáculo propone una lectura de su recorrido desde el presente. Además de incluir canciones conocidas, Paulinho da Viola recupera sambas que no interpreta en vivo desde hace tiempo, en una puesta que vuelve sobre distintas zonas de su repertorio.
Considerado heredero de compositores como Cartola, Candeia y Nelson Cavaquinho, Paulinho da Viola construyó una obra asociada a la música popular brasileña y a sus distintas tradiciones. Entre sus canciones más reconocidas también aparecen "Coração Leviano", "Timoneiro" y "Dança da Solidão".
A lo largo de su trayectoria recibió premios y reconocimientos, entre ellos dos Latin Grammy, y compartió grabaciones, conciertos y homenajes con artistas de Brasil. En 2016 fue elegido para cantar el Himno Nacional en la apertura de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. También se presentó en escenarios internacionales como el Carnegie Hall, en 2012, y en 2016 fue homenajeado con dos conciertos de la Orquesta Filarmónica de Róterdam en De Doelen, Países Bajos. Dos años más tarde, la escuela japonesa de samba G.R.E.S. Barbaros dedicó su desfile a su obra en el Asakusa Samba Carnival de Tokio.