El artista tucumano Rodrigo Diez presenta "Acá vende el bardo", su primer lanzamiento como solista, una canción que combina energía, crítica social y una puesta audiovisual. "Me parecía importante reflejar lo hostil que vivimos a través de una canción que libere la bronca en la música misma, para que no haya necesidad de volcar esa ira contra otro", explica el cantante, performer y compositor, que desde este debut busca construir un discurso propio dentro de la escena emergente argentina.
La relación de Diez con la música comenzó en su infancia, influenciado por su abuelo, un tanguero que le transmitió el valor de cantar como forma de conexión. "Escucharlo siempre fue un placer, me miraba y me cantaba canciones que marcaron su vida. Ahí entendí el poder de la música. Nos conectábamos a través del arte", recuerda.
A los 18 años se trasladó de Tucumán a Buenos Aires con la intención de formarse y encontrar su camino artístico. Después de más de una década de estudios, sostiene que la formación es clave, pero también la búsqueda personal: "Estudiar es fundamental, pero también lo es salir a buscar tus oportunidades; cada uno tiene sus tiempos".
El videoclip refuerza el concepto de la canción desde la interpretación visual. "Tuve el deseo de interpretar a un demonio para mostrar lo horrible que nos vemos cuando herimos al otro sin medida. También quise representar a la víctima que se va desfigurando y perdiendo fuerzas, para que seamos más conscientes del impacto de esas actitudes dañinas", describe el artista.
Diez ya prepara el segundo capítulo de su proyecto, "Que Vengan", que se estrenará el domingo 2 de noviembre. Según anticipa, la canción funciona como una invitación a romper con los prejuicios sociales y participar de una "fiesta sin condicionamientos". El tema forma parte de una trilogía que cerrará con una tercera entrega centrada en la libertad y la expresión personal.