Mataderos es un álbum de quiebre y consagración para Saramalacara, con el cual irrumpe en el mapa global del cloud rap y el rage contemporáneo. Esto lo logra de la mano de algunos de sus arquitectos, como Evilgiane y Eera de Surf Gang.
Para este nuevo trabajo, reúne al núcleo de productores vinculados al colectivo Opium, como F1lthy, Lucian, Lukrative y Ojivolta. Además, suma colaboradores de peso en la electrónica y el pop experimental como Dylan Brady, Casey MQ, y Aaron Shadrow.
Grabado en Los Ángeles durante el 2025 y con la producción ejecutiva de Evar y Dayvan, Sara lanza 17 tracks nuevos donde expande su universo. En esta nueva etapa, mantiene sus atmósferas etéreas, su histórica nostalgia y melodías suaves pero añadiéndoles el filo particular y eufórico del rage.
El segundo álbum de Saramalacara describe una tensión. Relata el regreso al barrio donde creció, Mataderos, y a su momento formativo, cuando escuchaba a artistas y productores de L.A y Nueva York, muchos de los cuales hoy participan del disco. Al mismo tiempo, su identidad musical se expande desde una de las capitales globales del género.
"Me parecía importante irme tan lejos de casa, hacer un disco con una major y aun así ponerle el nombre de mi barrio. Se llama Mataderos porque las letras están muy atravesadas por la nostalgia, por el barrio en el que crecí toda mi vida. Es un lugar que está como en el medio, entre capital y provincia, y siento que mi música también habita ese intermedio, entre lo under y lo mainstream." — Saramalacara
Esa dualidad, atraviesa tanto el proyecto como su forma de interactuar con el mundo y su comunidad: el regreso a Facebook como canal de comunicación principal pero también a una era digital más humanizada de comienzos de milenio. Sara complementa su presente con el vlog cartográfico en su canal de Youtube, @saraonline333.
El centro emocional de MATADEROS se revela desde el inicio. En "SEÑAL DE DIOS", el single principal, Saramalacara deambula entre los restos de una relación, desconectada de sí misma, recuperando el foco únicamente bajo las luces del escenario.
En "DESPACIO" y "CREO QUE NOS PODEMOS IR", recorre su ascenso desde el hustle callejero hasta trabajar con sus referentes, mientras registra las ausencias que ese camino deja atrás. Luego aparece "EN LA OCULTA", uno de los momentos más íntimos del álbum, donde la memoria irrumpe con fuerza: la adolescencia, los rituales del barrio y la versión de sí misma previa a que todo se acelerara.
En "MILLIES PER DAY", con tintes de hyperpop, aparecen referencias sensoriales como el olor a sangre de los frigoríficos del barrio. Mientras tanto, la melancólica "MTD DREAMS" evoca la luz y la memoria de su infancia en Buenos Aires. En "1PM", las confesiones se vuelven más crudas, exponiendo hábitos autodestructivos que rozan el límite. Luego, "IK U GONNA DIG THIS" introduce una energía lúdica con humor, tags saturados de DJ y detalles inesperados como acordes de banjo.
El álbum cierra con el bajo pulsante de "TENEMOS PIEL" y los sintetizadores ominosos de "UNO ATRÁS DE OTRO". Así, integra cloud trap, sensibilidad emo y una actitud desafiante en un tramo final tan intenso como abierto.
Con 25 años, Saramalacara ya dejó una marca en la escena musical argentina más vanguardista. Surgida del colectivo Rip Gang, consolidó su identidad solista con Heráldica, reconocido por Rolling Stone como uno de los 50 mejores discos latinos de 2024. MATADEROS lleva su sonido aún más lejos, fusionando el trap orientado al club con la energía del hyperpop y una sensibilidad nacida de internet. Esto lo logra junto a productores vinculados a Baby Keem (DJH), The Weeknd (Twisco), Kendrick Lamar (Evilgiane) y Kanye West (Ojivolta).
Con este álbum, Saramalacara no solo se afirma como una figura clave en Argentina, sino como una fuerza global con una visión que desafía géneros y exige atención.