Durante casi cuatro años, Feli Colina estuvo construyendo una casa llena de puertas, habitaciones y voces. Algunas hablan desde la rabia, otras desde el orgullo, otras desde la culpa, el miedo, el deseo o la ternura. Muchas conservan la intensidad y la imaginación de una niña que todavía no aprendió a hablar en voz baja. Su nuevo disco, La Otra Mejilla nace de esa convivencia incómoda y convierte ese diálogo permanente en el proyecto más ambicioso de su carrera.
El tercer álbum de la artista argentina se mueve en un territorio donde el art pop, la canción y la experimentación conviven con absoluta libertad. Bajos distorsionados, percusiones que parecen romper objetos, pianos de melodías torcidas, cuerdas de escala cinematográfica, coros infantiles forman parte de este disco.
Con una producción a cargo de Nan Q y la propia Feli Colina, construyen una obra de ambición teatral que cambia de forma en cada canción sin perder nunca su centro emocional. Cada puerta abre una escena distinta; cada habitación propone una manera diferente de mirar el mismo conflicto.
Ese conflicto ya no gira alrededor de lo que el mundo dice sobre una persona, sino de las versiones que una aprende a construir sobre sí misma. De todos modos, LA OTRA MEJILLA no intenta resolver esa contradicción. Al contrario, la exagera, la dramatiza y la convierte en motor creativo. El personaje y la persona dejan de enfrentarse para compartir escenario.
El recorrido del disco acompaña esa transformación. La primera parte avanza con una energía física y confrontativa con canciones como "LOM", "ALGÚN DÍA", "INGRATA", "DEMASIADO NADA" y "MEGALÓMANA". Luego, "DESTRUIRTE Y ARMARTE", una pieza de apenas un minuto, funciona como el primer quiebre: después del estallido, la voz baja por primera vez y deja aparecer una fragilidad que hasta entonces permanecía oculta.
Entonces algo empieza a desplazarse. "AMITUOFO" rompe el equilibrio del álbum en una discusión feroz entre el ego y la propia conciencia. A partir de "NUMEN", la mirada comienza a girar lentamente hacia adentro, enfrentando a esa niña que permanecía escondida detrás de la máscara. La luminosidad de "FLOR", "NINGUNA", "EUFORIA", "VAS A ENCONTRAR" y "DON" desarman progresivamente ese personaje hasta llegar a un lugar donde la pregunta ya no es cómo defenderse del mundo, sino cómo habitar la propia voz.
Esa búsqueda se expande también fuera de la música. La pintura original de Florencia Giovagnoli que da vida a la portada del álbum, el visual album dirigido por Valeria Bertuccelli y los primeros indicios del álbum revelados a través de un juego de puertas, pistas y conversaciones prolongan la obra más allá de las canciones. A través de un newsletter, la web interactiva FELICOLINA.COM y el bot @FC_LOM en X, miles de seguidores pudieron acceder anticipadamente a distintas habitaciones del proyecto, compartir interpretaciones y terminar eligiendo los dos adelantos del álbum: "DEMASIADO NADA" y "MEGALÓMANA".
Siendo su primer álbum publicado de manera independiente, LA OTRA MEJILLA encuentra a Feli Colina en el momento de mayor libertad de su carrera. No porque haya encontrado una única versión de sí misma, sino porque deja de intentar elegir entre todas las que conviven dentro de esa casa. Cada habitación conserva su propia verdad. Cada puerta permanece abierta.