Antes de que Alicia Keys fuera una "girl on fire", era apenas una adolescente que necesitaba que alguien creyera en ella. Y Clive Davis fue esa persona. Por eso, en el funeral del legendario ejecutivo discográfico, realizado el lunes 29 de junio, la cantautora estuvo presente y dio un discurso emotivo para homenajear al hombre que le cambió la vida.
Después de tomarse unos momentos de espaldas al público reunido en la Sinagoga Central de Nueva York para recomponerse, Keys finalmente se dio vuelta y se acercó al podio. "En realidad no soy de llorar, así que estoy en un lugar raro", dijo entre lágrimas.
"Esto se llama Una carta al hombre que creyó primero", continuó, mientras sostenía una hoja con sus palabras. "Querido Clive: hay momentos en la vida que se sienten como si hubieran sido escritos antes de que una los viviera. Como si el universo hubiera conspirado en silencio, de fondo, acomodando personas, lugares y tiempos para que algo extraordinario pudiera nacer. Conocerte fue uno de esos momentos para mí".
La ganadora de 17 premios Grammy recordó luego su primera reunión con Davis —que por entonces todavía estaba al frente de Arista Records— cuando ella tenía 15 años. Por demoras en el tren, llegó tarde al encuentro, incluso después de correr lo más rápido que pudo por la calle para llegar.
"Mi manager estaba furiosa", recordó Keys, pero Davis quedó impresionado con ella de todos modos. En 1998 la contrató para Arista y, cuando dos años después fundó J Records, ella lo siguió allí. En 2001 editó Songs in A Minor, su álbum debut, que llegó al primer puesto del Billboard 200 durante tres semanas.
"Viste algo en mí que yo recién estaba empezando a ver en mí misma", dijo Keys en el funeral, con la voz quebrada. "Ese es un regalo que nunca voy a poder devolver del todo, solo honrar".
En medio del discurso, la cantante hizo lugar para un momento de humor al recordar una anécdota de sus primeros tiempos de trabajo con Davis. "'Tengo buenas noticias y malas noticias'", recordó que él le dijo. "'La buena noticia es que vas a presentarte en mi fiesta de los Grammy: va a ser la primera vez que presente a una artista nueva. La mala noticia es que vas a tener que salir después de Gladys Knight'".
"En un mundo que tantas veces reduce el arte al comercio y el genio a un producto, vos mantuviste el límite", agregó sobre el titán de la industria. "Estás entretejido en la trama de quien soy. Me mostraste cómo es moverse con integridad e intención. Gracias por la música, por la visión, por el aliento, por la amistad. Gracias por verme por completo, desde el principio".
Davis murió a los 94 años el 22 de junio, rodeado por su familia en su casa de Nueva York. Su funeral también incluyó discursos de Barry Manilow, Dionne Warwick y Bruce Springsteen —otras dos estrellas cuyos comienzos profesionales estuvieron ligados al gigante de la música—, además de una interpretación emotiva de "Hallelujah" y "I Will Always Love You" a cargo de Jennifer Hudson.
Después de hacerse un nombre como presidente de Columbia Records, Davis fundó Arista en 1974 y contrató a figuras como Whitney Houston, Aretha Franklin y Patti Smith. Cuando fue desplazado del sello, creó J Records. Tras la fusión del accionista mayoritario BMG con Sony, se convirtió en director creativo de Sony Music Entertainment, cargo que ocupó desde 2008 hasta su muerte.
La sociedad entre Keys y Davis dio como resultado ocho álbumes de estudio, cinco de los cuales llegaron al primer puesto del Billboard 200. La artista también consiguió cinco canciones número uno en el Billboard Hot 100, entre ellas "Empire State of Mind", junto a Jay-Z, que encabezó la lista durante cinco semanas y que ella interpretó en el desfile por el campeonato de los New York Knicks en Nueva York, pocos días antes de la muerte de Davis.
Esta historia se publicó originalmente en Billboard USA.