Pat Álvarez es productor, compositor y mixer. Radicado en East London y con una trayectoria internacional que lo posiciona como una de las figuras creativas más activas y versátiles de la escena actual, el argentino encontró su camino entre tracks, viajes y colaboraciones inesperadas.
Su camino empezó en Tecson, Buenos Aires, para luego continuar en Berklee College of Music. Pat comenzó a producir y escribir música desde la adolescencia en Argentina y desarrolló una carrera global trabajando con artistas de todas partes del mundo, moviéndose con naturalidad entre el pop, la electrónica, el hip hop, el rock alternativo y la música experimental.
EL MOMENTO
En 2025, Pat sumó un nuevo hito a su recorrido internacional al participar como compositor y productor en una de las canciones seleccionadas para el cierre de la quinta temporada de Emily in Paris, una de las series más vistas de Netflix a nivel global.
La canción, titulada "Sky Queen", fue escrita y producida entre 2021 y 2022 junto a Rose Rose, dúo francés con el que Pat mantiene una relación creativa cercana y sostenida en el tiempo. El tema formó parte de un EP del proyecto y atravesó un proceso de producción profundamente colaborativo entre París y Londres.
Además de su trabajo como productor y compositor para terceros, Pat Álvarez desarrolla su proyecto artístico de música electrónica bajo el nombre Solid Wall junto a Lucas Vedel, editado por el sello PIAS.
El proyecto se construye desde una mirada autoral y colaborativa, y cuenta con varios singles lanzados entre 2023 y 2025, junto a artistas como Uffie, KAM-BU, Obi Franky, Jelani Blackman y The Blessed Madonna.
Actualmente, Solid Wall se encuentra en proceso de lanzamiento de su primer EP, que sintetiza el recorrido del proyecto y consolida a Pat como artista, productor y curador, ampliando su identidad más allá del rol técnico y reforzando su perfil creativo dentro de la escena electrónica internacional.
Tuviste un año con muchísimos lanzamientos y colaboraciones. ¿Cómo lo viviste a nivel personal y profesional?
La verdad que fue un año con muchísimo trabajo, muy pesado a nivel laboral, pero también muy fructífero. Muchas cosas que venía trabajando desde hacía bastante tiempo empezaron a dar sus frutos. Fue cansador, pero muy positivo.
En una industria donde los resultados a veces tardan en verse, ¿sentís que este fue un año de recompensa?
Totalmente. En los últimos tres o cuatro años estuve muy enfocado en proyectos largos, sobre todo álbumes, más que en singles. Son procesos extensos: estoy desde la composición inicial con el artista, pasando por la producción y, en algunos casos, la mezcla. Ver que esos proyectos finalmente salen y empiezan a ser entendidos por la gente lleva tiempo, así que sí, fue un año de ver resultados.
Muchas veces el público no dimensiona todo lo que hay detrás de una producción…
Sí, suele pasar. Se ve al artista cantando o escribiendo la letra, pero detrás hay un trabajo enorme. En mi caso, acompaño el proyecto desde que es solo una idea hasta que se convierte en algo terminado. Es un proceso largo y muy profundo.
Trabajás tanto con artistas con los que ya tenés vínculo como con proyectos nuevos. ¿Cómo es esa dinámica?
Con muchos artistas generé vínculos que van más allá de lo laboral, amistades que se fueron dando con el tiempo. Eso hace que el trabajo fluya de otra manera. Pero también pasa que llegan proyectos nuevos con gente que no conocés, y ahí el desafío es generar confianza en el estudio, en poco tiempo, para que el proceso creativo funcione.
¿Siempre tuviste claro que querías dedicarte a la producción?
No del todo. Siempre fui muy curioso con la música, desde chico, pero durante mucho tiempo no sabía bien qué rol quería ocupar en la industria. Probé de todo: fui asistente de estudio, ingeniero de grabación, compositor, productor, trabajé en publicidad. Con el tiempo me di cuenta de que la producción era el eje principal, mi ancla, aunque nunca dejé de hacer otras cosas.
¿Creés que saber de varias áreas suma a la hora de producir?
Sí, totalmente. Conocer distintos roles te permite entender mejor el proceso completo y apoyarte en otras herramientas cuando lo necesitás. Todo suma y termina enriqueciendo el resultado final.
¿Cómo se perfila este nuevo año para vos?
Incluso más intenso que el anterior. Normalmente entre diciembre y febrero hay un parate, pero este año trabajé hasta el 23 de diciembre y seguí activo incluso viajando. Vine a Argentina desde Londres con la computadora y los discos rígidos, así que no desconecté del todo. Sé que cuando vuelva va a ser arrancar desde el día uno.
En ese contexto, ¿qué tan importante es la gestión del tiempo y el equipo que te acompaña?
Es clave. Empecé a trabajar con managers y realmente me cambió la vida. Son personas que me ayudan a organizar horarios, contactos y proyectos. Todos empujamos para el mismo lado y eso te permite concentrarte en lo creativo sin perder oportunidades.
¿Cómo fue el cambio de Buenos Aires a Londres?
Fue un cambio grande y difícil al principio. Yo tenía una carrera armada en Buenos Aires, estudio propio, muchos proyectos. Me fui por una decisión personal, buscando nuevas experiencias, ampliar géneros y conectar con otra escena. Encima fue en plena pandemia, así que no fue fácil, pero valió la pena.
¿Qué encontraste en Londres a nivel artístico?
Es una ciudad muy multicultural, con muchísimas influencias distintas. Tiene un ritmo propio, distinto al de Buenos Aires, pero igual de estimulante. Me pasa algo curioso: cuando estoy allá extraño Buenos Aires y sus músicos, y cuando estoy acá empiezo a escuchar todo lo que viene de Londres. Las dos ciudades tienen su magia.
En los últimos años trabajaste muy de cerca con The Blessed Madonna. ¿Qué significó esa colaboración?
Con ella tengo una relación muy cercana. Compartimos estudio y trabajamos juntos desde hace casi seis años. Hicimos proyectos para ella, para otros artistas y también cosas en conjunto. Empezamos a viajar, a trabajar en distintos países, y logramos reconocimientos como discos de oro y platino. Son cosas para festejar, pero siempre con la cabeza puesta en lo que sigue.
Uno de los hitos recientes fue la inclusión de una canción en Emily in Paris. ¿Cómo fue ese proceso?
Fue algo muy especial. La canción la habíamos escrito hacía unos tres o cuatro años y ya estaba publicada, incluso tuvo remixes. De repente llegó la propuesta a través de la editorial para usarla como cierre de la serie. Es un proceso largo, con muchas aprobaciones, pero cuando finalmente la ves integrada en un proyecto así, es increíble.
Si pudieras elegir una serie o película para hacer música en el futuro, ¿cuál sería?
Siempre dije Peaky Blinders. Me conecta mucho con mis raíces, porque yo vengo del rock y del indie. El soundtrack es impresionante, con artistas como Nick Cave. Me encantaría experimentar hacer música para una serie así.