Hace un año, Kany García hablaba con Billboard Argentina sobre su disco García, antes de presentarse en el Teatro Gran Rex. Por llevar su apellido, el proyecto había sido calificado como "el más personal hasta el momento".
Hoy, regresa con su décimo álbum, Puerta Abierta. "Yo me quedé con la sensación de que muchas canciones no eran autobiográficas. Pero me dejó algo maravilloso: la posibilidad de crear un álbum desde ese lugar", señala Kany al hablar sobre el inicio de este proyecto.
Este nuevo disco no solo profundiza en su identidad, sino que la enfrenta desde un lugar más introspectivo, más honesto y construido a partir de un diálogo íntimo entre quien es hoy y la niña que fue. En un nuevo diálogo con este medio, reflexiona sobre ese proceso, el origen de Puerta Abierta y las historias detrás de algunas de sus canciones más representativas.
Con GARCÍA hablábamos la otra vez de que era, en ese momento, tu álbum más personal. Y, ahora, Puerta Abierta es incluso más introspectivo. ¿Te diste cuenta de algo en el álbum anterior que te llevó a hacer este todavía más íntimo?
Yo creo que tienen que surgir ciertas conversaciones antes. Es como cuando uno se sienta a dialogar con un amigo y le dice: "No te había contado esto nunca". Y de repente lo hablás y pensás: "¿Por qué nunca habíamos hablado de esto?". Esas conversaciones van creando un nivel de intimidad mayor y una confianza que solo se genera con el tiempo.
Y te explico esto para traerlo a lo que fue el álbum pasado. Para mí, el hecho de que al final del disco hubiera una canción que se llamara "García" hizo que todo el proyecto fuera percibido como el más personal, sobre todo por llevar mi apellido. Pero en realidad, yo me quedé con la sensación de que muchas canciones no eran autobiográficas, más allá de esa. Era un álbum muy evolutivo, con cosas que no había hecho antes, como el regional mexicano. Sin embargo, no lo sentía tan mío en su totalidad. Pero me dejó algo maravilloso: la posibilidad de, a partir de esa conversación, crear un álbum desde ese lugar, desde el concepto mismo.
Entonces, antes de empezar a escribir, construimos el concepto. Me senté con alguien que me ayudó y empezamos a hablar de lo que era mi vida fuera del escenario. Yo le contaba que me hacía mucho bien la cotidianidad: cocinar, ir a comprar, lavar mi ropa, hacer la cama… cosas simples que son mi cable a tierra. A partir de ahí decidimos trabajar la idea de un día cotidiano, pero contado desde la mirada de mi niña interior. Que fuera ella quien observara y narrara esas pequeñas cosas. Eso fue hace como dos años. Ahí empecé a buscar fotos, a ver videos de cuando era chica, a reconectar con esa versión mía… y así se fue construyendo el álbum.
Quería ir a algunas canciones puntuales. Por ejemplo, "Gatita", con Nathy Peluso. ¿Qué te permitió explorar esta canción que quizás no aparece en otras partes del disco, y cómo fue trabajar con Nathy?
Creo que cualquiera que conozca mi repertorio va a sentir que es una canción que se sale de lo que suelo hacer. Y me encanta cuando eso pasa, porque es importante no encasillarse. Recuerdo que la idea del tema me surgió en un momento muy particular: iba en bicicleta, tenía que cruzar una avenida y estaba muerta de miedo. Empecé a cantarme el coro en la cabeza —"esta gatita tiene fuego…"— y así crucé. Cuando llegué, agarré el celular y lo grabé. Después desarrollé la canción desde un lugar de empoderamiento, desde esa sensación de cuando te minimizan y vos construís una especie de escudo para demostrar que sí podés.
Sabía que era distinta a lo que venía mostrando, así que sentí que necesitaba compartirla con alguien que también hubiera roto estereotipos, que fuera irreverente, creativa… y ahí apareció Nathy. Lo que no me esperaba era lo mucho que nos íbamos a divertir. Es una mujer increíblemente creativa, cada toma era distinta y todas eran buenas. Y eso genera algo muy lindo: no solo se crean puentes entre artistas, sino que también el público lo disfruta muchísimo en vivo, porque son canciones que cambian la energía del show.
"Amor Bonito", con Juan Luis Guerra, habla de un amor más genuino, como "los de antes". En un contexto donde todo parece más efímero, ¿qué te inspiró a escribir sobre ese tipo de amor y qué significa hoy para vos?
Para mí, "Amor Bonito" recurre a la simpleza de la vida, aunque el amor de simple no tiene nada. Hay una contradicción interesante ahí. También tenía la ilusión de hacer algo con un artista que siempre soñé, como Juan Luis. Entonces pensé en un lenguaje que fuera cercano a él, por eso elegí un merengue pambiche, más lento. Y aunque la letra parece simple, esas canciones suelen ser las más difíciles de escribir, más aún con el desafío de alguien como Juan Luis.
Además, habla de un amor más adulto. De conocer profundamente al otro. Hay frases como "sé de tus heridas como tú sabes de mis lunares", que implican tiempo, intimidad, haber compartido mucho. Eso le da sentido a su presencia en la canción.
Y "Tierra Mía" fue el primer adelanto del álbum, una especie de puerta de entrada desde la identidad y la pertenencia. ¿Sentís que volver a ese lugar, a tu raíz, era necesario para abrir todo lo demás que aparece en Puerta Abierta?
Claro. Si estaba haciendo un álbum tan ligado a mi ADN, era inevitable hablar de mi tierra. Quien me conoce sabe el amor que tengo por Puerto Rico, por el campo, por mi país. Pero también por la identidad latinoamericana. Recuerdo que cuando mostré la canción a amigos, algunos argentinos me decían que sentían que hablaba de su propia historia, de su realidad. Eso fue lo que me hizo elegirla como primer sencillo: que una canción pudiera romper fronteras. Además, aunque hablo desde mi realidad puertorriqueña, la canción está hecha musicalmente en Argentina. Tiene bombo legüero, tiene elementos de chacarera… eso le da un horizonte más amplio.
Ahora lo presentás el 23 de agosto en Córdoba y el 27 de agosto en Buenos Aires. Para alguien que todavía no escuchó el disco, ¿cómo describirías Puerta Abierta para invitarlo a ir a verte?
Es un álbum que recorre partes de mí que quizás no conocen, sobre todo desde los ritmos, que mi niña interior me ayudó a redescubrir. También hay letras que conectan con lo que la gente ya conoce de mí, y canciones que reflejan a la Kany de los últimos años. Hay un poco de todo, acompañado por colaboradores increíbles como Nathy Peluso, Juan Luis Guerra, Yuridia y Rawayana. Y además, tener diez discos te permite armar un show muy completo. Esta gira va a tener más de 80 fechas y una puesta en escena como nunca antes. Son nuestras primeras arenas en Argentina, después de haber crecido de a poco. Así que espero que nos encontremos el 23 de agosto en [el Quality Arena de] Córdoba y el 27 en [el Movistar Arena de] Buenos Aires.