Lleva la carcajada impresa en la cara, mantiene la sonrisa y observa rápido. Monitorea la pista en 360 grados: si hay público detrás, también lo mira y decide los próximos tracks. Tal vez se ríe porque sabe lo que va a pasar. Casi 40 años como DJ y productor combinan experiencia, precisión y una fuerte empatía con su comunidad.
Jody Wisternoff nació en Bristol y apareció en la escena musical con apenas 13 años, cuando participó del Campeonato Mundial de DJ DMC en 1986, en plena consolidación de la escena rave británica. Hijo de padres hippies, dedicó su vida a la electrónica, pero no solo al deep progressive: "A los 17 o 18 hacía hardcore rave, antes del jungle y del drum and bass. Esas son mis raíces. Publiqué discos de hip hop cuando tenía unos 15 años. Si no hubiera conocido a Nick, probablemente sería DJ de drum and bass". Habla de Nick Warren, con quien forma Way Out West desde hace más de dos décadas. Aunque visitó pocas veces Argentina (la anterior fue hace 10 años) conoce bastante del país por las anécdotas de Warren.
Después de su set de cuatro horas en La Biblioteca, en San Telmo, conversó con Billboard Argentina en el hall del hotel entre mates y alfajores, durante otro día nublado de este invierno porteño que se está yendo. "Mate time, energy!", dice después de probarlo. "¿Sabés cuántos pasos hice ayer? 30.000. Es como medio maratón". Durante el set no se detuvo: bailó, observó y celebró cada matiz mientras mezclaba.
No es muy común pero ayer en tu dj set se escuchó Depeche Mode y Radiohead en versiones remix.
Para serte sincero, me parece un poco cursi y normalmente no los tocaría. Si lo hago, elijo versiones nuevas o inéditas, con más movimiento, rebote y baterías oscuras, más skippy. A veces está bueno pasar tracks que todo el mundo conoce y puede cantar. Estuvo increíble.
Entonces, ¿cómo seleccionas tu tracklist?
Es algo que está en proceso todo el tiempo. Unos días antes del show trato de imaginar que estoy en ese país y adapto un 20% del set pensando en el público y en el sonido más fuerte de esa ciudad. Otras veces quiero hacer algo totalmente distinto o más británico. Hoy toco bastante música propia, alrededor del 50%, pero soy DJ y me gusta tocar música de otros.
Creo que el problema es que muchos DJs no son DJs de verdad. No voy a dar nombres, pero algunos solo promocionan su nuevo álbum y lo tocan durante todo el año. Debe ser aburridísimo. En el extremo opuesto están DJs como Danny Howells, Danny Tenaglia o Sasha, que pueden ir musicalmente a cualquier lado: pasar de baterías oscuras y líneas de bajo a acordes emotivos. Además, chequeo la pista todo el tiempo para saber si todo está funcionando.
¿Y qué tan libre sos armando tu set en esos shows masivos?
Hace algunos años me sentía más libre, cuando iba por caminos raros y hacía mucho breakbeat. Pero entendí que así iba a quedarme en un nicho. Ahora me siento libre y enfocado: decidí profundizar en mi propio sonido, experimentar sin confundir a la gente y mantener cierta expectativa por lo inesperado. Saben que lo que van a recibir de mí va a ser emocional. Me aburren los sets lineales; amo bailar y estar entre la gente. Si no estoy en la cabina, estoy en la pista, como en el último Balance Festival en Croacia.
Hay algo evidente en tu talento y es que creas una atmósfera a veces cósmica y positiva.
Tiene que haber una lógica detrás. Los que somos buenos en esto pensamos el set como una sola gran canción: cada cambio funciona como un acorde que puede generar disonancia, provocar una emoción y llevarte hacia otro lugar. Todo forma parte de un viaje, de la historia que estamos contando. Para lograrlo hace falta intuición y formación musical.
Lo que intento es acceder a la sensación que genera el cerebro con el MDMA, recordar cómo se siente. Pero cuando empecé a hacer música nunca había probado drogas. En la escena rave de 1989, todos a mi alrededor tomaban pastillas; yo estaba completamente metido en la música. Había algo en lo sonoro que me afectaba y aprendí a combinar elementos para generar emociones parecidas a las del éxtasis: liberación de dopamina, progresiones de acordes.
Usas bastante las redes sociales, estás cercano a los fans.
Comunidad, no fans. Muchos DJs de mi edad no aprovechan las redes para estar cerca de la gente. Después de un show reviso las stories e intento leer los mensajes de quienes estuvieron ahí. Hace poco, una chica escribió que: "Hacer música es casi una de las pocas formas de rebelión que quedan", como una expresión contra el capitalismo. Lo dijo de una manera tan honesta que pensé: "Guau, esto suena increíble". Le pedí que lo grabara en una nota de voz, dijo que sí, y terminé usando ese audio en un track.
Tenés un estudio donde seguramente pases muchísimas horas. Y a la vez, cabe casi todo en una laptop, ¿eso te da más o menos alternativas?
Hoy produzco la mayor parte de mi música en la laptop porque viajo muchísimo. Además, podés ahogarte entre tantos teclados y sintetizadores: todos tienen sonidos distintos, pero el exceso de opciones puede jugar en tu contra. Mirá a Deadmau5, por ejemplo: tiene un estudio increíble, pero para mí ya no hace música tan buena como cuando producía solamente con su PC.
¿Cómo ves la escena de nuevas DJs mujeres?
Es interesante que muchas de ellas tocan techno, porque es una situación un poco irónica porque es un sonido asociado a lo masculino. No quiero generalizar pero es llamativo ver a mujeres hermosas tocando una música agresiva; de hecho las más famosas van por ese lado como Nastia. Y por otro lado, también hay otras artistas como Nora En Pure, Eli & Fur o algunas artistas de Anjuna.
¿Cuáles son los tres discos que te marcaron como músico?
Fácil. La banda sonora de Blade Runner, compuesta por Vangelis, cambió mi vida. Era un chico y no entendía por qué me hacía sentir así, pero era como si me reprogramara el cerebro. En hip hop elegiría The Low End Theory, de A Tribe Called Quest. Y también Leftism, el primer álbum de Leftfield, que prácticamente ayudó a definir el progressive house.
Starstrings del año 2007 probablemente fue lo primero que se escuchó en Argentina de manera masiva como a Jody Wisternoff solista.
Está hecho con un sintetizador bastante simple y muchos samples. "Cold Drink, Hot Girl" fue mi primer track solista; después llegaron Nostalgia y Starstrings. Ahí estaba empezando a encontrar mi propia identidad sonora. La voz del chico me recuerda un poco a Michael Jackson: tiene algo crudo y rítmico, casi como una demo. Intentamos regrabarla en un estudio, con una cabina y filtros, pero no funcionó: perdió eso que tenía. En ese caso, definitivamente el vibe, esa sensación, estuvo por encima de la perfección técnica.
Llevas con vos una alegría continua.
Bueno, la vida es difícil, pero hacer lo que siempre amé me hace sentir muy afortunado. A los 52 ya no importa tanto lo que piensen los demás: cambiás de perspectiva y empezás a estar más presente. A los 40 tenía más conflictos y tomaba mucho alcohol. Lo dejé hace casi dos años, y esa es una de las razones por las que hoy soy más feliz: ya no tengo esas sustancias afectando mi cerebro ni generándome ansiedad.