Hubo un tiempo, allá por los años 30, en que la música decidió romper con todo. En bares y clubes de ciudades estadounidenses, músicos como Nat King Cole, Willie Smith o Don Byas se reunían sin más plan que tocar, improvisar, dejar que las notas se encontraran y se pelearan entre sí. Ese juego de pura libertad fue bautizado jam session, y con él nació un nuevo lenguaje, compartido solo por quienes tenían la disposición a ceder al azar.
Con el tiempo, las jams se fueron profesionalizando. Norman Granz, con su Jazz At The Philharmonic (JATP), convirtió la improvisación en espectáculo, donde cualquier joven sin renombre podía subirse a un escenario al lado de una estrella. Su esquema fue totalmente disruptivo, de repente, los beneficios empezaron a ser repartidos con los músicos y se negaban shows en ciudades donde se segregara al público.
Casi un siglo después, en pleno 2025, Buenos Aires parece haber heredado esa misma energía. Por todos lados hay jams, pero hay una que sobresale: Cindy Cats, un ritual que resiste la rutina del show convencional. La ciudad los ama, y los artistas, todavía más. Porque lo que ofrecen va más allá de un escenario; es un espacio que desarma a los intérpretes, los pone frente a sí mismos y a la música. Trueno, Dillom, Dante Spinetta, David Lebón, Lula Bertoldi, Emmanuel Horvilleur, todos subieron a ese altar y encontraron algo inesperado.
El viaje de la agrupación de músicos comenzó en el Club América, un lugar donde la cercanía era difícil de escapar. "Extrañamos América -cuenta uno de los integrantes-. Había algo que no podías evitar: la cercanía, la seguridad de la gente. Cada show tenía ese plus". Hoy, esos shows se replican en Obras, en el Microestadio de Ferro (el próximo 27 de noviembre), incluso en los venues de España, y aunque la escala cambió, el cuidado permanece.
Antes de su gran show y con el lanzamiento de su disco Vol. 1, Pedro Pasquale, Felipe Herrera, Axel Introini y Francisco Alduncin conversaron con Billboard Argentina sobre el significado del proyecto, sus primeros pasos en escena, la experiencia de llenar estadios y los planes de futuros discos.
¿Cómo lograron trasladar la intimidad que se vivía en los primeros shows en Club América a estadios más grandes?
Pedro: Es una balanza. Por un lado, extrañamos América, había algo que no podías evitar: la cercanía y seguridad de la gente. No necesitábamos poner vallas; veíamos a la persona ahí, muy cerca, y eso generaba un calorcito especial al tocar. Cada show tenía ese plus. Ahora, al ser lugares más grandes, con más gente, se siente más lejano. Pero a su vez, eso nos da otras cosas: somos muy obsesivos con lo que hacemos, y en lugares como Obras o Ferro podés lograr un sonido mucho mejor y aprovechar las pantallas enormes.
La experiencia puede ser incluso más intensa. No estás al lado de todos, pero ves las 14 cámaras, como en cine, y podés disfrutar de varios planos al mismo tiempo. En el "campito" de América no lo ves así, pero todo estaba muy cuidado: tenemos un equipo increíble. Es una cuestión de equilibrio.
Llegaron a Europa, ¿cómo perciben esa proyección internacional?
Julián: Es lo que más nos flashea a nosotros. Ir a España y tener quizás el mismo nivel de reconocimiento que en Argentina es muy loco. A veces estamos en Madrid y nos damos cuenta de cómo llegó hasta ahí un movimiento que ni imaginábamos que podía cruzar el charco. Es algo que está sucediendo ahora, y estamos súper agradecidos por cómo se dio todo, de manera bastante flashera.
¿Qué recuerdan de esos primeros días, cuando todo arrancó?
Pedro: Total inconsciencia. Fueron un par de mensajes nada más; el nombre se decidió la tarde anterior. Organizamos todo como si fuera una cena: sabíamos que iban a venir amigos y familiares. Pero el momento nos desbordó: la gente ya ni escuchaba, y lo más importante no era la cantidad de gente, sino cómo vivía la experiencia. Estábamos ahí y nos mirábamos pensando: "La gente la está pasando increíble, algo está pasando acá".
Me sorprende que tantos artistas elijan participar de este espacio. ¿Qué creen que les aporta, que un escenario convencional tal vez no les pueda ofrecer?
Felipe: Es mutuo, ellos nos aportan a nosotros y nosotros a ellos. Los artistas ven que dedicamos mucho amor a nuestro proyecto, que cuidamos la música y que hacemos todo lo posible para que su música suene bien en nuestro espacio. Esa dedicación, la curaduría del proyecto, la técnica, el sonido, el video, todo crea un combo que hace que cualquier artista confíe en que va a estar muy bien cuidado.
Pedro: Se sienten desafiados; les gusta el escenario de Cindy Cats, porque los saca de su zona. Tienen que dar todo de sí, la música suena diferente, el 360° les ofrece otra perspectiva. Incluso artistas con años de trayectoria llegan y se sienten intimidados por cómo se desarrolla todo: hay alguien detrás de ellos, el público está muy cerca, y eso genera una presión distinta, como un abrazo. Es un escenario completamente diferente al normal.
También empezó a pasar que les gusta que toquemos a nuestra manera. Lo que al principio era ensayo para nosotros ahora se convierte en expectativa: los artistas nos preguntan cuándo es la próxima. Eso cambia la ecuación y está buenísimo.
¿Qué comentario o reconocimiento de un artista recuerdan como el más significativo?
Felipe: Uno de los más significativos fue el mensaje de Lebón. Fue el primero que realmente nos hizo sentir que todo había salido bien, desde la prueba de sonido hasta el final del show, lo vimos sonreír todo el tiempo. Y no le podés borrar esa sonrisa.
Pedro: Marcela Morello también llegó con un poco de miedo, no porque no pueda tocar -ella es una música letal- sino por el contexto de su música. Fue la más aplaudida de todas las ediciones, pero verla sorprendida y feliz fue increíble. Es impresionante ver a artistas de tanta trayectoria y experiencia reaccionar así.
Axel: Dante Spinetta también nos mandó mucho amor y nos acompañó. Cuando ganó el Grammy, nos dijo que iba a festejar y tocarlo con nosotros, y lo hicimos. Fue un feedback reciente, lleno de elogios, y nos sentimos apadrinados por él de cierta manera. Fue realmente un momento de locura.
¿Cómo equilibran la improvisación en los shows? ¿Hasta qué punto tienen libertad y hasta dónde la técnica los limita?
Pedro: Cada vez hay menos eje puesto en la improvisación pura. Cindy Cats es un proyecto muy vivo y dinámico; va cambiando con el tiempo. Al ser más grande, con tantos artistas invitados, hay mucha preproducción: se arman arreglos y luego se dejan momentos de improvisación para que surja lo espontáneo.
Se forma un híbrido, por ejemplo, cuando suben todos los raperos, se ve claramente la rotación de músicos y cada tema tiene sus momentos de improvisación. Pero en general, hay más trabajo de show, de arreglos, de dirección musical, de planificación, y luego se reserva espacio para que la improvisación ocurra de manera orgánica.
¿Qué valor tiene para ustedes la música en vivo, la experiencia de tocar frente al público?
Francisco: Para nosotros es todo. La música en vivo es el eje principal: está muy enfocada en la experiencia, en la cercanía con la gente y en cómo vibra cada instrumento. Incluso la ubicación del público cambia la percepción, alguien puede decidir pararse cerca de un tecladista y ver cómo se transforma todo, cómo cambian los presets y cómo varía la energía. Desde la preproducción, armamos todo para que sea una experiencia intensa en vivo, no sería lo mismo en un estudio.
Axel: Volver al vivo es volver al origen de la música, donde todo empieza desde la interacción con el público. Lo complejo que sería un disco de estudio -mezclar instrumentos y estilos- lo resolvemos en tiempo real, puede entrar un coro gospel, un solo de violín o un acordeón, y pasar de una guitarra eléctrica distorsionada a una flauta o una quena. Todo eso alimenta la experiencia del vivo y la hace especial.
Después de presentar este disco en vivo, ¿no les gustaría grabar algo en estudio?
Felipe: Claro que nos encantaría. Estamos trabajando para eso. Tenemos la idea de grabar algunas sesiones más orientadas al estudio en un futuro cercano, pero ahora estamos enfocados en sacar el disco de volumen uno de la sesión en vivo, así que toda nuestra energía está puesta en eso, en Ferro y en el show. Imaginá que de repente tenés un disco de Syndicate en tu celular: uno, dos o tres, vamos construyendo nuestra discografía paso a paso.
¿Qué podemos esperar del próximo show en Ferro?
Pedro: Habrá cruces increíbles y generaciones distintas compartiendo escenario. Diferentes estilos, momentos nuevos del show, invitados especiales y un 360° cada vez más firme y optimizado. También habrá arreglos nuevos y músicas inéditas. Por ahora no vamos a dar nombres de los invitados, pero prometemos que va a ser espectacular.