Eduardo Basagaña acaba convertirse en el primer argentino seleccionado para participar del prestigioso programa "The Business of Entertainment, Media and Sports" (BEMS) de Harvard Business School, considerado uno de los espacios más inaccesibles del planeta para quienes mueven la industria del entretenimiento, la música y el deporte.
Dirigido por Anita Elberse —la mente detrás de algunos de los análisis más influyentes sobre el negocio de los blockbusters, las superestrellas y las marcas multimillonarias— el programa reúne cada año a solo 60 figuras cuidadosamente elegidas entre cientos de miles de perfiles de todo el mundo. CEOs, dueños de franquicias deportivas, ejecutivos de streaming, artistas globales y atletas legendarios compiten por un lugar que casi nadie consigue.
Por sus aulas ya pasaron nombres como Ryan Reynolds, Shakira, Gerard Piqué, Katie Holmes, Kaká, The Rock, Mr Beast, David Beckham, y ejecutivos top de compañías como Disney, Spotify, Nike, la NBA y la NFL. Pero este año, por primera vez, hubo presencia argentina en esa mesa donde se discute el futuro del entretenimiento mundial. Y ese nombre fue: Eduardo Basagaña.
Lejos de los caminos tradicionales, Basagaña construyó una carrera completamente disruptiva dentro del ecosistema de la música, la tecnología y el streaming. Durante la pandemia impulsó el crecimiento de +VIVO, su startup tecnológica, y luego apostó por una visión que muy pocos se animaban siquiera a imaginar: expandir la música en español hacia mercados prácticamente inexplorados, como Asia, África e India.
Mientras gran parte del negocio miraba siempre hacia los mismos destinos, Basagaña empezó a abrir rutas nuevas. Y esa mentalidad global, ambiciosa y fuera del molde fue exactamente lo que captó la atención de Harvard.
La universidad entendió que no se trataba solamente de un empresario tradicional, sino de un nuevo tipo de jugador dentro del entretenimiento internacional: alguien capaz de conectar culturas, audiencias y mercados donde hasta hace pocos años parecía imposible que la música latina tuviera lugar.
En esta edición de 2026, además, Basagaña compartió programa con algunas de las personalidades más impactantes del deporte y la cultura global. Entre ellas, Eduardo Camavinga, estrella del Real Madrid; Emma McKeon, la nadadora australiana que hizo historia con 16 medallas olímpicas —incluyendo seis de oro—; Festus Ezeli, campeón de la NBA con Golden State Warriors; Karl Jacobs, una de las caras más virales de YouTube y colaborador central del imperio digital de MrBeast; Kevin Beachum, figura de la NFL; y Ryan Bertrand, campeón de la UEFA Champions League con Chelsea.
Cada jornada dentro del programa funciona como una verdadera cumbre de poder de la industria global. No hay clases tradicionales ni teoría básica: las discusiones giran alrededor de decisiones multimillonarias, estrategias de expansión global, lanzamientos de artistas gigantescos, derechos deportivos y operaciones que pueden redefinir el negocio del entretenimiento entero.

Y ahí estuvo Basagaña: representando por primera vez a Argentina en uno de los entornos más competitivos y exclusivos del planeta.
Pero quizás lo más importante ocurre fuera del aula. Porque ingresar al BEMS significa acceder a una red de contactos prácticamente imposible de replicar. Un ecosistema donde una conversación casual puede terminar en una gira internacional, una alianza estratégica o un acuerdo global valuado en cientos de millones de dólares.
Para Basagaña, este momento no solo marca un reconocimiento académico: funciona como la confirmación definitiva de años apostando por mercados que la mayoría prefería ignorar.
Hoy, mientras miles de aspirantes alrededor del mundo quedan afuera, un argentino ocupa un lugar dentro del círculo donde se empiezan a definir los próximos movimientos de la música, el deporte y el entretenimiento global.
Y el mensaje ya empezó a resonar fuerte en la industria: el mapa del entertainment business internacional acaba de poner los ojos sobre Argentina.