Blessd presentó su nuevo álbum EL MEJOR HOMBRE DEL MUNDO. El proyecto, conformado por 12 canciones, marca un punto de inflexión en su carrera. Con este, se posiciona en una nueva etapa más global, melódica y refinada, sin perder la esencia cruda y callejera que ha definido su ascenso.
Con una producción liderada por Ovy On The Drums, el álbum reúne a colaboradores clave como Myke Towers, Crudo Means Raw y Anuel AA. De esta manera, el artista construye un universo sonoro que equilibra accesibilidad comercial con una narrativa emocional más madura.
En este disco, Blessd explora su evolución no solo como artista, sino como persona, moviéndose entre la gratitud y la ambición, el deseo y la desconexión, el arrepentimiento y la claridad.
En este contexto, Billboard AR habló con la superestrella colombiana sobre vulnerabilidad expuesta en el disco, el trabajo con Ovy On The Drums y el proceso de convertirse en EL MEJOR HOMBRE DEL MUNDO.
En varias canciones el álbum se percibe como más introspectivo, incluso hasta vulnerable. ¿Qué tan difícil fue para vos mostrar esa versión tuya en un género que tal vez es más fiesta, más alocado?
Es que uno a veces, cuando está en momentos alocados, felices y todo, también pasa cosas dentro de vos que la gente no ve. O sea, vos podés estar en un party súper increíble, pero llegás a casa y también estás triste por otras cosas. Entonces, simplemente lo que uno muestra es el ser humano que hay. Mucha gente no lo ve a uno como eso, lo ve como una persona a la que pueden darle mil opiniones. Entonces así me sentía, así lo quise hacer, así lo quise mostrar, así quise que la gente entendiera un poquito de mí. Y creo que se entendió, sin mérito de que se fuera viral o no, simplemente lo que a mí me nace.
Este disco funciona más como un proceso que como una identidad. ¿En qué parte de ese proceso sentís que estás hoy?
Yo creo que es un proceso medio, porque me faltan muchas cosas por lograr. Creo que he crecido mucho, me ha ido súper bien, me he sentido súper bien con todo lo que me está pasando. Pero creo que esto ya me va a meter allá en lo grande. Siento que me estoy convirtiendo en un artista élite y hay que seguir trabajando para poderme sentar ahí en esa mesa, que es una mesa muy difícil en el género. Y no solo sentarme, sino estar ahí, seguir creciendo y trabajar hasta el final… lo quiero hacer. Espero que con este álbum sea la puerta. Estamos haciendo shows muy grandes, la estamos rompiendo también.
La dupla con Ovy On The Drums ya es muy reconocida, pero ¿cómo evolucionó ese trabajo en este disco a diferencia de lo anterior?
Yo creo que la gente tiene que escucharlo y con su propia experiencia decirlo, porque suena muy increíble. Es un Blessd muy fresco, un sonido tranquilo, diferente, pero también con el Blessd de siempre, con esas melodías. Es como una fusión de todo. Como yo digo, nada se parece a lo anterior, todo es totalmente diferente, aunque puede tener cositas por ahí. Lo bueno es que hacemos música con el corazón, y eso da su propio sonido. Además, hay una hermandad muy bonita con Ovy.
Volviendo a este lado más vulnerable del disco, ¿en algún momento sentiste que estabas mostrando demasiado o te salió desde un lugar de comodidad?
Es que cuando uno es artista, uno está a la voz de lo que diga la gente. Por más que quieras guardar cosas, siempre van a hablar. Entonces yo no me preocupo por eso. Yo hago lo que a mí me gusta, digo lo que soy, represento de dónde vengo, no oculto nada. Y si la gente quiere hablar bien o mal, pues pueden hacerlo tranquilos. Yo seguiré siendo el mismo y mostrándome con la tranquilidad que yo soy.
Si pudieras hablar con el Blessd de Barrio Antioquia, cuando recién empezabas, ¿qué creés que te diría sobre en quién te convertiste hoy?
Yo me mantengo hablando con él. Literal, es lo que me hace estar donde estoy. Me mantengo en el barrio, viviendo experiencias. Mucha gente a veces me ve como cambiado o cuando se me sale la rabia, pero es porque yo no me controlo en ese aspecto. Siento que uno tiene que fluir tal y como es.
Si uno no tiene miedo a ocultarse nada, va a ser totalmente feliz, porque esas limitaciones son las que te empiezan a rayar la cabeza. Eso es lo que me mantiene tranquilo: sigo teniendo la misma personalidad de cuando tenía 16 o 17 años.