De cantar como corista a consolidar su propio nombre en el cuarteto. Entre presentaciones en vivo y grabación de música nueva, Magui Olave atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera.
En la previa de la celebración de sus diez años como solista, la artista adelanta nueva música, repasa su camino dentro de la escena y reflexiona sobre el crecimiento de las mujeres en el género. "Me llevó años que me reconozcan por mi nombre", asegura en esta charla con Billboard Argentina.
¿En qué etapa está tu música? ¿Se vienen lanzamientos?
Sí, estuvimos grabando hace unos días una nueva sesión por los diez años que voy a cumplir como solista en mayo. Se vienen muchas canciones nuevas y también clásicos reversionados al cuarteto. Son seis canciones en total. Es una producción muy linda para celebrar estos diez años.
Preparamos un tema de La Oreja de Van Gogh que quedó muy lindo, y también versiones de otros géneros que hoy en el cuarteto funcionan muy bien. Todo va a tener videoclip, con una estética medio "lejano oeste", que después vamos a llevar al vivo el 16 de mayo en Córdoba. Va a ser un show más tirado a comedia musical, algo completamente distinto a lo que venimos haciendo.
¿Qué cambios viste en estos diez años para las mujeres en el cuarteto?
La mujer evolucionó muy rápido, sobre todo en el cuarteto. Era algo sociocultural también que el público aceptara a una mujer cantando este género. Cuando yo arranqué, hace más de diez años con Ulises (Bueno), como corista, a la gente le costaba ver a una mujer en el escenario. No había muchas. Pero yo estaba convencida de que el cuarteto también era para mujeres.
Me llevó tiempo encontrar mi estilo, componer, lograr que las mujeres se identifiquen y que el público acepte una historia contada desde nuestra mirada. Hoy siento un orgullo enorme al ver cómo la mujer creció en el género. En mi equipo somos 30 personas y muchas son mujeres, también detrás de escena.
Hace poco compartiste escenario con Ulises en el Movistar Arena. ¿Qué se sintió vivir ese momento?
Cada vez que estamos arriba del escenario es como volver atrás en el tiempo. Es un juego para nosotros, un disfrute total. Yo lo admiro mucho y arriba del escenario se genera una magia muy linda. Tenemos un vínculo de primos, de hermanos, y se siente. Poder compartir "Cobarde" en el Movistar, con la gente cantando con tanta euforia, fue increíble.
Al ser prima de Ulises y de Rodrigo, ¿sentiste que eso fue una ventaja o una presión?
Sabía que me iba a costar, que la gente iba a decir que yo hacía cuarteto por ser "la prima de", pero siempre tuve claro lo que quería. Me quisieron llevar para la cumbia, pero yo sabía que lo mío era el cuarteto. Entonces me largué a componer, a armar mi banda y a hacer mi camino.
Me llevó años que me reconozcan por mi nombre y no por ser la prima de alguien. Pero nunca renegué de mi familia, al contrario: fue un desafío demostrar que yo también podía ganarme mi lugar. Hoy siento que encontré ese espacio.
¿Cómo fue ese momento en el que dijiste: "Quiero dedicarme a esto"?
De chica hacía gimnasia rítmica, estaba en el deporte. Pero en la adolescencia, yendo a ensayos —mi papá era baterista—, mi tía me escuchó cantar y me dijo: "¿Por qué no probás?". Ese día quedé, y después estuve cuatro o cinco años con Ulises. Ahí dije: "Esto es lo que quiero". A los 15 compuse mi primera canción.
Después me fui a vivir ocho años afuera, seguí estudiando música y experimentando con distintos géneros. Pero cuando volví, en 2016, armé mi banda de cuarteto y no paré más. Hoy tengo cinco discos, un Gardel, y sé que esto lo voy a hacer toda la vida.
Además de cantar, componés. ¿Qué te inspira?
A veces es algo planificado, cuando me junto con otros compositores. Pero muchas veces me pasa que estoy haciendo cualquier cosa, como lavar los platos o tender la cama, y me viene una letra. Ahí dejo todo y escribo. Necesito terminar las canciones de principio a fin. Y muchas veces son historias mías o no, pero que aparecen de la nada.
¿La música funciona como una especie de terapia para vos?
Sí, totalmente. La mayoría de mis canciones tienen algo mío. Es una catarsis. Y también lo es interpretarlas en el escenario, cuando conecto con la gente. Ahí siento que no estoy sola, que el otro está pasando por lo mismo, y se genera una magia muy especial.
¿Recordás la primera vez que sentiste esa conexión con el público?
Sí, cuando compuse "Yo ya no soy yo". Cuando vi que la gente la cantaba y se identificaba, dije: "Listo, cumplí un sueño". Era una de mis metas: lograr que alguien se vea reflejado en una canción mía.
De las seis canciones nuevas, ¿hay alguna a la que le tengas especial fe?
Hay dos. Una que me encanta a mí y otra que es muy bailable. Es una historia quizás triste, pero con la alegría del cuarteto. Es esa mezcla de estar bailando, con un fernet, y a la vez largando todo lo que tenés adentro. A esa le tengo mucha fe.
El año pasado compartiste escenario con Shakira. ¿Cómo fue esa experiencia?
Fue en el Kempes, en Córdoba. Yo la admiro desde siempre. Cuando me llamaron, dije que sí sin dudar, no sabía ni qué tenía que hacer. Tenerla cerca, que sea tan humana… Fue uno de los momentos más lindos que me regaló la música. Guardo todo: los lentes, la capa, la foto.
¿Qué artistas mujeres te inspiran?
Muchas. Me gusta aprender algo de cada una. Me gustan Tini, Lali, Emilia, también India Martínez, Natalia Jiménez, Lady Gaga... Mi playlist es muy variada: folclore, pop, flamenco… Siempre trato de nutrirme de distintos estilos.
¿Con quién te gustaría hacer un feat?
Me encantaría con Thalía. También con artistas argentinas como La Sole o Marcela Morelo. Pero estoy abierta a todo, la música siempre sorprende.
¿Quién es la mujer más importante de tu vida?
Mi mamá. Es, fue y será siempre mi referente. Me enseñó los valores y a luchar por mis sueños. También tengo una hija, que es lo más importante que tengo, pero mi mamá es mi ídola.
Si pudieras hablar con tu yo del pasado, ¿qué le dirías?
Le diría "gracias". Gracias por no haber tenido miedo, por haber confiado en lo que sentía y por haber luchado por sus sueños. Hace 15 años la mujer no tenía el lugar que tiene hoy en el cuarteto, y yo siempre creí que iba a pasar. Verlo hoy me llena de orgullo.