Tras una pausa necesaria para reencontrarse con su música y consigo misma, Ptazeta regresó a escena con "Ay Amor", una bachata inesperada que inaugura una nueva etapa personal y artística. En charla con Billboard Argentina, la artista española habló sobre el parate, el miedo a volver, su relación con la industria y el EP que marca este renacer.
"Ahora tengo otro prisma, tengo otra aura", dice entre risas desde Madrid. Aunque durante su pausa siguió cumpliendo con conciertos ya programados, la artista reconoce que necesitaba frenar. No por falta de amor a la música, sino justamente para volver a encontrarse con ese vínculo desde un lugar sano.
"Necesitaba mirar al horizonte y decir: 'Okay, ¿quién eres? ¿Cómo te llamas? ¿Qué quieres en la vida?'", explica. "Había perdido el enfoque conmigo misma y necesitaba reconciliarme con la música, porque ya estaba viendo todo de una manera diferente, que no era el propósito por el que empecé a hacer música".
Lejos de romantizar el agotamiento, Ptazeta pone en palabras algo que muchas veces queda fuera del relato público sobre los artistas: la exigencia permanente, la falta de rutina, el desgaste físico y mental de vivir siempre en movimiento. "Cuando ya entras en un bucle en el que vas detestando las cosas que te están pasando, algo pasa", reflexiona. "El simple hecho de llegar y abrir la maleta para volver a cerrarla no puede ser una agonía".
Ese tiempo de pausa le permitió recuperar hábitos, reconectar con lo cotidiano y volver a habitar fuera del personaje. "Pasé más tiempo conmigo misma, aprendí otros hábitos: hacer ejercicio, comer bien, sacarme el carné, compartir con mi familia, con mis amigos, ir a la playa, salir… Cositas de persona, de ser humano", resume.
Una vuelta inesperada, pero fiel a sí misma
El regreso llegó con sorpresa: en lugar de apostar por un sonido previsible dentro de su recorrido, Ptazeta volvió con una bachata. Esta canción rompió cualquier expectativa previa, aunque para ella tiene todo el sentido del mundo.
"No esperaba que la vuelta fuera de esa manera, me lo han dicho mucho", cuenta. "Pero yo me siento muy diferente. Al final, yo soy todo tipo de música. Me estaba agobiando a mí misma por no seguir una línea. Y a lo mejor mi línea es no seguir una línea".
Esa idea parece atravesar toda esta nueva etapa. La artista habla de una aceptación más profunda de su identidad, no solo a nivel musical, sino también estético y emocional. Sin negar la fuerza visual que siempre la caracterizó, aprendió a integrar otras capas de sí misma sin sentir contradicción.
"Mi estética es fuerte, agresiva, y antes eso me generaba dualidad cuando hacía canciones más vulnerables o más melódicas", dice. "Pensaba: 'Pero yo no soy eso'. Y sí, también soy eso. Hago lo que me da la gana y me tengo que sentir cómoda con las cosas que hago".
Ese proceso también se tradujo en decisiones personales y visuales: nuevos tatuajes, cambios de look, una relación más libre con su imagen y una comodidad que antes no sentía. "Antes cambiar de peinado era imposible para mí, grabar sin ropa era imposible, incluso dejé de tatuarme. Y me pregunté por qué, si siempre había sido algo tan mío".
Escribir sin pensar en TikTok ni en la viralidad
Durante la charla, Ptazeta confirma además que esta nueva etapa desemboca en un EP ya disponible. Aunque el proyecto nace de una transformación íntima, su motor tiene un concepto muy claro: el amor propio. "Por eso el EP se llama Amor", revela. "Porque al final lo que mueve todo es el amor hacia ti misma. Si tú no tienes amor hacia ti misma, yo no puedo tener amor hacia la música, ni hacia mi proyecto, ni hacia nada".
Más que una estrategia o un cálculo de mercado, el proceso creativo respondió a una necesidad personal: volver a escribir desde la intuición, sin la presión de pensar todo en función del algoritmo o la recepción inmediata. "Esto viene de escribir sin pensar, como escribía cuando empecé", explica. "Me hacía falta no escribir pensando en TikTok, en playlists, en lo viral. Nada. Simplemente escribir. Me apetece esto hoy, pues esto lo hago. Me apetece esto mañana, pues lo hago".
Para Ptazeta, esa libertad era imprescindible para sanar su vínculo con la música. Y también para desarmar las estructuras que ella misma había construido sobre quién podía ser y qué sonidos podía permitirse explorar.
El miedo a volver
Aunque hoy habla de esta etapa con entusiasmo, reconoce que el regreso no fue sencillo. Hubo miedo, nervios y una sensación de exposición que se volvió nueva después del tiempo alejada de las redes y del centro de la conversación. "Sí, tenía miedo", admite. "Cuando empecé otra vez a subir posts, nunca había estado tan nerviosa en mi vida por subir una foto. Era una locura".
Sin embargo, la respuesta del público —y también de colegas de la industria— terminó siendo un sostén inesperado. "Me ha sorprendido para bien", dice. "Gente con la que no hablaba hace dos o tres años me escribió para decirme: 'Te escuché y me mola'".
Claro que siguen existiendo las etiquetas ajenas. Que si Ptazeta "es rap", que si "es trap". Pero ella parece haber encontrado una definición propia, mucho más amplia y desprejuiciada.
"Para mí el rap es todo, porque todo rima", suelta, entre risas.
Una pieza fundamental de la escena
Su vuelta también reordena una ausencia que, en algún punto, se sintió dentro de la escena española. Ptazeta no solo construyó una voz propia dentro del rap y el trap en español, sino también una presencia estética y artística reconocible, de esas que no se reemplazan fácilmente.
Ahora, con "Ay Amor" como carta de presentación y un EP en camino, el regreso no está planteado desde la presión por "pegarla" otra vez, sino desde un lugar más honesto. "Esto no es para triunfar, esto es para hacer música", afirma. "Ya con el hecho de sentirme yo bien, me voy a sentir bien con lo que sea".
Sobre el nuevo material, anticipa que sus cinco canciones recorren géneros distintos y que tiene más de un tema favorito, aunque prefiere guardarse algunos secretos para cuando el proyecto finalmente vea la luz.
Antes de despedirse, deja además un guiño para Argentina, país con el que mantiene un vínculo cercano y al que espera volver pronto. "Ya estoy deseando ir a comerme una milanesa", dice.
La nueva etapa de Ptazeta ya está en marcha. Y si algo queda claro, es que esta vez el camino no responde a ninguna expectativa externa: responde, por fin, a ella misma.