Del 13 al 15 de marzo, Lollapalooza Argentina celebró su undécima edición en el Hipódromo de San Isidro. Lo que hace poco más de una década parecía un experimento importado -la idea original del festival creada por Perry Farrell para despedir a Jane's Addiction a comienzos de los 90- hoy ya forma parte estable del calendario cultural porteño. Más de 300 mil personas pasaron por el predio a lo largo de tres jornadas que, como cada año, sirvieron como una foto del presente musical.
La grilla volvió a mezclar escenas y generaciones con más de cien artistas repartidos en cinco escenarios. En la primera línea aparecieron nombres globales como Sabrina Carpenter, Tyler, The Creator, Chappell Roan, Deftones, Skrillex, Lorde, Doechii, Turnstile y Lewis Capaldi, con Paulo Londra como único argentino en ese primer pelotón.
Billboard Argentina estuvo presente durante los tres días del festival. Acá, un repaso por algunos de los momentos más destacados.
Turnstile: el hardcore llegó al prime time
La última vez que Turnstile pasó por Lollapalooza fue en 2022 -aunque regresaron a la Argentina en 2024 con un show en Vorterix-. También era viernes, también la primera jornada del festival. Tocaban en simultáneo con Miley Cyrus y el escenario estaba a contramano del centro del predio. Tres años después, la banda de Baltimore regresó al Hipódromo de San Isidro, pero esta vez como uno de los nombres fuertes de la grilla, previo a Tyler, The Creator.
El repertorio se respaldó principalmente sobre Never Enough (2025) y Glow On (2021), empezando con el tema que da nombre al disco nuevo y cerrando a puro pogo con "BIRDS". En el medio aparecieron "I CARE", "MYSTERY" y "BLACKOUT", además de una visita a Nonstop Feeling (2015) con el bestial "Drop".

En la portada de marzo de Billboard Argentina ya lo habían planteado: la discusión sobre si son "lo suficientemente hardcore" nunca tuvo demasiado peso, y show lo confirmó una vez más. A esta altura, el grupo liderado por Brendan Yates se permite ir a donde quiere. Después de levantar dos Grammy (incluido el de Mejor Álbum de Rock) oscila entre rock alternativo, dream pop y lo que haga falta. De todos modos, alcanza con verlos en vivo para entender que, más allá de los rótulos, esto sigue siendo hardcore.

Tyler, The Creator se llevó la noche (y una bandera de Messi)
Antes de que el rapero de Hawthorne pisara el escenario, ya había una versión suya circulando por el predio. Un inflable gigante con la estética de Don't Tap The Glass (2025) flotaba sobre el Hipódromo desde temprano, como si el festival estuviera entrando en calor para lo que se venía. Cuando finalmente apareció el Tyler de carne y hueso, atacó con "Big Poe" y puso en marcha un recorrido por su propia historia. Hubo varios pasajes de su último disco, guiños a Chromakopia (2024) y, por supuesto, esos hits que el público siempre espera -"Earfquake", "Are We Still Friends?", "See You Again".
El artista no paró un segundo: presentó 19 temas, caminó el escenario de punta a punta, agitó al campo, se rió del VIP y también de sí mismo. Recordó cuando canceló su paso por Lollapalooza 2018 y, entre carcajadas, se adelantó al chiste e invitó al público a que lo llamara "puto", midiendo la picardía de sus fans.
En medio del show pasó uno de esos momentos bien argentinos. Desde el público voló una bandera con un montaje del cantante levantando la Copa del Mundo junto a Lionel Messi y La Scaloneta. El artista la levantó, la mostró como trofeo y el Hipódromo explotó. A partir de ahí todo fue crescendo, con canciones como "Who Dat Boy", "NEW MAGIC WAND", "Tamale", "WUSYANAME". El cierre llegó con miles de personas todavía empujando hacia adelante, como si nadie quisiera que la noche se terminara ahí.

El cabaret pop de Chappell Roan
Sombreros de vaquero, pelucas rosas, glitter en la cara y más de una chica dragueada entre el público: el fandom de Chappell copó temprano la segunda jornada del festival para presenciar su debut argentino. El sábado por la noche, la cantante de Misuri montó su propio cuento (con castillo incluido) en el Flow Stage. Una historia que viene escribiendo desde The Rise and Fall of a Midwest Princess (2023), donde su personaje va y viene entre diva de teatro, bruja de melodrama gótico y heroína queer escapada de un cabaret perdido en el Midwest.
Con una banda formada íntegramente por chicas, el show fue subiendo entre melodías enormes, épica y synth-pop ochentoso con espíritu dosmilero. "Femininomenon", "After Midnight", "HOT TO GO!" -con el campo entero haciendo la coreo de TikTok a lo "Y.M.C.A" de Village People- y "Red Wine Supernova" generaron euforia entre el público.
La apuesta por poner a las mujeres en primer plano recorrió toda la presentación, hasta en el cover de "Barracuda" de Heart -pioneras del hard rock con liderazgo femenino-, que metió una dosis de rock clásico en medio de todo ese carnaval pop. "Good Luck, Babe!", "My Kink Is Karma" y "Pink Pony Club" fueron el trío encargado del epílogo.
Deftones: tres décadas en vivo
En la tercera jornada apareció uno de los nombres más veteranos de la grilla. Deftones volvió a pisar Buenos Aires y el recibimiento fue el de siempre: devoción total. Ya había pasado varias veces por acá -en 2001 como soporte de Red Hot Chili Peppers, y después en 2007, 2012 y 2018- y ese vínculo con el público local se fue soldando show a show. Esta vez regresaron con Private Music, su décimo disco de estudio y el primero en cinco años, una excusa perfecta para recorrer tres décadas de esa mezcla entre metal y rock alternativo que terminó convirtiéndolos en una banda reverenciada.
El recital fue y vino entre distintas épocas del catálogo, aunque el arranque dejó claro que el presente pesa. "My Mind Is a Mountain", "Locked Club" e "Infinite Source", del nuevo álbum, sonaron compactas y densas, con ese equilibrio entre guitarras pesadas y atmósferas que la banda viene puliendo desde White Pony (2000). En el medio fueron cayendo los clásicos tal como "Be Quiet and Drive (Far Away)", "Diamond Eyes", "Rocket Skates", "Swerve City", "Rosemary", "Hole in the Earth", con momentos más etéreos, entre ellos, "Sextape", donde el campo entero bajó un cambio.

Como suele pasar en sus visitas, Chino Moreno charló poco, lo suyo no es el stand up mediático. A pesar del apellido y de su ascendencia mexicana, no soltó una sola palabra en español. Apenas se tomó un momento para agradecer al público bonaerense y dejó que el show hablara por sí solo: el peso de las guitarras de Stephen Carpenter, la base precisa de Abe Cunningham y esa voz capaz de pasar del susurro al alarido en cuestión de segundos. El tramo final terminó de confirmarlo con "Change (In the House of Flies)", "Genesis", "Headup" y "Milk of the Madonna".
De Wu-Tang Clan a Beyoncé: Doechii, la nueva sensación
Nacida en Tampa, Florida, Doechii empezó a circular fuerte en redes con "Yucky Blucky Fruitcake", un track que explotó en TikTok y terminó llamando la atención de la compañía discográfica estadounidense Top Dawg Entertainment. El ruido fue tal que, apenas unos años después, su nombre apareció entre los artistas elegidos para cerrar los tres días de Lollapalooza Argentina.
Fue un show de pura presencia escénica: rapeó a toda velocidad, cambió de registro cuando quiso y recorrió el escenario como si ya hubiera estado ahí mil veces. Con una base de bailarinas y una puesta que alternó momentos libres con pasajes coreografiados, el repertorio pasó por "Persuasive", "Boiled Peanuts", "Spookie Coochie", "Nosebleeds" y "Crazy". Se permitió un guiño bien rapero cuando mezcló "Bullfrog" con "C.R.E.A.M." de Wu-Tang Clan, además de los ya conocidos mixtapes de Alligator Bites Never Heal (2024), el disco que la terminó de consagrar con el Grammy a Mejor Álbum de Rap en 2025.

Hubo un cover de "AMERICA HAS A PROBLEM" de Beyoncé, pasaron "Swamp Bitches", "Catfish" y "Denial Is a River", y hasta tuvo que frenar unos minutos el show cuando el público empezó a comprimirse demasiado durante "NISSAN ALTIMA". Después de la pausa, la artista volvió a encarar el tema y siguió adelante como si nada.
Sabrina Carpenter, reina del cierre
A las diez de la noche el escenario principal ya era un mar de gente. Carpenter apareció para cerrar el Lollapalooza Argentina frente a un predio exhausto de calor. Dos años después de haber pasado por Buenos Aires como telonera del Eras Tour de Taylor Swift en River, la cantante volvió convertida en protagonista. La artista de 26 años llegó con Man's Best Friend (2025), aunque el arranque del set miró hacia atrás: "Busy Woman" y "Taste", de Short n' Sweet (2024), abrieron el musical pop.
La puesta era grande y teatral: escenografía con estética setentosa, coreografías minimalistas y una narrativa visual que recordaba a Dolly Parton. Canta, baila y juega con un repertorio donde el sweet pop convive con letras seductoras e irónicas. Después de "Taste" llegó "Good Graces", uno de los segmentos más bailables del show, y más adelante "Slim Pickins", una balada country que le dio un respiro al ritmo del set.
En el medio apareció uno de los momentos más esperados: el interludio del "arresto", parte del ritual que la cantante viene repitiendo en esta gira y que en Buenos Aires tuvo a María Becerra como protagonista antes de que sonara "Juno". "Please Please Please", "Don't Smile" y "Espresso" terminaron de llevar al público a cantar cada estribillo a los gritos. Entre sarcasmo, revancha y sensualidad, Carpenter bajó el telón del festival.
El orgullo local
Más allá de los nombres internacionales, Lollapalooza Argentina volvió a demostrar que la escena local todavía tiene bastante para decir. Ratones Paranoicos subió al escenario para recordar por qué siguen siendo un capítulo central del rock argentino. La banda de Juanse, Sarco, Roy y Memi repasó clásicos como "La nave", "Rock del pedazo", "Cowboy" y "Vicio". Hubo también un momento emotivo con "Para siempre", el tributo a Diego Maradona, y en una de las sorpresas de la noche, Ca7riel & Paco Amoroso se sumaron para una versión eléctrica de "Sigue girando".
Soledad Pastorutti protagonizó otro de los fuertes del festival: fue la primera gran figura del folklore argentino en formar parte de la grilla. La cantante de Arequito se tomó el desafío en serio y armó un set que cruzó tradición y pop nacional. Más temprano también hubo lugar para artistas que vienen agitando la escena desde otro costado. Marttein, referente del under porteño más punk, abrió el Alternative Stage con una actitud que no dependía del tamaño del público.

Algo de eso también pasó con Ángela Torres en el Samsung Stage, donde dejó ver su flexibilidad entre el pop y la canción popular. Hubo momentos más bailables -como los covers de "Luna de miel en la mano" de Virus, y "Girls Just Want to Have Fun" de Cyndi Lauper-, pero también lugar para el homenaje. Antes de cantar "Como la cigarra", la canción de María Elena Walsh que popularizó Mercedes Sosa, la artista recordó que se cumplen 50 años del inicio de la última dictadura militar y dejó un mensaje claro sobre Memoria, Verdad y Justicia.