En una ventosa noche de octubre en Brooklyn, una multitud inusual se reunió frente al opulento Kings Theatre. Vestidos con sudaderas negras bordadas y elegantes gorras de béisbol de gamuza, muchos de los allí reunidos también lucían prendas de $ad Boyz — una marca que no solo llevaban en su ropa, sino de forma permanente en su piel. Por ejemplo, Omar, un inmigrante peruano indocumentado y trabajador de la construcción radicado en la ciudad cuyo cuello lleva un tatuaje de "$ad Boyz", habló de la estrella principal de la noche, Junior H, con una reverencia a menudo reservada para íconos religiosos o héroes de la infancia.
No estaba solo. Adentro, el elegante y ornamentado recinto podría haber parecido un escenario improbable para los melancólicos corridos tumbados de Junior H. Pero cuando las luces se atenuaron y el mismísimo $ad Boy subió al escenario, transformó el espacio histórico en algo completamente suyo. La multitud se electrizó, cantando casi cada letra dolorosamente confesional.
"El 2023 fue un año muy diferente", dice Junior H hoy, recordando el show en Brooklyn en un estudio en Los Ángeles. "Se puede decir que se empezaron a ver los frutos que cosechamos". Acaba de bajar de un avión tras asistir a la Semana de la Moda de París, y aunque está lejos del escenario, sigue vistiendo como una estrella de rock emo: chaqueta de piel de serpiente, camisa blanca impecable, corbata negra y botas, con su cabello desgreñado cuidadosamente rapado en los lados. "Empezó a haber muchos shows muy importantes, en lugares muy importantes. De ahí se puede decir que partimos a las Grandes Ligas".
La conexión entre Junior H y sus seguidores siempre ha ido más allá de la típica dinámica entre artista y fan. Aunque sus shows son mucho menos frenéticos que los de contemporáneos como Peso Pluma y Fuerza Regida, ha construido un movimiento que está lejos de ser silencioso. Con sus canciones profundamente introspectivas, llega directo al corazón de sus oyentes, ofreciendo un tipo de vulnerabilidad que es rara en el usualmente más audaz mundo de la música mexicana.
En los últimos siete años, ese enfoque ha convertido al artista de 24 años, nacido como Antonio Herrera Pérez en Guanajuato, México, en una de las voces más representativas del creciente subgénero de los corridos tumbados. Nueve de sus canciones han llegado al Billboard Hot 100, un logro impresionante para cualquier artista de música regional mexicana. Y aunque sus colaboraciones con Peso Pluma — "Luna", "Lady Gaga" y "La Durango" — han logrado posicionarse en la lista, también ha demostrado que puede crear éxitos por sí solo, como "Y lloro", que alcanzó el puesto No. 79. Con 55 entradas en su carrera en Hot Latin Songs, incluyendo ocho en el top 10, también domina a nivel mundial, con 18 entradas en el Billboard Global 200.
El astro mexicano ha causado sensación en su gira por Norteamérica, donde agotó dos shows consecutivos en el BMO Stadium de Los Ángeles en 2024. Su impulso continuó en 2025 con una gira norteamericana con entradas agotadas, que recaudó 42,3 millones de dólares y vendió 357.000 boletos en 27 shows, según Billboard Boxscore, expandiéndose a nuevos mercados. Y el pasado noviembre, hizo historia como el artista masculino más joven en agotar entradas dos noches consecutivas en el Hollywood Bowl.
"La gira por Estados Unidos del año pasado marcó un gran hito para Junior H, con cada show agotado y una demanda que alcanzó nuevos niveles tanto en mercados establecidos como emergentes", dice Jorge García, promotor de giras globales de Live Nation. "Su constante progresión de teatros a arenas y ahora estadios refleja no solo su crecimiento como artista en vivo, sino también la profunda y sostenida relación con sus fans, que sigue acelerándose".
Ahora, Junior H está comenzando un capítulo importante con su gira Latinoamérica en Lágrimas $ad Boyz Tour LATAM 2026, que inicia el 12 de mayo en el Movistar Arena de Bogotá, Colombia, y llegará a arenas y estadios en siete ciudades de América Latina. "Para Junior, ir a [América Latina] se trata de traducir su crecimiento en identidad más allá de las fronteras", explica Mickey Sánchez, presidente del sello de Junior H, Rancho Humilde. "Al llevar su herencia mexicana y los corridos $ad Boyz a otros países, [Junior H está] elevando y expandiendo su marca $ad Boyz a cada país donde está a punto de presentarse por primera vez".

Ese éxito no ha estado exento de controversia. Los corridos, una forma de narración mexicana que se remonta al siglo XIX — y que se volvió especialmente prominente durante la Revolución Mexicana de 1910 al relatar las luchas y triunfos de la época — se han convertido desde entonces en una voz moderna para las realidades sociales e historias personales. Y canciones de Junior H como "El Azul" — una colaboración con Peso Pluma que alcanzó el No. 55 en el Hot 100 — se han convertido en puntos de debate cultural en México, donde las medidas gubernamentales contra los narcocorridos, o baladas percibidas como glorificación de capos de la droga o la cultura de los carteles, se han intensificado en los últimos años.
El pasado octubre, cuando Junior interpretó "El Azul" durante un show en el Palenque Fiestas Octubre en la ciudad de Zapopan, fue multado con 400.000 pesos (más de 23.000 dólares), según reportes. El presidente municipal de la ciudad, Juan José Frangie Saade, le prohibió presentarse allí durante el resto de su mandato, que termina en septiembre de 2027. Y la polémica ha afectado su capacidad para presentarse en todo el estado de Jalisco, donde se encuentra Zapopan.
Sinaloa fue uno de los primeros estados en la década de 1980 en pedir la prohibición de los narcocorridos. Con el tiempo, otros siguieron su ejemplo, y hoy 10 de los 32 estados de México — entre ellos Baja California, Guanajuato y Michoacán — han implementado prohibiciones o restricciones en la difusión pública del subgénero. En ausencia de una ley federal, los gobiernos locales imponen sanciones que van desde multas hasta un año de prisión para quienes interpreten canciones que promuevan la violencia relacionada con las drogas o la actividad de los carteles.
"Yo ahorita tengo un problema en México", me explica Junior. De hecho, dentro de dos días tiene que presentarse en la oficina de un fiscal estatal porque "canté sin querer un corrido en Guadalajara y la verdad, fue un accidente".
"Tengo que estar ahí dando la cara por cantar", continúa. "Es nuestra vida, cantar; de esto vivimos. Es triste. Me da mucho coraje, pero ¿qué vamos a hacer contra la ley?".

El conflicto, argumenta, se debe a las recientes restricciones a la apología del delito en México — leyes que regulan la glorificación o justificación de actividades criminales — aunque insiste en que sus canciones no glorifican la violencia. "Nosotros ahorita ni siquiera hablamos de sangre. ¡A veces ni groserías!", exclama.
"Estamos hablando nada más de una biografía o sucesos que han pasado en la vida real. Pero eso es lo más feo, porque eso es lo que está pasando en México. Nosotros solamente estamos redactando. En la mañana prenden las noticias, están hablando lo que nosotros también estamos cantando, de lo que está pasando. Eso es lo que me duele".
Aun así, las restricciones han tenido un efecto dominó en el género. Mientras que algunos artistas han abandonado o cambiado a otros estilos, la adversidad ha impulsado el arte de Junior H. Con el lanzamiento en febrero de su primer álbum en tres años, DEPR</3$$ED MFKZ, que creó en colaboración con el artista Gael Valenzuela, está canalizando algunas de estas frustraciones hacia una nueva era de expresión. Su más reciente lema lo resume mejor: "Prohibieron los corridos en México — ahora todos quieren ser un $ad Boy".
Para Junior H, la música no era solo un sueño, era una herencia. Sus padres lo expusieron a una amplia gama de sonidos: su madre adoraba las baladas de Luis Miguel, mientras que su padre era fan de leyendas de la ranchera como Vicente Fernández y Pepe Aguilar. "Era un mix ahí de raíces que traigo", dice Junior. "Siempre estuvimos rodeados de música".
Junior creció en Cerano, un pueblito de apenas unos pocos miles de habitantes cerca de la frontera entre Guanajuato y Michoacán, un entorno "muy remoto" donde su familia vivió hasta que él cumplió 15 años, cuando sus padres decidieron mudarse a Estados Unidos en 2016.
La mudanza no fue fácil. Pero una vez que su padre — quien había cruzado la frontera varias veces como inmigrante indocumentado — obtuvo estatus legal, se allanó el camino para que Junior y su madre lo siguieran y cruzaran legalmente por Ciudad Juárez.
"Ellos [mis papás] me dijeron: 'Lo mejor es que te quedes acá, empieces tu vida'", recuerda. "Al principio fue difícil. Imagínate dejar tu vida, tus amigos, y empezar de cero". Además, "llegué sin nada, reseteado por completo, [hablando] puro español", dice Junior. "Me tocó ir a la escuela en high school y empezar a aprender inglés desde cero".
La ética de trabajo de sus padres le enseñó el valor de la perseverancia durante ese tiempo. Junior recuerda vívidamente cómo su papá se esforzaba incansablemente para mantener a la familia, trabajando como campesino, electricista y más, mientras su madre, quien había sido cajera de banco en México, limpiaba habitaciones de hotel a pesar de su artritis. "Era una chinga", dice Junior. "Mi mamá llegaba con las manos hinchadas. Yo decía: 'No puedo estar cagándola sabiendo el esfuerzo que ellos hacen'". Junior H tomó pequeños empleos para ayudar a cubrir los gastos — desde cortar césped hasta trabajar como cocinero en un buffet y en Wendy's — todo mientras ahorraba para cumplir su sueño de hacer música.

A los 15 años, en su nuevo hogar en Salt Lake City, tomó una guitarra por primera vez, pero no sabía leer partituras, así que recurrió a tutoriales en línea. "YouTube, el maestro", bromea. "Hasta el día de hoy no sé nada sobre teoría musical ni cómo leer notas. Todo fue de oído". Esta falta de formación formal desafió a Junior a confiar en su intuición y desarrollar su propio sonido y perspectiva, profundamente influenciados por la soledad que sintió al dejar atrás su vida en México.
"Cuando yo me salí y empecé a buscar mi carrera, ahí fui el real 'sad boy', porque estaba lejos, no tenía amigos, no tenía dinero. Ahí fue el lado más sad boy que tuve", admite. Pero de ese difícil momento — que fue seguido por la llegada de la pandemia de COVID-19 en 2020 — surgieron algunos de los primeros éxitos de Junior, así como su estética $ad Boy. La soledad, la desconexión y el anhelo que forman parte de su personalidad resonaron profundamente con los fans, muchos de los cuales, al igual que Junior, eran inmigrantes que sentían lo mismo. "Ahí fue donde hice muchos éxitos. Fue donde nació todo ese estilo, a pesar de que la haya pasado mal", dice Junior. "Pero bueno, Dios nos recompensó".
En la tranquilidad de su habitación, "escribía mis letras como un diario", dice sobre sus primeras canciones. "No me acuerdo de la primera canción que escribí, pero sí sé que la primera que funcionó se llamó 'No eh cambiado'". Esa canción, que terminó formando parte de su álbum debut de 2019, Mi Vida En Un Cigarro, dejó entrever la conexión sencilla y auténtica que pronto consolidaría a Junior como una superestrella — y hoy en día cuenta con más de 91 millones de reproducciones en Spotify.
Cuando comenzó a grabar y lanzar música, desarrolló un estilo que reflejaba las influencias de la música regional mexicana del fallecido y legendario Ariel Camacho y su sonido sierreño, pero con algo más personal en su esencia. "No existía el término 'corridos tumbados'; eran solamente corridos", dice. "Siento que yo hacía lo mío. La gente empezó a verlo como algo diferente y, eventualmente, me llevaron por un lado fuera de lo 'normal'".

Los corridos tumbados, un término acuñado por Natanael Cano, ganaron fuerza a finales de la década de 2010, justo cuando Junior comenzó a crear música. Mientras actos como Legado 7 y El de la Guitarra experimentaban con los corridos verdes, precursores de los tumbados centrados en la marihuana, el trabajo de Junior junto a Cano ayudó a establecer los corridos tumbados como un subgénero distinto. A través de sus esfuerzos por impulsar a nuevas estrellas como Junior y Cano, Rancho Humilde ayudó a popularizar el estilo; el álbum colaborativo de Junior y Cano de 2019 con Don Sanchez — titulado simplemente Corridos Tumbados — fue un momento clave en el surgimiento del subgénero. Inspirados por los gustos diversos de la generación Z, los corridos tumbados mezclaron rap, trap y hasta un toque de emo, con la música de Junior aportando especialmente este último en abundancia.
En 2021, Junior lanzó $ad Boyz 4 Life, un álbum que consolidó su enfoque introspectivo y fortaleció su conexión con los fans. Luego vinieron Mi Vida En Un Cigarro 2 en 2022, que se inclinó más hacia los corridos verdes, y $ad Boyz 4 Life II en 2023. Pero después de lanzar ocho álbumes entre 2019 y 2023, los fans tuvieron que esperar tres años para su álbum colaborativo con Gael Valenzuela, DEPR</3$$ED MFKZ, que profundiza aún más en la estética $ad Boy. Junior se mantuvo ocupado durante esa pausa, formalizando su propio sello, $ad Boyz Records, en 2024 e introduciendo a su primer artista, Valenzuela. El sello opera junto a Rancho Humilde, con Junior permaneciendo bajo contrato y aún lanzando álbumes para este último.
El trío de canciones que abren DEPR</3$$ED MFKZ — "No tengas miedo", "En donde estás" y "Errores" — traza el arco emocional de una relación turbulenta, comenzando con esperanza, pasando por la incertidumbre y terminando con arrepentimiento y desamor. "Este disco está dedicado más que nada a mi primer artista. Gael traía sus propias canciones, y yo las mías", dice Junior. "Todo fue natural".
"Siempre él ha seguido su propio camino sin seguir ningún molde", dice Valenzuela, quien contribuyó como compositor en $ad Boyz 4 Life II. "Como artista y amigo, me ayuda a no tropezarme donde él ya tropezó, y eso es lo que más admiro de él — su persona y la nobleza con la que me dio la mano".

El músico de Mexicali aportó una perspectiva lírica fresca que complementó el estilo introspectivo de Junior y profundizó los temas melancólicos del álbum, mientras que su contundente interpretación vocal ayudó a dar forma a su profundidad emocional e identidad. Una colaboración con Peso Pluma, "Droga letal", le aportó un toque estelar.
"El nombre del disco es casi un tributo al movimiento [$ad Boyz], a lo que empezamos con los fans", dice Junior. Esos fans ayudaron a que debutara en el No. 1 de la lista Top Regional Mexican Albums de Billboard y en el No. 3 de Top Latin Albums, consolidándolo aún más como una fuerza cultural.
Horas después de nuestra entrevista, Junior organizó una fiesta privada para amigos, colaboradores y figuras de la industria en el distrito de South Park en el centro de Los Ángeles para el lanzamiento de DEPR</3$$ED MFKZ. Adentro, el ambiente era oscuro y dramático, con un ataúd real colocado junto a los elevadores en la entrada. Los asistentes, vestidos obligatoriamente de negro, socializaron entre una decoración gótica: estatuas aladas sin brazos ni cabezas, iluminación tenue y arte que mezclaba el Renacimiento con el estilo emo moderno.
La elegante velada gótica mostró el mundo integral que Junior ha construido, fusionando estilo y comunidad. $ad Boyz Clothing comenzó como una simple línea de merchandising, y en menos de una década se ha convertido en una de las marcas de streetwear más reconocidas en la música latina, ahora con colaboraciones con New Era y Anti-Social Social Club; el año pasado se unió $ad Girlz Clothing.
("Hasta ahorita te puedo decir que tengo más fans niñas que niños", comenta Junior).
"Somos una marca que abraza tanto la moda como la identidad", dice Chucho Rivera, director creativo de $ad Boyz Clothing. "Lo que creamos lleva el espíritu de la música, pero también queremos desafiar, evolucionar y poner a los latinos en conversaciones globales sobre moda. Y aunque nuestros diseños no siempre están pensados para causas sociales, usamos nuestra plataforma para amplificar esfuerzos [humanitarios]".
Una de sus iniciativas más significativas hasta la fecha: una colaboración con la organización sin fines de lucro Coalition for Humane Immigrant Rights (CHIRLA), en la que las ganancias de una gorra exclusiva de $ad Boyz x New Era lanzada en 2025 financiaron programas de asistencia legal y defensa para familias afectadas por las prácticas de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) bajo el mandato del presidente Donald Trump. "Estamos viviendo tiempos duros", dice Junior, quien considera esa iniciativa como uno de sus momentos de mayor orgulloso. "No podemos quedarnos callados. Esta fue nuestra forma de alzar la voz y devolver el apoyo que nuestra gente siempre me ha dado… y la mayor parte de nuestras ganancias, las hemos regalado".

"Fue un apoyo que hicimos totalmente de nuestro corazón", continúa. "A nosotros nos duele mucho ver cómo están las cosas ahorita. Yo también tengo mucha familia, vengo de una familia [de inmigrantes]. Soy un inmigrante". Se refiere específicamente a la devastadora ofensiva migratoria de Trump del año pasado, marcada por un aumento en arrestos de personas sin antecedentes criminales, enfocándose en individuos sin ofensas previas y muertes en centros de detención.
"Gracias a Dios se me dio la oportunidad de poder arreglar papeles [y obtener estatus legal en Estados Unidos], y por eso estoy aquí", dice. "Mucha familia está en una situación muy grave. Es muy doloroso para todos nosotros que somos mexicanos, latinos. Es algo muy triste. Nunca se ha visto esto, jamás. Lo menos que nos hace sentir [es] un poquitito de paz, [aunque sea] por un ratito".
Sabe que su propio camino, desde un pequeño pueblo en México hasta estadios repletos, no habría sido posible sin el poder de la resiliencia y mantenerse fiel "al cien" a sus raíces. "Yo nomás quiero agarrar la guitarra, seguir trabajando y enfocarme en lo mismo", dice. "Mi principal objetivo y lo que quiero transmitir es el amor".

Esta historia se publicó originalmente en Billboard Español.