El músico y productor de culto Rajko Müller, conocido como Isolée, es un arquitecto del sonido que desde Alemania ha sido el faro del microhouse. No le hace justicia etiquetarlo en un solo género: este artista juega con sonidos analógicos y digitales para construir atmósferas y narrativas musicales únicas. En 1998 lanzó el himno "Beau Mot Plage", decisivo para su carrera, con una progresión emotiva inigualable. Sus vinilos cotizan cada vez y recientemente lanzó su sello Resort Island.
Solomun sonríe cuando habla del talento de Rajko, su amigo. Ricardo Villalobos ha seleccionado sus pistas para sus sets. DJ Mag recientemente lo nombró como uno de los artistas imprescindibles de Classic Music Company de los últimos 30 años. Así y todo, mantiene un perfil bajo, pasando muchas horas en su estudio.
Vive en Hamburgo. Casualmente se encuentra en Berlín. En menos de 24 horas tocará en el Panorama Bar del icónico Berghain. Hay menos de 3 grados de temperatura y la leyenda solitaria ("isolée" significa "solitario" en francés) resulta ser tímido, humilde y amable. Aparece con una sonrisa, toma asiento en el sillón rojo y escucha con atención cada pregunta. No responde de forma automática, reflexiona sobre sus pensamientos.
¿Cómo es prepararse para tocar en Berghain y en ese formato?
Siempre reviso lo que ya tengo preparado y pienso en lo que funciona en un contexto de club, porque no todo lo que hago encaja en ese entorno, en especial cuando hay djs antes y después. Ya sea Panorama Bar o un festival, tengo que imaginarme en el escenario, y más que una cantidad de tracks que me gustaría tocar, prefiero traer a la pista algo nuevo que sea diferente.
¿De dónde surge la inspiración? ¿Cómo lees lo que pasa a tu alrededor sea o no el club?
Durante bastante tiempo hubo mucha influencia de salir y escuchar música, pero hoy ya no lo hago tan seguido. Por eso es que a veces me resulta complicado entender cuál es el pulso de las cosas.

Se lo ve introvertido y abierto a la vez, habla en capas y agrega: "No me gusta que se trate sólo de decir: 'Yo me siento así', ni mostrar mis sentimientos a una multitud, aunque por supuesto tengo que sentir para darme cuenta si algo funciona. Es preguntarse: '¿Qué se siente vivir en este mundo?", "¿qué emociones surgen de esta experiencia?", como algo colectivo con un significado mayor y con la idea de que la música que produzco se desconecte de mí. Se trata de la vida actual, conectar con vos ahora, con las distintas emociones y los sentimientos que la gente pueda tener. Es una forma de lenguaje para interpretar un panorama emocional de toda la música y contribuir con una mirada propia, jugando con las estructuras, clichés, contextualizando o modificando".
Tus producciones no suenan mecánicas. ¿Cómo elegís el instante para introducir un sonido y crear un momento inesperado?
No tengo un plan en mi cabeza con los pasos para producir y cómo hacerlo. Lo interesante es cómo introducir algo nuevo, algo que sea diferente pero usando las estructuras porque es música electrónica. Suelo trabajar en las pistas, tener una primera versión o un primer inicio, y luego es como si hiciera una pista sobre la otra. Produzco como unos remixes de la misma o la tomo para un sampleo. Así tengo todo tipo de texturas para lograr un abordaje muy emocional, porque además yo mismo quiero estar emocionado con el sonido
No sos el tipo de persona que podría gritar "Put your fucking hands up", que dicho sea de paso, es bastante horrible.
Ojalá pudiera hacer eso. No creo que sea horrible (se ríe). Me parece que es algo de la personalidad y yo soy más bien introvertido. En realidad, no elegí ser una persona del escenario, porque al principio sólo se trataba de hacer música, y después empezas a viajar, tocar y mezclar en público.
¿Las tecnologías actuales ayudan a la escena electrónica?
Depende del tipo de tecnología. Al estar al alcance de todos, ayuda a que cualquiera pueda hacer música. Pero con tecnologías como Spotify o similares, en cierto modo le quita valor al haber tanto disponible. Cuando tenías que comprar un disco, elegías conscientemente ese disco en particular. En el estudio es parecido, se vuelve mucho más complejo con tantas opciones, cuando en realidad tener algunas limitaciones es bueno para decidir mejor.

Sobre tu estudio de producción, ¿cómo fue cambiando desde tus inicios en los 90 hasta hoy?
Me mantuve bastante fiel a mis orígenes, con sintetizadores y hardware aunque a veces terminara en una pista MIDI. Con el tiempo todo se volvió más compacto. Ahora es común grabar directamente en digital y construir toda la estructura en la computadora. A mi me gustan los equipos antiguos, probar dispositivos que me generan curiosidad aunque no esté seguro de que haga algo mejor que su versión digital.
¿Qué opinas de "Beau Mot Plage" como el track que se convirtió en tu sello personal?
Fue en mis inicios, hace mucho tiempo. Tuve mucha suerte para que saliera este tipo de música con "Beau Mot Plage". No hay una gran historia, era una época muy creativa e inspiradora a finales de los 90, en la música dance y electrónica. Sentí que era un track un poco más especial pero no esperaba que se convirtiera en lo que se convirtió. Aunque en los primeros años sentía la presión por hacer algo similar. Más adelante pensé "¡Guau! Es genial tener un clásico en el repertorio".
Uno de tus últimos sencillos del 2025 fue "Love algorithm". ¿Qué relación hay entre el amor y los algoritmos?
Mi idea era unir estas dos palabras que realmente no tienen nada en común. Creo que el "algoritmo del amor" es algo imposible. El algoritmo es lo opuesto al amor.