Desde Nueva York, en el lobby del hotel donde se aloja y refugia del frío del invierno, Delfina se conecta a la entrevista. Está de vacaciones, colmándose de energías para lo que promete ser un gran año. Su primer LP ya está circulando por el mundo y en marzo lo defenderá junto a su banda en la edición argentina del Lollapalooza.
Cómo bailan los demás salió a finales de octubre del año pasado. Si bien ya tenía trabajos discográficos previos como los EPs Los Valientes y Aurora, formalmente, Cómo bailan los demás es su primer disco. "Es verdad que voy bastante despacio creativamente", se detiene y reflexiona. Pero esa distancia con sus lanzamientos previos no fue para componer durante todo ese tiempo. Delfina Campos escribió este álbum en un lapso de tres meses, apenas estalló la pandemia -a excepción de "Fases", escrito a fines de 2019-. "Entré en un flow creativo de escribir todos los días", cuenta.
La escena que dio origen a este disco fue la de una artista que, un primero de enero del 2020, viajó a Madrid a instalarse, explorar la ciudad y las oportunidades que vendrían con ella. Y en ese aterrizaje, mientras sacaba los papeles, se puso a estudiar y explorar Ableton -software de producción musical-. "El disco es una crónica entre que explota la pandemia, me encierro en Madrid -donde compuse un par-, me tomo un vuelo de repatriación, me voy a un hotel -donde compuse otro par-, después a casa, después me encuarentené en otro lado...", narra.
Sin embargo, Cómo bailan los demás no se siente como un álbum pandémico. "No era el objetivo", resalta Delfina, y agrega que es un trabajo condicionado por la música que estaba escuchando en ese momento y por el hecho de componer con el software. El álbum tiene más de mañanas de escuchar Prince, Bjork, Kate Bush y luego sentarse a crear, que de el tedio del aislamiento.
Y con el juego. "Hay una cosa muy lúdica del disco, de experimentar con sonidos, colores y otros elementos. Como un vitreaux". El resultado es melancólico, oscuro, pero luminoso y ligero también. Porque se enfocó en el proceso, donde trazó pinceladas sin rumbo. "No tenía una idea predeterminada. Sabía de un sonido que quería lograr, pero no estaba condicionada a priori por el tipo de disco que quería hacer". Sin embargo, sus encuentros con el software le indicaron que se trataría de un álbum con una importante presencia de cuerdas, teclados, baterías electrónicas y orquestación.
Su LP se aleja de los elementos acústicos que solíamos escuchar en su pasado. "Toda la vida escribí con la guitarra y se me saturó el recurso", suelta. Porque su creatividad responde cuando encuentra "algo que la entusiasma". Todas las canciones brotaron del piano y la computadora, a excepción de "El astronauta", que mantuvo el génesis guitarrero. No es casualidad que originalmente no integraba el disco y fue sumada al final.
Fiel a su experiencia e identidad de periodista, Cómo bailan los demás "tiene mucho de una persona que está observando". Como si saliera a caminar de noche y viera diferentes escenas nocturnas. Ese eje temático atraviesa todo el disco que, ordenado en degradé, va de tracks más oscuros y pesados a otros más claros y ligeros.
Comienza con "Detrás del espejo" una canción "oscura y densa, que habla de un amor maldito". Y termina con "El astronauta", que habla de elevarse por sobre todo y del poder del amor. "Es el relato de una persona que ve a un ser querido morir y elevarse. Es una canción bastante espiritual, de hecho, una persona por Instagram me escribió preguntando si se trataba de Jesuscristo. Pero no la pensé sobre eso".
El título del disco es un recorte de "Hemofilia", definida por la artista como "la canción más íntima" del conjunto. Más allá de cómo suena el título Cómo bailan los demás, la canción condensa una escena frecuentada por la artista -y probablemente por muchos de sus oyentes-. "Salís de noche y ansiás una conexión que no lográs encontrar. Y te sentís un poco sapo de otro pozo. No me estoy sintiendo vista, valorada, no estoy encontrando alguien que me vea, alguien con quien conectar". Una persona con un deseo frustrado y, una vez más, la observación hacia afuera.
Como parte del juego y quizás como intención de buscar algo más allá, Delfina también introdujo el uso de la imaginación. Para llegar a "Detrás del espejo" y "Ama", creó personajes en su cabeza. En la segunda, por ejemplo, edificó la canción desde la óptica de una mujer "súper ultra poderosa": "la letra es totalmente bizarra", suelta.
Pero el camino que recorre un compositor hacia la canción muchas veces suele diferir del que interpreta el oyente. "Claramente, me muestra que soy una persona que puede estar muy enfrascada en mis sentimientos y pensamientos". Su disco de canciones-retrato es, para ella, su observación de los vínculos.
Para Delfina, el periodismo la acerca a diferentes mundos constantemente. Pero no lo posiciona en oposición a la música. Al contrario, no se define como ninguna de las dos. O nada. "Yo hago música, pero no es lo único que soy", establece. "La música es lo más mágico de mi vida y siento que me salva la vida. En el sentido de que es una cosa tanto más trascendental". Porque esa es la forma que toma su necesidad de expresión. "No soy música y periodista. El día de mañana quizás hago una película, me pinta escribir una obra de teatro". Su deseo es que ese fanatismo por "dejar salir" sea cada vez más sincero, más al hueso. "Me interesa es hacer algo cada vez más genuino y de calidad, sea desde el periodismo, la música, lo que sea".
Delfina recomienda que Cómo bailan los demás se escuche de noche, en el balón, mirando la ciudad. "Tomándote una copita de algo". Ese escenario fue el que ella vivió al preparar el disco. Como opción B, recomienda hacerlo el auto.
"Mi música es introspectiva. Por ahí el día de mañana, me entusiasma hacer cosas diferentes. Este es mi sonido ahora", planta. Como una fotografía de estos últimos años, Cómo bailan los demás ya es más un pasado que un presente para ella.
Ahora es tiempo de salir a mostrar la nueva música, y su primer gran oportunidad este 2023 es el Lollapalooza. Un festival que, no solo lo ve como un reconocimiento a su música, sino también todo el trabajo y equipo que la rodea. "Estoy muy contenta porque son esas cosas que te hacen sentir que estás creciendo. Tengo tiempos lentos, pero acabo de empezar. Llegar a ciertos lugares se siente, son gratificaciones", cierra.