Luego de su presentación en Vélez Sarsfield junto a Green Day, Billy Idol brindó un contundente show en el mítico Luna Park en donde repasó sus grandes éxitos y algunas de sus últimas canciones.
Para esta ocasión, a diferencia de su primera presentación en Argentina en 1991, el cantante británico de 66 años estuvo acompañado de su socio histórico, el guitarrista Steve Stevens, pieza fundamental en el sonido de Idol. A lo largo de una hora y media, el show de Billy atravesó diversas vertientes musicales pero siempre con la actitud punk rock que lo caracteriza.
El ícono ciberpunk, con un tono de voz distinto al de sus inicios pero con la misma actitud enérgica, abrió el show con "Dancing with myself", una de sus hits más aclamados, luego siguieron : "Bitter Taste", "Eyes without a fase", "Rebel Yell", "White wedding", entre otras. El setlist estuvo integreado por algunas inoxidables y otras que forman parte de su nuevo repertorio.
A lo largo de todo el show, entre canción y canción, el público se encargó de ovacionar al músico que salió a escena con su clásico platinado y ropa de cuero. El cántico que más se escuchó tanto dentro como fuera del estadio fue la clásica "Ole, ole, ole, Billy, Billy".