Hay bares que no se heredan: se esperan. Café Rivas es uno de ellos. Durante décadas fue parte del pulso cotidiano de San Telmo, testigo de discusiones políticas, encuentros de músicos, sobremesas largas y noches que se estiraban más de la cuenta. Hasta que, como suele pasar con los lugares cargados de historia, el tiempo lo fue cubriendo de capas: nuevas gestiones, cambios de rumbo, barnices que apagaron, poco a poco, su identidad original.
La reapertura de Café Rivas —en la mítica esquina de Estados Unidos y Balcarce, en la Ciudad de Buenos Aires— no nace de un plan de negocios ni de una nostalgia impostada. Surge de un grupo de amigos que desde hace años compartía una misma idea: recuperar algún bar porteño y devolverle sentido. El proyecto pasó por muchas opciones, búsquedas largas y no pocas frustraciones, hasta que casi por casualidad apareció este local en alquiler. No estaba en los planes abrir un bar notable, pero el Rivas impuso su propio peso. El desafío ya no era abrir un bar, sino estar a la altura de su historia.

Café Rivas es, en sí mismo, una fuente de inspiración. Con casi seis décadas de vida, ubicado en una de las esquinas más emblemáticas de Buenos Aires, durante años fue una referencia cultural, musical e incluso política. Con el tiempo, distintas gestiones fueron transformándolo y diluyendo su carácter. La reapertura implicó un trabajo casi arqueológico: quitar capas para reencontrarse con su esencia, limpiarla y traerla de vuelta en una versión más clara y honesta, acorde a su valor histórico.
La música ocupa un lugar central en este nuevo capítulo. No como fondo ni como adorno, sino como parte estructural del relato. Sus responsables vienen del mundo musical: DJs y productores acostumbrados a pensar climas, tempos y narrativas sonoras. Esa sensibilidad se percibe apenas uno entra y es una de las cosas que más se repiten en las reseñas y en los comentarios de quienes visitan el bar. La música no invade ni distrae: acompaña, sostiene y genera una atmósfera donde quedarse resulta natural. Una de las playlists preferidas de los clientes de Café Rivas es la confeccionada por la DJ Erica Estefanía Ramirez:
Esa misma idea atraviesa la propuesta gastronómica, pensada desde el copetín porteño como forma de encuentro. La cocina se apoya en una esencia claramente local, con platos que remiten a la mesa de bar de toda la vida, ejecutados con precisión y respeto. El revuelto de gramajo aparece como un guiño inevitable, las milanesas se sirven en su versión clásica, sin atajos ni reinterpretaciones forzadas, y las empanadas condensan el espíritu de la casa: pocas opciones, simples, pero elaboradas a la perfección. Una de carne con yaswa, jugosa y aromática, y otra de quesos frita, servida con miel, que equilibra lo salado y lo dulce con naturalidad. Platos reconocibles, directos, que no buscan sorprender desde la novedad sino desde el cuidado.
El trabajo estético acompaña esa lógica. No se trató de imponer una nueva identidad, sino de volver a integrar los elementos originales del lugar: la carpintería, las lámparas, el sillón que domina el salón y se extiende hacia el entrepiso. Después de décadas de criterios dispares, el foco estuvo en ordenar, limpiar y dejar respirar. El resultado es un espacio donde el tiempo se estira, las sobremesas se alargan y nadie parece apurado por desalojar la mesa.
El equilibrio entre lo contemporáneo y lo auténticamente porteño se da casi sin esfuerzo. Espejos que amplían visualmente los ambientes, lámparas de diseño de los años 60 que podrían pertenecer al universo de Mad Men, y una barra que invita naturalmente a pedir un Old Fashioned. Nada parece agregado de más; todo dialoga con la historia del lugar.
En un barrio atravesado por el turismo, las modas y las reaperturas constantes, Café Rivas elige otro camino: el de la continuidad. No intenta volver a ser lo que fue, sino recuperar aquello que lo hizo importante. Un bar donde la música no grita, la comida no compite y la experiencia no se acelera.
Café Rivas abre sus puertas de martes a sábado de 18 a 00 hs, y los domingos de 12 a 18 hs. Pronto también turno mediodía. Contacto: info@caferivas.com.ar
En tiempos de consumo rápido, Rivas propone algo casi contracultural: quedarse un rato más, escuchar, mirar la esquina y dejar que la ciudad vuelva a sonar como antes.
