Carlos Alberto Solari murió este viernes 5 de junio de 2026, a los 77 años. El músico falleció en su casa de Parque Leloir, acompañado por su familia, tras una década de convivencia con la enfermedad de Parkinson. Cantante, compositor, dibujante y letrista, el Indio fue la voz de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y, más tarde, de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Durante cinco décadas construyó una carrera basada en la independencia, siempre a contramano de las reglas de la industria y con un poder de convocatoria que ningún otro artista del rock argentino logró igualar.
Nacido en Paraná y criado en La Plata, creció rodeado de libros, dibujos e inquietudes artísticas. Admiraba a Jack Kerouac y Lawrence Ferlinghetti, probó suerte en Bellas Artes y encontró en la música el espacio donde todas esas influencias terminaron confluyendo.
El primer capítulo discográfico llegó con Gulp! en 1985, junto a Los Redondos. Grabado a pulmón y editado de manera independiente, el álbum fue la puerta de entrada a una obra que crecería disco tras disco. Después llegarían discos fundamentales como Oktubre (1986), Un baión para el ojo idiota (1988), Bang! Bang!... Estás liquidado (1989), La mosca y la sopa (1991), Lobo suelto, cordero atado (1993) y Luzbelito (1996). Con cada lanzamiento crecía el público, se multiplicaban los rituales alrededor del grupo.

La ruptura de la banda en 2001 cerró una etapa histórica, pero no redujo el impacto de Solari. Poco después puso en marcha un nuevo proyecto junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y volvió a demostrar que su vínculo con la gente iba mucho más allá de aquella banda. Con álbumes como El tesoro de los inocentes (2004), Porco Rex (2007), El perfume de la tempestad (2010) y Pajaritos, bravos muchachitos (2013), escribió una segunda vida artística.
En marzo de 2016, durante un recital en Tandil, el Indio contó públicamente que le habían diagnosticado Parkinson. Con el correr de los años, la enfermedad fue reduciendo sus apariciones y terminó alejándolo de aquello que había sido el centro de su vida pública: los escenarios. La última vez que se hizo presente en un recital fue en diciembre del año pasado, durante un show de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado en La Plata. A través de una aparición grabada interpretó canciones como "Nike es la cultura", "Tarea fina" y "Pool, Averna y papusa", además de dejar unas palabras para el público.
"Me acompañaron durante ese tiempo hasta que la Providencia quiso que se cruzara conmigo un par de cositas que me impiden… Ya saben ustedes de qué hablo, que no me permiten estar ahí y subir al escenario. Pero no quería dejar pasar este momento para jugar a que estoy con ustedes, escuchando porque estoy ahí y lo voy a estar haciendo", expresó.
Pocas semanas atrás tuvo lugar también su última aparición pública. A mediados de mayo, la Universidad de Buenos Aires le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Debido al estado avanzado de su enfermedad no pudo asistir personalmente, pero envió un mensaje grabado para agradecer el reconocimiento.
"Habla Indio, quería por este medio agradecerles tanto al rectorado como a todos aquellos que han tenido que ver e impulsaron esta distinción que a mí me pone muy feliz. Le agradezco a la Universidad de Buenos Aires y a aquellos que les parece bien que yo merezca esta distinción. Les mando un gran abrazo y muchas gracias", dijo sobre el reconocimiento que también le dieron a Charly García.
Durante sus últimos años, el Parkinson modificó su vida cotidiana, pero no interrumpió su vínculo con la creación. Participó en grabaciones, colaboraciones y distintas experiencias virtuales que le permitieron seguir cerca de sus seguidores aun cuando ya no podía subirse a un escenario.
Hacia el final de Recuerdos que mienten un poco, el libro de conversaciones que publicó con Marcelo Figueras en 2019, el músico fantaseó con una despedida silenciosa. Decía que le gustaría irse como Leonard Cohen: "levantándose en mitad de una partida de póquer sin llamar la atención, dejando las cartas sobre la mesa, sin interrumpir el juego y con la confianza de que sus compañeros no darán vuelta los naipes para adivinar qué se traía entre manos". También expresó: "Solo aspiro a que la muerte me encuentre vivo". Se fue uno de los músicos más importantes de la historia argentina, lo demás parece destinado a quedarse un largo tiempo más.