Vista privilegiada y cerveza en mano: el stand de Heineken fue una de las postales del Festival Bandera. La marca, sponsor oficial del evento, montó un espacio elevado con visual a los dos escenarios principales y barras de despacho continuo. Desde temprano, las cervezas bien tiradas acompañaron al público que elegía el deck para ver de cerca los shows y, a la vez, tomarse un respiro entre banda y banda.
La experiencia se volvió point de encuentro. Familias, grupos de amigos y visitantes de otras provincias hicieron base en el stand para seguir la grilla sin perder detalle y brindar en cada cambio de set. La combinación de buena vista, servicio ágil y música en vivo convirtió al espacio de Heineken en uno de los más concurridos del predio.

El sábado 1° de noviembre, el Hipódromo de Rosario volvió a latir: la sexta edición del Festival Bandera convocó a 23.000 personas y ratificó su condición de cita mayor en el calendario nacional. Las puertas se abrieron a las 14:30 y, hacia el atardecer, el flujo de público ya había tomado cuerpo con asistentes llegados no solo de Rosario y alrededores, sino de distintos puntos del país.

El lineup mezcló historia y actualidad. Pasaron por los escenarios nombres consagrados como Divididos, Babasonicos y El Kuelgue, figuras internacionales como Juanes y el dúo Deep Dish, y una camada en crecimiento que incluyó a Conociendo Rusia, Gauchito Club, Marttein y más. Según reseñas especializadas, la combinación de clásicos y emergentes es una de las claves que hizo que el Bandera "ya se ganó su lugar entre los festivales más grandes del país".
Más allá del número, la diversidad del público fue la marca del día: generaciones cruzadas, fandoms específicos y curiosos de propuestas nuevas compartieron la misma energía colectiva. Esa audiencia federal le da al festival una dimensión que trasciende lo local y enlaza a Rosario con una escena nacional viva.
En su sexto capítulo, el Bandera no solo confirmó funcionamiento y convocatoria: elevó la vara. Producción de nivel, un cartel sólido y una experiencia integral redondearon una jornada que terminó apenas pasada la medianoche, con el cierre a cargo de Deep Dish.