En septiembre de 1980, Charly García y Luis Alberto Spinetta se juntaron por primera vez en un escenario. Estuvieron acompañados por sus bandas de entonces: Serú Girán y Spinetta Jade. Unas 20.000 personas fueron a verlos durante tres noches seguidas a Obras Sanitarias. ¿Pero cómo se gestó esta unión histórica?
La revista Hurra, publicación de la editorial De la Urraca apuntada al público joven, había sacado su primer número a la calle con una tapa polémica: "Charly García VS. Louis Al Spinetta. ¿El rock es un partido de fútbol?". Adentro, una ilustración mostraba a los dos ídolos con camisetas de fútbol, uno con la de Boca y el otro, con la de River… Aunque ambos fueran del Millonario.
"Fue una idea del director de la revista, Andrés Cascioli, que se le ocurrió jugar con esa dicotomía para vender un poco más, planteando como si Charly fuera Boca (más popular, de barrio) y Spinetta fuera River (mas fino, por su poesía)", explica Gloria Guerrero, jefa de redacción. "El resto no estábamos de acuerdo. Entendíamos que el problema no era entre nosotros, el problema era con la dictadura y con la policía, en una época donde había desaparecidos y detenciones a las salidas de los recitales. Yo me opuse, pero no podía hacer nada".
El texto, firmado por el periodista Eduardo Mileo, detectaba dos vertientes dentro del movimiento local: el clan García y "la decadencia del rock", y la "corriente almendrística", con más vuelo artístico, encabezada por Spinetta.

"Charly García representa, en este momento, la cabeza visible de un sector que ha comenzado su declinación irremediable". Así arrancaba la diatriba de Mileo. Sus argumentos: lo criticaba por estar "emblocado y aislado en una sola grabadora (Sazam Records)" y por mostrarse "emparentado a sectores absolutamente adversos a él por principios morales". No le perdonaba su aparición en el programa de Mirtha Legrand.
Sobre la diáspora de Spinetta, en cambio, sostenía: "Este sector es el que ha mantenido el mismo espíritu de los inicios, conservando una actitud artística honesta y en crecimiento. Es el sector más sensible del movimiento, por cuanto recibe constantemente las mayores presiones sociales del mismo y a la vez expresa el sentimiento primario, la raíz que absorbe, los cimientos donde descansa todo el edificio".
La nota era más bait que otra cosa, apenas una página y media, sin demasiados fundamentos. Para mediados de 1980, García se había posicionado con Serú Girán y estaban presentando su tercer disco, Bicicleta. Luis recién empezaba con su nuevo grupo, Jade. Pero venía en alza con el regreso de Almendra a fines del '79 y la grabación en Los Angeles del disco en inglés Only Love Can Sustain.
El correo de lectores —las redes sociales de antes— estallaron contra Mileo en el segundo número de la revista. Charly y Luis también se indignaron. Y entonces se reunieron con sus mánagers, Daniel Grinbank y Alberto Ohanian, y acordaron una serie de shows en conjunto para terminar con la controversia. En principio, para el viernes 12 y sábado 13 de septiembre en Obras Sanitarias. Después, dada la demanda de entradas, se agregó una segunda función el mismo 13, y otra fecha el domingo 14.

Los días previos, el Flaco explicó en la revista Expreso Imaginario: "Hay mucha gente que siempre trató de separar García de Spinetta: a ver quién es mejor, a ver quién tira mejor onda. Eso es una pavada, ¡Es la apología de la estupidez! No le hace bien a nadie y no sirve para nada. Al contrario, agrega confusión".
García acotó en la misma charla: "Tanto a él como a mí nos pareció que sería bueno hacerlo ahora, con un buen nivel y muy tranquilos. A veces, a Luis le gritan cosas sobre mí en los recitales, o a Pedro (Aznar) cuando toca con Jade. Y a mí me pasa otro tanto, pibes que se acercan a hablarme en contra de Luis. Es como si siempre hubiera habido un mito de la competencia entre los dos".
Los ensayos tuvieron lugar en la propia redacción de la Expreso Imaginario, publicación financiada por Alberto Ohanian, manager de Spinetta. Recuerda Juan del Barrio, tecladista de Jade: "Se acondicionó acústicamente todo un salón que había y nos instalamos ahí, era muy divertido. Estaba todo el personal: Pettinato, que era el jefe de redacción, Pistocchi, Lernoud, Kleiman, Rosso, Fontova… Ensayábamos solo los temas que íbamos a tocar las dos bandas juntas, todo con mucha naturalidad. Charly + Spinetta: nada podía salir mal en esa ecuación".
Los líderes consensuaron abrir los conciertos con el tema preferido del otro. Entonces empezaron cada noche con "Que ves el cielo", de Invisible, y "Cuando ya me empiece a quedar solo", de Sui Generis. Ellos dos solos; Luis en la guitarra, y Charly en los teclados, cantando una estrofa cada uno. Después se sumaba David Lebón para "Música del alma".
El primer bloque era todo de Serú Girán. Hacían un mix de sus tres discos, de "Canción de Hollywood" a "Seminare", pasando por "Cuánto tiempo más llevará" y "A los jóvenes de ayer". Jade aparecía en la segunda parte y adelantaba el material de su debut, como "Dale gracias", "Alma de diamante" y "La diosa salvaje". Una súplica de Spinetta al público: "Solamente les quiero pedir una cosa, hay muchísima gente y hay muchísima energía, estemos ahí, tranquilos y no hagamos lío, no rompamos nada, por favor se lo pedimos".
El único invitado era Gustavo Bazterrica para "Solo el amor puede sostener", tal como lo había grabado en Los Angeles como guitarrista invitado del Flaco. El Vasco había tocado con Charly en La Máquina de Hacer Pájaros, era el nexo perfecto entre ambos popes.
Para el final, las dos bandas se unían en "Despiertate, nena", el clásico de Pescado Rabioso, que volvía a cruzar a Lebón con Spinetta como en aquellos tiempos de 1973. "Esto es, sin demagogias ni pensamientos raros, una unión". Esas fueron las últimas palabras del Flaco sobre el escenario. Y otro pedido para el público: "Salgan todos juntitos, todos en grupo".

"Ensamblar las bandas no fue fácil, si bien existía una relación fluida entre todos, pero los shows fueron un éxito", asegura Pomo Lorenzo hoy, baterista de Jade. "La idea de la supuesta competencia no era del todo errada. Competíamos sanamente, por así decir, para sonar mejor todo el tiempo, para superarnos unos a otros. No había lugar para la mediocridad".
Este acercamiento entre Charly y Luis serviría para que, unos años más tarde, grabaran juntos en "Peluca telefónica" (Yendo de la cama al living, 1982) y compusieran "Rezo por vos" (1985). Un hit que incluyeron por separado en sus posteriores discos solistas, y que los volvería a unir en el Show Subacuático y el de las Bandas Eternas. Ambos en Vélez, ambos en 2009.
Pero la semilla se plantó en 1980.
Así que ya saben: gracias, Cascioli.