La cantante y actriz Aymée Nuviola se inspiró en canciones de los años 50 y 60 de la escena nocturna para su álbum "Havana Nocturne" en el que, gracias a su versatilidad, fusiona jazz y ritmos afrolatinos a la manera del filin, el género musical cubano con el que floreció la historia de amor de sus padres.
La compositora declaró sobre su álbum y la ciudad: "La Habana, mi amada Habana, inmensa y mágica. Inmenso por su dimensión cultural, y mágico, por su belleza, por su Malecón Habanero, por su gente, y por esos locales nocturnos que ofrecían música y baile de una manera seductora y única".
Con un formato minimalista, liderado por Roig en el piano, y con Lowell Ringel en el bajo, Hilario Bell en bateria, José "Majito" Aguilera en la percusión y Julián Ávila en la guitarra, Aymée Nuviola recorre con su voz las calles de la ciudad que la vio nacer, a la vez que transita el tiempo, el suyo, el de la ciudad: Me faltabas tú y Novia mía, de José Antonio Méndez; Realidad y fantasía, de César Portillo de la Luz, Rosa mustia, de Ángel Díaz, y El jamaiquino de Niño Rivera, son solo alguno de clásicos que recorre la artista en Havana Nocturne.
En su nuevo álbum, la cantante y diva caribeña recorrre sus influencias, pero también hay lugar para su propia esencia, demostrando por qué es una de las artistas más importantes de la actualidad en Cuba.