
A estas alturas, no queda la menor duda: la primera mitad de esta década le pertenece a Bad Bunny. En los últimos cinco años, el Conejo Malo se ha convertido en el artista más escuchado del planeta, con su música como banda sonora de millones de vidas, cruzando fronteras, culturas e idiomas. Año tras año, rompe récords, derriba barreras, llega al No. 1 del Billboard 200 y construye una trayectoria que solo comparten los íconos que nacen una vez en la vida.
¿Su último logro? El inicio de una residencia histórica el viernes (11 de julio) por la noche en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot, también conocido como El Choli, en San Juan. Titulado No Me Quiero Ir De Aquí, este evento marca el comienzo de una serie sin precedentes de 30 conciertos en el recinto más emblemático de la isla, con capacidad para 18.000 personas. A casa llena en su primera noche, Benito ofreció tres horas de espectáculo, celebración y puro corazón boricua, posicionando a Puerto Rico como el escenario principal del mundo.
Otros mensajes destacaron algunas cualidades únicas de la isla: “Puerto Rico tiene dos géneros musicales autóctonos: bomba y plena”, un homenaje a sus raíces africanas y tradiciones obreras. Y “En Puerto Rico celebran las navidades más largas del mundo”. Incluso hubo espacio para verdades más ligeras: “El sancocho cura cualquier cosa, según nuestras abuelas”.
Esta mezcla de historia y orgullo marcó el tono para una noche inolvidable. Benito apareció en el escenario luciendo un atuendo inspirado en los taínos: un conjunto beige con detalles de paja, gafas oscuras y un sombrero estilo “trapper” de invierno, como si encarnara las raíces ancestrales de la isla mientras se plantaba con firmeza en el mundo moderno. Con un escenario que mostraba colinas verdes exuberantes y motivos culturales intrincados, los visuales estuvieron a la altura de su mensaje: la cultura puertorriqueña era el centro de atención, no para explicarla, sino para celebrarla.
Arrancó con “DTmF” y recorrió los éxitos de su último álbum DeBÍ TiRAR MáS FOToS (2025), como “KETU TeCRÉ”, “EL CLúB”, “PIToRRO DE COCO”, “WELTiTA” y más. También incluyó clásicos como “La Santa” (originalmente grabada con Daddy Yankee), “El apagón”, “Si estuviésemos juntos” y “Ni bien ni mal”, sumando más de 30 canciones en total. A lo largo del show, Benito navegó entre géneros como la bomba, la plena, la salsa, el trap y el reggaetón, mostrando la riqueza y versatilidad de su música.
Dio vida a los ritmos ancestrales de Puerto Rico con percusiones hipnóticas y bailarines con sombreros tradicionales de paja. Más tarde, durante un segmento dedicado a la salsa, la energía cambió para rendir homenaje a las contribuciones de la diáspora puertorriqueña al género. Con un traje crema clásico al estilo de los años 70, canalizó el espíritu de leyendas como Héctor Lavoe, Willie Colón, Rubén Blades y Tito Puente. Benito hizo un guiño a la icónica era de la Fania All-Stars y, sobre todo, a las generaciones de puertorriqueños en Nueva York que mantuvieron vivos esos sonidos mucho después de dejar la isla.
A lo largo de la noche, dejó claro que esta residencia no se trata solo de él, sino de la comunidad y de las leyendas que allanaron el camino. A mitad del espectáculo, hizo una pausa para rendir homenaje a los pioneros de Puerto Rico que dieron forma al reggaetón y a la música latina: Tego Calderón, Daddy Yankee, Ivy Queen, Don Omar, Wisin y Yandel, Ñengo Flow y muchos más. “Esto es para ustedes. Para nosotros”, dijo, acercando aún más al público a su visión.
Y las sorpresas no acabaron ahí. Las leyendas del baloncesto LeBron James y Draymond Green se unieron a Benito en el escenario en una pequeña recreación de una casita puertorriqueña — una de las escenografías más destacadas de la noche — que resaltó el encanto de la isla y la sensación de “hogar” que resonó durante el show.
Con todos sus emocionantes momentos, fue un show deslumbrante, pero, sobre todo, un hito cultural. “Esta residencia es más que una serie de conciertos, es un momento definitorio para nuestra isla”, dijo Jorge L. Pérez, gerente general del Coliseo, a Billboard Español. “Es una afirmación de nuestro talento creativo y de nuestro lugar en el entretenimiento global”. Con Puerto Rico a punto de recibir a más de 250.000 visitantes durante la residencia, Benito ha posicionado a la isla como un destino de entretenimiento, generando un impacto que beneficiará la economía local, impulsará pequeños negocios y atraerá la atención mundial hacia su identidad única.
Pérez continuó: “Esto inspira a la próxima generación a creer que el éxito no requiere irse de casa. Pueden soñar en grande, construir aquí y ser celebrados aquí. Esto es el orgullo puertorriqueño en movimiento. Es relevancia cultural, impulso económico y excelencia artística, todo arraigado justo donde más importa”.
Cuando el final de la velada llegó cerca de la medianoche, Bad Bunny se paró hombro a hombro con sus bailarines, mientras una enorme bandera de Puerto Rico se desplegaba en el escenario y las luces iluminaban el recinto. Fue un cierre lleno de gratitud, un homenaje a la tierra, la gente y la cultura que lo moldearon en el artista que el mundo conoce hoy.
Esta historia se publicó originalmente en Billboard Español.