Es martes 10 de febrero, hace un calor del demonio en Buenos Aires. A la sombra y sobre la vereda, Joaquín Levinton está almorzando pescado con puré en un bodegón a media cuadra de SoundVision, el estudio que está capitaneando Ezequiel Araujo, su amigo de muchos años y productor de Yo soy Joaquín, álbum solista que el cantante de Turf lanzó para su cumpleaños número 51. Araujo está frente a él y de cerca se nota que ambos son soldados curtidos en mil batallas. La mayor complicidad entre ambos se dio entre 2008 y 2014, épocas en la que Levinton grababa tres discos a la vez. Vivía encerrado en su casa de Almagro después de la traumática separación del grupo, ocurrida cuando estaban en su momento más alto.
"Hice El Salmón de Joaquín Levinton", decía el músico por aquel entonces, comparando su capacidad creativa con la de Andrés Calamaro. Había fabricado alrededor de 300 canciones para discos de Sponsors (el proyecto que armó post Turf), otro con Cucho Parisi (cantante de Auténticos Decadentes), otro con Daniel Melingo, temas con la leyenda Moris, un volumen de salsa y otras cosas inclasificables.
"No soy solista ni quiero serlo", aseguró Joaquín ante la consulta de Billboard Argentina sobre ese puñado de temas que rescató y firmó con nombre y apellido por primera vez. "Es un disco sin pretensiones. Cuando lo hice, la idea original era sacarlo sin ninguna compañía, regalarlo y chau. No va a tener presentación, gira, ni nada parecido a eso".
Para reafirmar esta cuestión, cuatro días más tarde estaba subiéndose al escenario del Cosquín Rock junto a Turf. Fue su primer show después de haber sufrido, en enero, un infarto que casi lo mata. La entrada a escena fue en ambulancia, recostado sobre una camilla y tapado por una sábana. Cuando empezaron a sonar los acordes altos de "No se llama amor", corrió el velo y saltó como siempre para hacer delirar a la multitud. Más adelante en el recital se tomó unos minutos para agradecer a los médicos del Hospital Fernández, institución pública de la Ciudad de Buenos Aires a la que fue derivado tras el infarto que sufrió en la vía pública.

"Estoy en un momento raro. Me estoy cuidando para estar en forma, es todo día a día. ¡Me moría si me moría antes que Mirtha Legrand!", dijo sobre eso que él mismo llama "renacimiento". Sobre el escenario, su voz suena algo fatigada pero compensada por los coros del grupo que completan Leandro Lopatín, Carlos Toddy Tapia, Nicolas Rispico Otavianelli y Fernando Caloia. Y que el sábado 9 de mayo celebran sus 30 años con un show en el C Art Media. En conversación, Levinton carraspea seguido, habla bajo, pide agua. Pero la chispa de su interminable monólogo desopilante sigue intacta.
Ahora es martes 17 de marzo, estamos en San Telmo y el otoño ya se está empezando a sentir. Dos días atrás, Turf se presentó en Lollapalooza Argentina, a la misma hora en la que Tyler, The Creator hacía su debut en Buenos Aires. Poco le importó eso a Joaquín, quien en esa ocasión entró vestido de jockey y a bordo de un caballo de utilería, haciéndole honor al nombre de su banda y contraste a su aparición en Cosquín.
"Entré en caballo y antes en camilla. Sería en 'cabilla'", se ríe Joaquín de su propia broma. "Buenas entradas, buenas entradas... Con todas las cosas que me pasaron, con esto salimos con más fuerza, me potenció. Fue una especie de renacimiento", aclara. En paralelo sigue afilando su perfil televisivo. En 2021 fue parte de Masterchef Celebrity, reality show culinario en el que creó su plato estrella, "El Pescado Raúl", que hoy se convirtió en un alfajor que se consigue en kioscos. Actualmente es jurado en Es mi sueño, reality musical que descubre nuevos artistas con historias de vida conmovedoras.

¿Cómo te sentís ahora?
Me pasó de todo. Tuve un año complicadísimo. Me la tuve que re bancar. Esa es la verdad. Situaciones muy adversas como para estar saltando arriba de un escenario. Por ahí, si estaba abocado a una recuperación, a estar tranquilo en mi casa, el problema se resuelve con tranquilidad. Pero todo eso, en vivo... Complicado. Estoy recuperando la voz. De a poco. Me operaron las dos cuerdas vocales de dos cosas distintas. Eso fue hace un mes y la recuperación, mínimo, lleva tres meses. Con lo cual estoy haciendo lo mejor que puedo. Y haciéndolo en circunstancias extremadamente grandes, porque no son shows chicos. Cuesta mantener la voz. Hacemos fuerza entre todos, cantamos más todos, hay más coros. Ahora mismo tengo la voz un poco gastada porque también estoy haciendo muchas cosas al mismo tiempo que me requieren hablar mucho.
Estás de nuevo en la tele, en el programa de Guido Kaczka. ¿Cómo la llevás?
Me divierte mucho. Siempre me gustó mucho la televisión, porque es algo muy teatral. Me gustan los estudios de televisión. Me gusta el show, por eso hago shows. No haría televisión de chimentos. Tendría mi propio show, si fuera por mí, si tuviese tiempo y si fuera dinámicamente posible. Tuve programas de radio, de streaming... Y esto de ahora me gusta. Me desgasta menos porque estoy sentado. En Masterchef estaba todo el tiempo parado, era una locura. Había un tachito de basura y cuando no se daban cuenta, me sentaba ahí.
¿Y ser juez en un show de TV?
Hay participantes que son muy buenos, el premio es mucho dinero. Con lo cual tiene sentido que lo hagan bien. Además, sueñan con ser cantantes. Capaz que eso es una vidriera muy importante como para poder lograrlo. Harry Styles salió de un programa de TV, Robbie Williams, Johnny Rotten… Algo tiene la televisión. Como jurado, tengo un estilo muy marcado, mi propio estilo. No soy cantante como Abel Pintos, pero sí soy muy bueno en otras cosas. Está La Mona Jiménez, con quien somos parecidos. Por eso nos pusieron separados, porque sino no se hubiera podido llevar a cabo el programa (risas). Tengo mis tips para decirles. Si les sirve, y es probable que algunas cositas les sirva
¿Soñabas con ser cantante?
Por supuesto. Por eso entiendo al que sueña con eso.

Una pila de vida
"Es difícil de creer", es lo primero que dice Joaquín cuando le apuntamos que este año cumple 30 con Turf. "Me veo cómo soy hoy, me acuerdo de cómo era cuando empecé… ¡Y era igual! Pasaron 30 años pero somos los mismos cinco, tenemos la misma relación, estamos preparando un disco nuevo con el mismo deseo... Con el primer disco tuvimos una sensación única porque nunca habíamos sacado ninguno. Y nuestro deseo era sonar en la radio, que nos conozca alguien, poder vivir sin trabajar. Conseguir chicas. Y bueno, 30 años después, es básicamente lo mismo", se ríe.
Se conocen desde la secundaria con Lopatín y, junto con él, formaron ese primer núcleo que derivó en Turf. "Lo veía en el recreo y sentía que era el rarito. Era dark, medio punk. Se la pasaba escuchando música, con los pelos parados, su onda oscura y solitaria... Yo era similar: escuchaba Jesus and Mary Chain, The Cure, Joy Division. Nos hicimos amigos. Él tenía su banda, yo la mía. Empezamos a compartir shows. Y no tardamos en fusionarnos. Antes de Turf, tuvimos una banda que se llamaba Abril en Venus. Era bastante darkie. Hasta que un día descubrí que me gustaban los Decadentes. Y se me fue la tristeza. Entró la alegría, como una tromba. Ese era mi verdadero yo. De toda esa mezcla se genera Turf", resume.
Siempre dijiste que una de tus influencias es Johnny Tolengo.
¡Uhhh! ¡Mirá cómo estoy vestido! Y nunca más a lugar tu comentario, porque escuchamos a Johnny Tolengo antes de salir a tocar. Nos llena de alegría y esa misma alegría la llevamos al escenario. Pero es re freaky.
En el show de Cosquín Rock hablaste de la importancia de defender la salud pública, la educación pública. En público, ni vos ni los Turf fueron de realizar declaraciones sociales contundentes en todo este tiempo, más allá de lo que pensaran en la intimidad. ¿Por qué sentiste la necesidad de decirlo ahora?
Bueno, porque me salvaron la vida, por empezar. Por contexto, obviamente también. Por todo lo que estamos viviendo en Argentina, nunca más acorde decirlo. Hubo que salir a defender, hay que salir a defender estas cosas porque están siendo atacadas. Siempre traté de nunca involucrarme en política. Soy una persona que piensa que la política está perdida. El poder en sí mismo corrompe. Es como la mafia. La mafia te da un sobre, el cual no podés rechazar. Si lo rechazás, estás eliminado. Y si lo agarrás, sos cómplice.
Si lo agarrás, el que te lo dio piensa que te puede comprar siempre.
Si lo agarraste, ya está. Es una maquinaria medio echada a perder. Siempre pensé en la evolución de la tecnología para ese tipo de problemas. Ahora, robar es mucho más difícil: cualquier mierdita que hacés, alguien te filma, queda documentado, te van a escrachar... Es muy difícil salirte con la tuya, al menos por mucho tiempo. Siempre me mantuve al margen. En todo este tiempo, atravesamos 700 mil millones de gobiernos. Y si te tengo que decir la verdad, fueron todos pésimos.

Canciones nomás
Se sabe: Joaquín es un virtuoso contador de anécdotas. Historias inverosímiles con personajes de lo más diversos que pueden llegar a ser tan poderosas como sus estribillos. Sin embargo, esta vez le propusimos hacer foco justamente ahí, en las canciones. Uno de los mitos que hay en torno a sus composiciones es que tenía una abuela que le validaba los temas antes de grabarlos.
"Sí, siempre. Ella era la primera en escuchar. Una vez le mostré una canción triste y me dijo: '¿Qué te pasa? ¿Estás mal?'. Me la fusiló y la tiré a la basura", dice. "Era mi abuela paterna, vivió hasta los 100 años. Tenía la característica de ser una persona que vivía celebrando la vida. Mi familia, en general, es muy alegre. Nunca vi deprimidos a mis padres. Tal vez preocupados, pero nunca deprimidos. Son muy raros", caracteriza.
"Y a mi abuela tampoco nunca la vi así. Solo se deprimió una vez, mi mamá también: mi mamá, cuando se murió su papá. Y lo de mi abuela es muy cómico porque nunca dijo nada, nada, nada. Hasta que un día fue al psicólogo. Entró, lloró sin parar durante una hora, y después quedó nueva para todo lo demás, hasta los 100 años. Estaba triste porque se había muerto su marido. 60 años de casados. Ella siguió para adelante pero se ve que tenía algo guardado", la describe Joaquín.
A continuación, algunos de los éxitos de Turf comentados por Levinton.
"Casanova"
El primer tema mío que salió en la radio, una de las primeras canciones que hice. Hago canciones desde los 13 años, siempre tuve bandas. Las bandas eran muy malas, no sabíamos tocar. "Casanova" fue, junto con "Viajando en jet (set)", las primeras dos que hice que considero buenas, que estaban bien hechas, son complejas. No parece pero son complejas. Sobre todo porque las hice a los 17 años. "Casanova" es un misterio de onda, en la música se mezcla Mar del Plata con David Bowie. La canción que más feliz me hizo cuando sonó en la radio. Cuando la escuché no lo podía creer. Fue increíble, un sueño. La canción no tenía estribillo.
Bueno, es la melodía de los vientos.
Claro. La compañía había elegido ese tema. Y nosotros decíamos: "¿Cuál es el estribillo?". Y el tipo, que era un cavernícola que no sabía nada de música. Dijo: "El estribillo es 'pa, papá, parapapapa'" (risas). "Bueno, ok, ponelo, qué sé yo". Raro que eso sea un estribillo.
"Panorama"
Es el amor. Habla del amor y de la música. De hacer lo que uno quiere. Básicamente el motor que todavía me trae hasta acá. Me acuerdo que quería hacer una canción onda T-Rex. Las influencias que teníamos en esa época eran distintas para una banda argentina. La música era cavernícola, hecha por gente cavernícola. Chabones hablando entre chabones de cosas de chabones. Y violentos. Nosotros éramos chiflados y teníamos humor. Algo que no existía en esa época, en la que todo era "a patria o muerte".

"Esa luz"
Lo grabamos con Charly García. Pegamos mucha onda con él. Vino a tocar mil veces con nosotros, vimos millones de películas en la casa, compartimos fanatismo por Asterix... Su participación la grabamos en cassette, en la portaestudio con la cual yo grababa los primeros temas que hacía con Lea. Lo grabé yo, en la cama de él. En esa época, él vivía en su colchón, no se movía de ahí. El tema y el disco Siempre libre es una chifladura.
"Loco un poco"
El país se venía abajo, había gente muerta en las calles, bajó un helicóptero en la esquina de mi casa. Y dije: "Acá hay que hacer algo para alegrar a este país". Y sabía que la música tenía el poder de hacerlo. La música puede curar, aunque uno no lo crea. También te puede hacer pegar un corchazo. En esa época todavía no era un tipo tan alegre ni zarpadamente copado como para decir: "Cuando escuches esta canción, te va a alegrar el corazón". No estaba listo para eso, pero hubo que pisar el acelerador y hacer eso para levantar el ánimo. La gracia de la letra es que es un metalenguaje. Porque te estoy avisando lo que va a pasar en el transcurso de la canción. Y lo logró: alegró a millones de personas.
¿Te resultó raro que fuera la cortina del programa político de Daniel Hadad en esa época (Después de hora)?
Me gustó que sea parte de esa contradicción. Porque supuestamente el malo era ese y el bueno era (Jorge) Lanata. Y yo dije: "El careta de Lanata es lo mismo que el otro". Y era igual. Son todos iguales. Yo no puedo creer que haya gente que crea en una ideología política. Me parece naive, de ilusos. No puedo entenderlo.

"Pasos al costado"
Que la hinchada de Boca la haya cantado primero que la de River es una de las bromas que le gusta hacer a Dios. Yo soy fanático de River, voy a la cancha desde los 6 años. Fui con mi papá, con mis amigos. El vínculo se construyó a través de los años y es muy fuerte. Y vale la pena, porque es una pasión. Y las pasiones nunca mueren. Si la canción la hubiese cantado solo la hinchada de Boca, me mataba. Yo la canté muchas veces para River: con los jugadores, con Marcelo Gallardo mirándonos, con Lito Vitale, la canté a capela, con la guitarra solo en la cancha... Hice de todo con esta canción. Siempre quise ser compositor y cantante popular, siempre fue mi visión de la música. Nunca entendí a los que hacen música de nicho.
"Kurt Cobain"
Es una historia real. Habla de una novia que tuve al principio de mi vida. Tenía una remera de Kurt Cobain y la conocí cagándose a trompadas en la pista de un boliche. La echaron del boliche y la encontré afuera. ¡Como para no enamorarse! Hoy por hoy, es una amiga de muchos años.
"Los freaks de la TV"
Para algunas personas hoy puedo ser considerado un freak de la tv. Porque soy una persona muy rara en la tele. No sé cómo se ve. Sé que estoy en un lugar distinto, pero que queda bien. Creo que me ven como que estoy jugando. Pero la gente de la tele no va a jugar, va a trabajar. Esta canción quizás haya sido premonitoria.

"Gatitas y ratones"
Se instaló bastante rápido en nuestro repertorio. Recupera el espíritu marplatense que siempre tuvimos y habíamos dejado. Pero también tiene algo muy porteño. Y tiene algunos truquitos: el imaginario de Jorge Porcel, un guiño a Miguel Abuelo ("la tranquilidad de haber dejado todo lo mejor que tengo"), las cosas tras bambalinas y la melodía de Earth, Wind & Fire ("Brazilian Rhyme - Beijo").
Están grabando un disco nuevo con Turf, ¿qué se viene?
Va a salir en marzo del año que viene. Por lo pronto, tiene mucho humor. Hay gente que escucha Turf se pone muy contenta y a la vez, escucha letras con profundidad y contenido. Entonces, hay una mezcla interesante. Porque es como ver una buena película, pero también con humor. Porque si no hay humor, que no haya nada.