Desde un estudio rodeado de montañas en Noruega, el dúo británico Punchbag —integrado por los hermanos Anders y Clara Bach— atiende la videollamada con una mezcla de entusiasmo y agotamiento creativo. Están trabajando en nueva música, lejos del caos de Londres, buscando que el cambio de paisaje también transforme la cabeza.
"Londres es rapidísima, siempre está pasando algo. Eso me encanta. Pero cuando estás haciendo música, a veces necesitás irte", cuenta Anders. "Acá hay nieve, montañas, silencio… aunque nuestra música no tiene nada de serena. Es un contraste interesante. Cambia un poco la manera en la que pensás".
Ese contraste —entre calma y ruido, entre belleza natural y distorsión— parece atravesar todo el universo de la banda.
Hermanos musicales por accidente
Aunque hoy su dinámica creativa es intensa y orgánica, Punchbag nació casi por casualidad. No eran de esos hermanos que crecieron componiendo juntos.
"Empezamos a hacer música por separado", recuerda Anders. "Yo quería mandar unas canciones a productores y le pedí ayuda a mi hermano para hacer los demos. Fue en plena pandemia. Pensé que no iba a pasar de ahí".
Pero algo pasó.
Durante el lockdown, pasaban noches enteras —hasta las cinco de la mañana— grabando debajo de una cama cucheta con un micrófono de cámara que en ese momento les parecía increíble. "Estábamos obsesionados con cada estribillo", se ríe. "Me ponía cubos de hielo en la espalda para mantenerme despierto. Hoy mirás atrás y pensás 'qué era eso', pero en ese momento sentíamos que habíamos encontrado algo".
Ser hermanos, aseguran, terminó siendo una ventaja creativa enorme. "Podemos cortar cualquier tipo de bullshit", dice Anders entre risas. "No necesitamos ser diplomáticos. Si algo no funciona, lo decimos. Eso ahorra muchísimo tiempo".
Del pop al grito
El sonido de Punchbag es difícil de encasillar. Hay melodía pop, pero también ruido, distorsión y una intensidad casi física. Y eso no fue casual.
"Al principio hacíamos algo más pop, pero sentíamos que faltaba algo. Esa sensación de que el celular no puede reproducir la canción lo suficientemente fuerte", explica Anders. "Cuando empecé a gritar un poco más, todo empezó a tener sentido".
Entre sus influencias conviven nombres como Marina and the Diamonds, la primera etapa de Katy Perry, y el costado más experimental de LCD Soundsystem, Swans o Godspeed You! Black Emperor.
"Queríamos mezclar todo eso: hacer algo extraño, empujar un poco los límites, pero que también tenga hooks que puedas cantar", dicen. La prueba está en vivo: incluso si no conocés las canciones, el cuerpo reacciona.
"Es música catártica. Está hecha para tocarse en salas sudadas", resume Anders.
"I'm Obsessed": el lado oscuro de la moneda
El 10 de abril lanzan su nuevo EP, I'm Obsessed, un trabajo de cinco canciones que funciona como la contracara de su debut del año pasado.
"Si el primer EP era más eléctrico y electrónico, este es más oscuro y más rockero", explican. "Son dos partes que conviven en nuestra música, pero decidimos separarlas".
La metáfora que usan es gráfica: "Si el primero era como una selfie, este es como hacer zoom y decir '¿por qué mis poros se ven tan grandes?'. Es más confrontativo. No es música escapista. Es mirar las cosas de frente".
Esa idea de enfrentarse a lo incómodo, sin suavizarlo, es central en su propuesta. La catarsis no está en huir, sino en atravesar.
Mute Records y la importancia del equipo
Punchbag firmó con Mute Records, el histórico sello británico que supo albergar a algunas de sus bandas favoritas. Lejos del miedo que muchas bandas emergentes sienten ante un contrato discográfico, ellos llegaron con una identidad clara.
"Ya teníamos las canciones, el concepto visual, el nombre. No había mucho espacio para opiniones externas", aseguran. "Nos dejan hacer exactamente lo que queremos. Así debería ser".
Latinoamérica en la mira
Cuando la conversación gira hacia Latinoamérica, los ojos se les iluminan. Han visto videos de shows en Argentina y Brasil y la energía los impactó.
"Siempre que vemos un recital en YouTube y es el público más loco del mundo, suele ser en Argentina o Brasil", dice Anders. "Vi uno de System of a Down con fogatas en el medio del público. Es otro nivel".
La posibilidad de cruzar el Atlántico es uno de sus grandes objetivos. "Queremos ir tanto. Es una meta enorme para nosotros".
Con un nuevo EP en camino, un álbum en proceso y una obsesión que no se apaga —Anders admite que puede escuchar un demo en loop incluso camino a casa a las dos de la mañana— Punchbag avanza sin freno.
Y si algo queda claro tras la charla es que, para ellos, la intensidad no es una pose: es una forma de vida.