"¿Más de cien veces acá?", se pregunta Roberto Musso, vocalista de El Cuarteto de Nos, haciendo un recuento mental de cuántas veces estuvo en Buenos Aires. Ya sea por un show o por este momento, una charla con Billboard Argentina. "Y puede ser, eh… Tranquilamente", se responde y a la vez cuenta que a su grupo, nacido y criado en Montevideo, Uruguay, le falta llegar a solo tres provincias argentinas: Catamarca, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
El grupo volvió a tocar a fines de mayo en el Movistar Arena, con la excusa de presentar Sigo atravesando puertas, primer álbum en vivo en más de 40 años de recorrido. Un gesto que vuelve a subrayar esa singularidad que enmarca cada movimiento de esta banda. El disco fue grabado el año pasado en la cancha de Ferrocarril Oeste, uno de los shows más convocantes en la historia del Cuarteto.
"Lo que más me marcó de esa experiencia fue haber ido el día anterior al show para hacer algunas entrevistas y el estadio estaba vacío. Ahí pensé: '¿Acá vamos a tocar?'. Fue muy fuerte", recuerda Musso. Aquella noche fue una recorrida del período más popular del grupo, aquel que va de los discos Raro (2006) a Puertas (2025). "Son más de veinte años y un montón de discos. Cada canción representa todas esas etapas. La verdad que fue todo un desafío grabar en vivo porque uno siempre está pensando en dejar participar a la gente, en saltar, en improvisar… Hasta que de repente decís: 'Pará, esto está quedando grabado'. Así que me tuve que contener un poco", explica.
¿Usás teleprompter en vivo? Las canciones tuyas tienen letras largas y complejas.
No, no uso. Creo que desarrollé cierta técnica para perderme y volver a engancharme rápido. A veces miro a las primeras filas para ver por dónde sigue la letra si me pierdo (risas). Pero sí, son letras complicadas. Yo siempre le digo al público: "Ustedes se las saben mejor que yo".
¿Por qué decidieron grabar ahora un disco en vivo?
Yo creo que era un pedido del clamor popular. Mucha gente decía: "Nunca hay nada en vivo". Pero también a mí siempre me motivó más mostrar material nuevo que mirar hacia atrás. No soy muy fan de los shows de aniversario o de nostalgia, me dan un poco de modorra encararlos. Entonces esto funcionó porque coincidía con la presentación de Puertas. Tenía ese cóctel interesante. Y que fuera Buenos Aires, tenía un valor emocional muy grande, porque Argentina es el primer lugar que cualquier artista uruguayo mira como primer horizonte. Es multiplicar por veinte el mercado uruguayo. Y más allá de que hoy el Cuarteto tenga presencia en toda Latinoamérica, Buenos Aires tenía un valor emocional especial para grabar esto.
Pienso también en esa paradoja de Uruguay: salir de un país tranquilo, chico, y desde ahí convertirse en una banda gigantesca a nivel continental.
Sí, es rarísimo. Y además fue algo muy paulatino en todos los mercados. Nunca llegamos de golpe a tocar estadios. El camino que hicimos en Uruguay, lo fuimos haciendo también en Argentina y en cada país. Pagamos derecho de piso en todos lados. Aunque no seamos una banda fundamentalista del rock, el público más rockero valora mucho el camino que hicimos. Y les da orgullo decir: "Yo los vi cuando éramos 40 personas". Es exótico ser una banda de rock exitosa en Uruguay. Incluso en otros países les llama la atención eso.
¿Y cómo miraban ustedes a las bandas uruguayas que habían explotado antes en Argentina?
Aprendimos mucho de bandas como La Vela Puerca y No Te Va Gustar. Que son de una generación más joven que nosotros. Los que venimos de la generación nuestra nunca habíamos pensado que eso podía ser posible. Cuando vimos la forma de trabajar de ellos, súper profesionales desde el principio, aprendimos a hacerlo distinto. Y nos vino bárbaro que ellos estuvieran muy establecidos acá. Aparte está bueno que tanto nosotros como estas dos bandas que menciono, seamos muy distintas entre sí. Eso enriqueció mucho la movida del rock en Uruguay.