Orishas vuelve a Buenos Aires este sábado 24 de octubre con un show en el Teatro Vorterix. Antes de subir al escenario, Yotuel habló con Billboard Argentina sobre lo que se viene: una noche a lo cubano, dos canciones en exclusiva de su nuevo disco, Guantanamera, y una convicción que los acompaña desde hace 25 años: para ser más internacional, hay que ser más nacional.
Se presentan el 24 de octubre en Vorterix. ¿Qué expectativas tienen para el show?
Comer un buen ojo de bife, unas empanaditas, tomar fernet y mate, y después de esa rumba, tocamos (risas). Espero lo de siempre: un público increíble. Esta vez venimos con un show más potente y variado, que va del gospel al jazz, el bolero, el rap duro y el son. Una noche a lo cubano para pasarla bien con quienes aman nuestra música.
La última vez que vinieron fue en 2019. ¿Qué cambió desde entonces?
Cada show de Orishas es un manifiesto nuevo, así que va a ser muy distinto al anterior. Además, vamos a tocar en exclusiva posiblemente dos canciones de nuestro nuevo disco, Guantanamera, como regalo para el público argentino.
¿Qué opinás de la escena actual? ¿Algún artista que recomiendes?
No puede gustarme más. Se entendió que para ser más internacional tienes que ser más nacional: reivindicar tu folclore, tu esencia, tus ancestros. Artistas como Milo J lo ponen de manifiesto, y no de modo comercial, sino porque le salió así, como nos salió a nosotros. Hace diez o quince años viví una sequía en la que todo sonaba igual. Diferenciarte y agregarle lo tuyo es lo que marca la diferencia.
Tienen más de 25 años de historia. ¿Qué diferencias notás en la industria desde sus inicios?
Nuestros inicios eran coger una furgoneta e irte a enamorar al público, que después iba a comprar tu disco. A veces lo echo de menos, cuando veo artistas obsesionados con Spotify. Me puso triste ver colegas cambiar de género porque "el suyo ya no funcionaba". Orishas se mantuvo fiel a su sonido a pesar de las modas: reggaetón, trap, dembow, cubatón. Y hoy, con discos como el último de Arcángel, que te viaja a su Puerto Rico, se ve que ser más nacional es lo que te hace más internacional. Es lo que hizo Orishas hace 25 años.
Diplo dijo que "lo que nació en el underground de La Habana terminó definiendo el sonido de una generación". ¿Eran conscientes de eso?
Nació sin pretensión, con pura inocencia. Sentíamos que el rap cubano necesitaba un híbrido entre el son y el hip hop, y no fue una estrategia. Cuando salimos, éramos los locos incomprendidos: unos raperos que de repente se ponían a bailar salsa. Esa era nuestra esencia.
¿Alguna vez les pesó la responsabilidad del sonido que estaban trayendo?
No te pesa hasta que los artículos hacen que te pese. Cuando empezaron a llamarnos la banda revolucionaria, entendimos que lo que empezó como un hobby se estaba volviendo algo serio. Desde ahí tuvimos más cuidado con los discos y las letras, por el compromiso social que traía Orishas. Lo afrontamos y nos pusimos esa mochila de cuidado.