Excéntrico, nostálgico y fiel a su característica fusión de pop, post-punk e indie rock, el cantante filipino radicado en Los Ángeles, Eyedress, presentó "Miss Universe", una canción de amor dedicada a su esposa que, acompañada de un videoclip, recurre a íconos de la cultura estadounidense para construir una especie de retrato de su imaginario colectivo, pero también una crítica al sistema.
Con una intensa reverberación, voces que se expanden en capas y una percusión que destaca sobre sintetizadores inspirados en el synth-pop de los años 80, la canción vuelve a poner de manifiesto la versatilidad del artista, cuya propuesta reúne a más de 11 millones de oyentes mensuales en plataformas digitales.
"Escribí 'Miss Universe' sobre mi esposa y la forma en que cambió mi vida. Gracias a su amor, a nuestra familia y a todas las bendiciones que hemos compartido, me recordó que Dios es real", explica Eyedress. Esa dimensión personal también se traslada al videoclip, en el que aparece junto a su pareja, un automóvil decorado con la bandera de Estados Unidos e incluso una esvástica tachada como una clara señal de rechazo al fascismo.
Además de su historia de amor, el sencillo juega con el contraste entre la intimidad de la letra y una puesta en escena cargada de simbolismo. La figura de una reina de belleza, las banderas, las palmeras y los personajes enmascarados convierten el video en una sucesión de imágenes que aprovecha para cuestionar la idea del sueño americano.
"Miss Universe" fue el tercer lanzamiento de Eyedress en 2026 y marcó un nuevo capítulo en una trayectoria que lo ha consolidado como una de las propuestas más singulares de la escena alternativa.
Tras el éxito de canciones como "Jealous", "Romantic Lover" y "Something About You", todas certificadas platino o triple platino, el músico continúa explorando nuevos matices sonoros sin dejar de lado la estética melancólica y experimental que lo ha acompañado desde sus inicios.
Esa búsqueda continúa ahora con "Final Act of Love (ft. Knucklehead Tom)", publicado a través de Atlantic Records, en asociación con Psychedelic Industries. El tema une al artista con el líder de la banda punk KnuckleHeadz y lleva su sensibilidad melancólica hacia el new wave para abordar el momento en que dejar ir se convierte en una forma de amor.
La canción también conecta la música con la cultura del skate, un espacio compartido por ambos músicos. Esta colaboración presenta un registro suave y vulnerable, inspirado en el dolor de Tom y en la influencia de The Cure.
Eyedress sabe cómo equilibrar cercanía y personalidad. Su música transita con naturalidad entre la nostalgia y el lo-fi, con canciones que parecen instalarse en la memoria del oyente y permanecer allí incluso cuando termina el último acorde y vuelve el silencio.