Cultura Profética se reencontrará este mes con su público argentino y lo hará con música nueva: En Bucle, su último disco, marca una etapa diferente para este grupo con tres décadas de trayectoria. Los shows serán el 18 de septiembre en el Movistar Arena y, al día siguiente, en el Quality Espacio de la Ciudad de Córdoba.
La relación con Argentina se construyó a lo largo de los años a fuerza de escenarios, viajes y canciones compartidas. Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza y hasta San Juan forman parte de ese recorrido, mientras que el vínculo con el público argentino se convirtió en una pieza importante del crecimiento de Cultura Profética. "Tenemos un vínculo muy especial y no hay que dejarla rezagada. Hay que venir de vez en cuando y recordar que tenemos un lazo, seguir regándola de a poquito", cuenta Willy Rodríguez, voz y una de las caras principales del grupo boricua, en diálogo con Billboard Argentina.
Ahora, el desafío es llevar las canciones nuevas al vivo. El grupo viene de probarlas en Puerto Rico y Madrid, donde, según cuenta el cantante, el público respondió cantándolas de principio a fin. Para ellos, poder girar alrededor de un disco nuevo representa una experiencia inédita después de tantos años de carrera.
"Estamos súper ansiosos por estos shows. Durante un tiempo nos enfocábamos más en la capital, porque en la mayoría de los países uno tiene que hacerlo así para poder hacer shows más grandes y multitudinarios. Pero esta vez estamos apostando por ir a Córdoba y estamos muy contentos. También vine unos meses antes para ir sintiendo la energía. Estamos a más o menos un mes y quería recordarle a la gente que estamos acá, que tenemos música nueva y que ustedes han sido parte de toda la creatividad y el crecimiento de este proyecto", dice el también bajista.
Argentina también aparece en el nuevo disco a través de una colaboración con Dread Mar I. ¿Cómo surgió ese encuentro?
Compusimos juntos, pero la raíz de la canción, la composición original, es de Mati Zapata, que es el tecladista y director de la banda de Dread Mar I. Ha sido una dicha poder compartir con ellos. Nos habíamos encontrado por muchos lugares y muchas veces y por fin logramos traducir algo de esos encuentros en música y ponerlo en un disco. Estamos muy complacidos.
El reggae atravesó diferentes épocas y géneros sin desaparecer. ¿Qué significa para ustedes seguir haciendo música desde ese lugar después de 30 años?
El reggae ha visto muchos géneros ir y venir, muchos movimientos diferentes, y se ha mantenido. Quizás no ha estado siempre en la punta, en la cima de la ola, aunque en algunos momentos sí, pero siempre se ha mantenido y eso es algo que no todo el mundo logra. Nosotros, con 30 años de carrera, firmamos con Rimas, una disquera gigante, pero independiente de Puerto Rico.
Algo que les llamó mucho la atención es cómo toda nuestra discografía sigue sonando a través del tiempo. A nosotros mismos nos cuesta verlo porque uno se mira al espejo y piensa que no son números tan grandes, pero ellos estaban como: "No, esto es increíble". Fue bonito poder darnos cuenta de que sí hay un impacto en el tiempo. Y el hecho de que estemos 30 años acá todavía dice mucho.
Si tuvieras que elegir tres momentos de estos 30 años que definieron la historia de Cultura Profética, ¿cuáles serían?
Grabar acá a los 15 años fue un eslabón muy importante para nuestra carrera: ustedes, como público, son muy energéticos, muy especiales y tienen una gran sensibilidad por la música. Nos enseñaron mucho con eso. También haber logrado cantar en Viña del Mar fue muy importante. Quizás no es solamente un público en vivo, aunque sí es bastante, pero en ese momento te están viendo millones de personas.
Desde Puerto Rico, que es un país tan pequeño, nosotros también siendo independientes durante mucho tiempo, no dejábamos saber en Puerto Rico todo lo que veníamos logrando. Y fue en Viña que por fin la gente vio cómo nos quería la gente fuera de Puerto Rico. Fue como una graduación para nosotros. Y otro eslabón muy importante fue tocar en Rock al Parque, en Bogotá, para los 20 años del festival. Tocamos en la tarima principal, pero un lunes a las 2:30 de la tarde. Llegaron 126.000 personas.
Esta vez llegan con un disco nuevo. ¿Qué cambia a la hora de llevarlo al escenario?
Estamos muy contentos porque es la primera vez en nuestra carrera que pudimos tomarnos un tiempo para parar y producir nada más. Comúnmente siempre teníamos que estar tocando, produciendo, tocando temas nuevos en medio de los shows y mezclándolos con temas legendarios.
Esta es la primera vez que vamos a poder girar de manera organizada. Este es el concepto de este disco y queremos que la gente pueda vivirlo en vivo. Obviamente hay que complacer con los clásicos, tienen que estar, pero creo que es una dicha para nosotros que no todo el mundo logra: tenemos un público que está abrazando lo nuevo y no dependemos de la nostalgia.