Mucho antes de convertirse en el artista que es hoy, Noel Schajris empezó de cero. Llegó a México desde Buenos Aires con apenas 600 dólares y logró abrirse camino en la música. Décadas después, aprovecha el lugar que ocupa para ayudar a quienes se encuentran en ese mismo punto de partida, como impulsor de una beca que puede cambiarle el rumbo a un joven talento.
La Beca Noel Schajris, otorgada en alianza con la Fundación Cultural Latin GRAMMY, le permitirá a un músico puertorriqueño de 17 años estudiar durante cuatro años en Berklee College of Music, con una cobertura de hasta 250 mil dólares. El artista habló con Billboard Argentina sobre el honor que siente por ayudar a los nuevos talentos junto a la fundación y la importancia de conocer cómo funciona la industria musical.
¿Qué representa para vos tener una beca que lleva tu nombre y esta alianza con la Fundación Cultural Latin GRAMMY?
Le estamos cambiando la vida y dándole herramientas invaluables, pero también me la está cambiando a mí, porque me hace poder dar algo tan valioso. Y también está ganando ese pibe de Buenos Aires que vive en mí, que soñaba con ir a Berklee, porque sigo amando la música como el primer día. Esta relación con la Fundación Cultural Latin GRAMMY, que lleva 11 años, tiene muchas cosas muy cósmicas. Es un trabajo excepcional: aman la música y a los artistas. Es un honor inmenso estar ahí y que tenga mi nombre es una locura. Se lo dedico a mi madre, a todo ese esfuerzo que hicieron mis padres para que yo esté aquí.
Vos también entendés el esfuerzo que lleva llegar hasta ahí.
Totalmente. Llegué a México con 600 dólares. El primer día ya quedaban 550 porque tuve que comprar un colchón. Pero en cada momento yo me sentía millonario. Estaba feliz porque decía: "Estoy en México". Me sentía tan afortunado. Siempre me sentí millonario porque amaba lo que hacía, amaba la música con tanta pasión. Es importante vivir cada paso y siempre sentirte agradecido. Soñar y visualizar, pero agradeciendo el presente. Es muy poderoso eso.
¿Hay algún consejo que a vos te hubiera gustado escuchar en ese momento de tu carrera y que hoy sentís que podés transmitir a los nuevos talentos?
Me hubiera encantado que alguien me explicara muy bien cómo era esto de la industria musical. Cómo funciona y cuál es el rol real de una discográfica. ¿Cómo es la cocina del restaurante? Eso hubiera estado buenísimo. Ahora no solamente conozco lo que hacen en la cocina, sino que soy dueño de mi propia cocina. Me encanta educar a los chicos.
Se aprovechan de la nobleza de muchos artistas. La educación es importante: entender qué es el streaming, la ejecución pública, una sociedad de gestión, una editora de música, cómo se protegen las canciones o cómo funciona un contrato de distribución.
Claramente la industria cambió un montón desde que vos arrancaste. ¿Qué desafíos encontrás en esta nueva era?
Muchísimos cambios. Cuando empecé todavía había algún cassette a la venta. Los CDs eran rey, el vinilo había desaparecido casi por completo y yo iba al cibercafé a chequear mi email cada 10 días. Era otro mundo. Después surge el streaming. Qué bonito como usuario, pero qué gran retroceso para los derechos de autor, para los músicos y los creadores. Ese modelo para mí es insostenible. Ha generado tremendos estragos en las vidas de los autores. No solamente por lo económico: genera una sensación de que la música no vale. Hay 250.000 canciones cada viernes. Se siente como que la música es fácil de hacer y desechable. Se bajan los estándares, la experimentación y la gente empieza a seguir algoritmos que no tienen que ver con el arte.
Ahora hay un despertar, liderado por la Generación Z, donde quieren volver a experimentar la música desde otro lugar. El vinilo no para de subir y el CD tampoco. La gente quiere detener el mundo y entregarse al viaje del artista. Ojalá que inventemos otra cosa mucho más justa para los autores, la música, el arte y los creadores. Tal vez las nuevas plataformas van a tener que ser de músicos también, de gente que ama el arte.
¿La música también funciona un poco como un ciclo?
Siempre nos hemos influenciado por otros artistas. El arte nace del arte. Eso es normal y es bellísimo. Con Sin Bandera escuchábamos a Brian McKnight, Babyface, Stevie Wonder y decíamos: "Qué cool es eso". "Amor Real" nació, literalmente, después de escuchar "The Biggest Part of Me", de Brian McKnight. Eso pasa orgánicamente, de humanos a humanos, de artistas a artistas. Cuando seguís algoritmos, ahí sí empieza a sonar todo igual. Un ser humano siempre va a tener un punto de vista diferente, aunque esté influenciado.
Si un artista joven piensa que Berklee es un lugar muy lejano o que una beca como esta "no es para mí", ¿qué le dirías?
Nada es inalcanzable realmente, pero también hay que aceptar que si algo no fluye, por algo no fluye. Siempre tenés que tener la certeza de que las puertas que se abren son por algo y las que no se abren también. Con esa certeza, viví tu vida con mucha tranquilidad, sabiendo que lo que fluye, fluye por algo, y lo que no fluye, también no fluye por algo.