La agenda musical local de los últimos días parece haber quedado, felizmente, en manos de los lanzamientos independientes. De Dillom con La Nueva Violencia a Feli Colina con La Otra Mejilla, Mugre se sube a la conversación con su nuevo disco homónimo. Desde 2015, el trío forma parte de una camada conurbana que hizo carrera por fuera de los grandes focos y también a prudente distancia del indie capitalino.
Hijas de una generación postpunkdemia que encontró la forma de ponerle palabras al malestar ("Me preguntás qué hacer / saltemos molinetes", cantaban ya en sus comienzos), persisten en intervenir sobre las zonas de conflicto de su tiempo. Dicho eso, en estos diez años Jazmín Esquivel, Sofía Naara y Mariana Michi construyeron una banda de canciones con mucha atención a la palabra y una forma suelta de tocar. Este 20 de agosto en Niceto Club terminan de darle forma a ese recorrido con la presentación en vivo de su nuevo álbum.
¿Qué representa el nombre Mugre en el disco?
Sofía: Representa un momento muy sólido de la banda. Nosotras estamos siendo muy conscientes de nuestra propia magia. Hace muchos años que estamos reconociendo "nuestro país", como le decimos a Mugre. Representa un paso muy fuerte para nosotras nombrarnos en la obra.
Parte del proceso de producción coincidió con la gira por Europa. ¿Cómo se plasmó ese viaje en las canciones?
Jazmín: En realidad, durante el viaje por Europa ya estábamos cerrando el disco. Fue más bien una etapa de postproducción. Ese viaje fue en mayo de este año, 2026, y lo que hacíamos allá era terminar las mezclas. Era una instancia de cierre y, sobre todo, de trabajo de audio. Para eso estuvo muy bueno estar las tres juntas todo el tiempo, pudiendo intercambiar y escuchar.
Así que no hubo tanta influencia a nivel de letras o composiciones. Sí ocurrió en el viaje anterior, en 2025, cuando tuvimos una gira por México. Para entonces ya habíamos compuesto parte del disco y, durante ese viaje y también al volver, compusimos lo que terminó siendo la otra mitad. En esa instancia sí hubo mucha inspiración y nueva data, que hizo que el disco tuviese una segunda etapa de composición, más creativa.
Recién nombrabas la "nueva data" que aparece sobre el país cuando uno vuelve del extranjero. Las letras hablan de una disconformidad con la realidad social. ¿Cómo se tradujo eso en el disco?
Mariana: Estamos todo el tiempo aprendiendo de nuestro país y de cómo encontrar nuevas herramientas para mejorarlo, para que nos sintamos bien de una vez por todas. La verdad es que, estando en otros lugares, siempre llegamos a una conclusión muy similar: "Qué ganas de volver". Cómo nos gusta nuestro lugar, cómo nos gusta hablar de él.
Es el primer disco donde también nos permitimos, o nos dieron ganas, de hablar acerca de lo que está pasando, de cómo nos atraviesa y dónde están algunos puntos más críticos. Amamos profundamente esta tierra y realmente es muy lindo poder ir a mostrar nuestra música a otros lugares.
Hay algo muy catártico en el álbum. ¿Ustedes también lo vivieron así?
Jazmín: Sí, sin dudas. Siento, por lo menos, que vivimos los discos de una manera catártica. Es lo que solemos hacer: tratar de canalizar lo que nos va afectando, lo que nos preocupa. Puede ser que este tenga un punto más de compartir esa catarsis con quien lo escucha. Quizás está más clara en algunas cosas, más directas y relacionadas, obviamente, con lo sociopolítico.
Desde siempre hubo una catarsis muy compartida con quienes se acercaron, escucharon, vinieron, cantaron y saltaron. Y quizás este disco tiene un compromiso un poquito más fuerte con eso. Aunque no sea una novedad, sí está más enfatizado, me parece.
Hay una especie de desaceleración emocional hacia el final. ¿Cómo apareció esa decisión?
Mariana: Terminar con "Te olvidarán" fue algo que no meditamos desde un comienzo. Nosotras fuimos creando el camino del disco y, a medida que escuchábamos las mezclas, sentíamos a dónde nos remitía cada canción. El orden de los discos siempre es un momento difícil, pero también de mucho redescubrimiento de lo que hiciste.
Como que acabás de hacer una obra, la terminaste y ahora te reencontrás con ella para decidir cómo se la vas a compartir a la otra parte. Entonces, nos pareció una buena línea de llegada. Es una canción que habla del olvido. Hay una reflexión, obviamente, con respecto a qué es lo que vos vas a sacar: si alguien te recuerda, con qué te vas a quedar; si alguien se acuerda de tu cara, qué es lo que vas a dejarle a esa persona.
Además, el disco arranca hablando de "bueno, estamos yendo hacia la clandestinidad", En esta era en donde estamos todo el tiempo siendo vistos o intentando ser vistos, aparece un poco esto de: "No importa". No importa lo que hagas, te van a olvidar. Y eso como un alivio, como recuperar un poco el anonimato. Me parece que puede ser una buena salida en este momento también.
¿Qué implica para ustedes, como una banda independiente, sacar un disco en 2026?
Sofía: En principio, creo que refleja un poder de materializar e ir en contra de cualquier tipo de obstáculo que nos hayamos cruzado en el camino. Porque los hubo, los hay. Es difícil: es un laburo de muchas horas, de mucha cabeza y de mucho equipo. También trabajamos con personas que se sumaron y siempre hubo mucho amor, agradecimiento y un muy buen caudal de creatividad compartida.
Significa la materialización de algo muy valioso, y no se nos escapa eso. Pero, al mismo tiempo, creo que no podemos hacer otra cosa. Es parte de nuestra vocación. Hacemos discos todos los años, todo el tiempo. Es otra manera de vivir, digamos. Creo que no podríamos estar haciendo otra cosa y estoy muy segura de que a las tres nos pasa lo mismo: es algo que le da sentido a lo cotidiano. Estar trabajando en un disco, atravesar todas las instancias que eso implica -el durante, el después, la tapa, ahora preparar los shows, tanto la presentación como la gira-.
Eso es lo que nos hace sentido y también nos hace sentir, de alguna manera, que estamos aportándole algo al mundo desde nuestro lugar. Y, al mismo tiempo, eso nos retroalimenta constantemente.