Fiah Miau está en plena transformación. Después de más de un año recorriendo el universo de Pussy in Boots, su primer disco, la artista se prepara para cerrar una etapa y comenzar otra que promete mostrar una faceta mucho más personal. Si aquel proyecto construyó el personaje de "la gata", ahora quiere ir hacia atrás para contar qué ocurrió antes de que esa gata existiera.
El próximo capítulo ya tiene nombre: Freak Show. Pensado como una suerte de precuela de su trabajo anterior, el nuevo álbum estará atravesado por experiencias de su propia vida y por una búsqueda más introspectiva. Para escribirlo, Fiah encontró una estrategia particular: tomar distancia de sus propias vivencias y narrarlas como si le hubieran sucedido a otra persona. El proceso, además, tuvo un giro inesperado cuando a comienzos de año le robaron la computadora donde guardaba el proyecto y tuvo que reconstruir buena parte del material.
Mientras termina el disco, su casa se convirtió prácticamente en un centro de operaciones creativo: reuniones, ensayos, bailarines, vestuario, música y un equipo que entra y sale constantemente. Todo sucede en paralelo a la preparación de la despedida de Pussy in Boots, con un show que promete ser completamente diferente al anterior y que involucra a un staff de alrededor de 60 personas.
En conversación con Billboard Argentina, Fiah Miau habló sobre la construcción de su universo artístico, la libertad de mostrarse tal cual es, las críticas alrededor de la sexualidad femenina, la influencia de Six Sex, el proceso detrás de Freak Show, el robo que modificó su próximo disco y la obsesión por crear experiencias nuevas cada vez que sube a un escenario.
Estás cerrando una etapa después de más de un año desde el lanzamiento de tu disco. ¿Cómo vivís esta despedida?
Es una transformación. Vamos a despedir el disco, que ya pasó más de un año desde que salió. La verdad es que le tengo muchísimo cariño y se nos ocurrió hacer una despedida antes de lo nuevo que se viene, que es mi próximo disco.
¿Cuándo se celebra el cierre de Pussy in Boots?
El sábado 22 de agosto en El Maquinal. Las puertas abren a las 20. Además, hay que aprovechar porque yo suelo dar shows a las tres de la mañana y, como esta vez es un show propio, va a ser alrededor de las nueve de la noche. Voy a estar en un estado potable [risas].
Así que los espero a todos ahí.
Con Pussy in Boots no hiciste solamente un disco o una colección de canciones: construiste todo un universo. ¿Cuándo empezó a aparecer ese concepto?
Cuando hice mi primer disco ya lo tenía bastante pensado. Tengo un amor extremo por los gatos, por eso soy Fiah Miau, entonces siempre dije: "Mi primer disco va a ir por ese lado, quiero explotar esto de lo felino". Todo el concepto también se armó porque, si no, me aburro. Me gusta crear esas cosas.
¿Y cómo apareció específicamente la idea de Pussy in Boots?
Estábamos pensando cómo incorporar el tema de los gatos y de repente apareció El Gato con Botas, que es una película que amo. En inglés se llama Puss in Boots, entonces quedó servido y dijimos: "Pussy in Boots, ya está".
A partir de ahí empezamos a construir todo el concepto de la gata: por dónde iba, qué hacía, cómo se movía, qué cantaba. Incluso hay canciones que aparecieron después de haber creado el concepto, entonces las hice pensando directamente en que yo era una gata.
Es interesante porque primero apareció el universo y después algunas canciones tuvieron que entrar dentro de él.
Sí, totalmente. Había canciones que fueron creadas después del concepto, así que ya las pensaba desde ese personaje y desde cómo iba a ser todo ese mundo.
¿Alguna vez apareció el miedo al qué dirán cuando decidiste llevar un concepto tan particular hacia adelante?
Creo que siempre fui medio disruptiva. Realmente no pienso demasiado en el qué dirán o en mantenerme seria por una determinada imagen. Soy como soy. Lo que muestro afuera realmente lo soy. Quizás empezó siendo un personaje, pero de repente ese personaje se terminó fusionando conmigo.
También estamos en un momento donde hay artistas que construyen universos muy marcados y se animan a mostrarse de maneras diferentes. ¿Sentís que hoy existe más espacio para eso?
Sí. Yo, por ejemplo, a Six Sex, a Fran, le agradezco porque siento que nos abrió una puerta también. Siento que fue una de las primeras artistas acá en Argentina que se mostró como es y que también habló de lo sexual.
Después salen 800 personas a decir que se sexualiza y un montón de cosas, pero para mí es pura envidia. Siempre el que critica muchas veces es porque no puede ser por sí mismo. Le agradezco porque siento que abrió un camino y está pisando fuerte para que de repente todas nosotras también podamos tener un lugar.
Ahora se viene una nueva etapa y me contabas que funciona casi como una precuela de Pussy in Boots. ¿Cómo se conecta un proyecto con el otro?
A mí me divierte mucho pensar las historias y que todo tenga un doble sentido. Quizás Pussy in Boots fue más la gata superficialmente, literalmente como personaje. Lo que se viene ahora, mi próximo disco, se llama Freak Show y es como una precuela: cuenta por qué la gata se convirtió en gata.
Entonces vamos a conocer mucho más de la persona que está detrás del personaje.
Sí. Ahí está todo mucho más relacionado con mi vida. Siento que es una apertura más grande y un paso más. Si escuchás Pussy in Boots y te ponés a mirar las letras, es un disco quizás más superficial, por decirlo de alguna manera. Hay algunas canciones más tranquilas, pero no hay algo tan profundo todo el tiempo.
En este nuevo disco siento que la gente va a poder empatizar más.
¿Por qué?
Porque es la historia de la gata antes de ser la gata. El porqué de esa transformación. Tiene una historia de vida fuerte que está relacionada con mi vida en general. Intenté contar mi historia y mi niñez, que fue medio heavy, pero hacerlo también con un poco de gracia.
Cuando trabajás con experiencias tan personales, ¿te cuesta escribirlas y volver a pasar por determinadas situaciones?
Lo loco es que no me costó. Fue muy divertido porque lo creé pensando como si yo no fuera yo. Intenté despersonalizarme un poco de las letras y las canciones. Pensaba como si a otra persona le hubiera pasado lo que me pasó a mí en mi vida. Entonces pude verlo desde lejos y fue muy lindo escribirlo de esa manera.
¿Esa distancia te permitió transformar experiencias fuertes en algo creativo?
Sí. Creo que justamente poder verlo como si fuera la historia de otra persona hizo que pudiera escribirlo y disfrutar el proceso. En lugar de quedarme solamente en lo que me pasó, podía construir una historia alrededor de eso.
Mientras preparás Freak Show, también estás armando la despedida de Pussy in Boots. ¿Qué podemos esperar del show?
Va a ser totalmente diferente al primer show. En la presentación de Pussy in Boots estaba toda esta historia de que me habían encontrado por las calles, que la gata había sido buscada durante un tiempo y finalmente me soltaban en el show. Ahora la gata ya está suelta. Entonces no podía hacer lo mismo.
¿Te cuesta repetir un espectáculo?
Muchísimo. No sé si es un problema o una virtud, pero me cuesta repetir. Entiendo que hay artistas que arman un show y después hacen el mismo espectáculo durante todo el año. Yo me aburro muy rápido, no puedo. Por eso esto va a ser totalmente otra cosa. Quiero que la gente espere algo completamente distinto.
¿Qué dimensión tiene la producción que están preparando?
Va a haber mucho show, mucha gente. Somos un staff de alrededor de 60 personas. Y no soy Emilia, entonces ténganlo en cuenta y valórenlo [risas]. Estamos armando todo hace aproximadamente dos meses y va a estar muy divertido.
Entonces alguien que haya ido al primer show no va a encontrarse con una repetición.
No. Realmente es todo distinto. Hay solamente una canción dentro del show en la que repetimos un poco el concepto. El resto lo hicimos completamente diferente.
¿Cómo es tu vida en este momento mientras preparás tantas cosas al mismo tiempo?
Este invierno estuve muy activa. Mi casa es como un centro cultural. Entra y sale gente todo el tiempo. Mientras yo estoy ensayando, abajo puede estar Jero teniendo una reunión con mi otro manager y, al mismo tiempo, las chicas están en el taller haciendo vestuario.
De repente somos ocho personas en mi casa. Entra y sale gente constantemente. Así que este invierno lo pasé con todo mi equipo, con gente que quiero, con mis gatos, ensayando y terminando el disco.
Y en medio de todo ese proceso pasó algo bastante fuerte: te robaron el disco.
Sí. En enero me robaron la computadora con todo y tenía el disco ahí. Así que tuve que volver a hacerlo. Estuve prácticamente todo este año con eso.
¿Cómo fue tener que enfrentarte nuevamente a canciones que ya considerabas terminadas?
Fue durísimo. Sobre todo porque había canciones que cuando salieron en el camp o cuando las compusimos me encantaban. Después, cuando tuve que volver a hacerlas, había algunas que escuchaba y decía: "No me gusta esta canción, no me gusta".
Porque tenés que volver a atravesar todo eso hasta el final y la emoción ya no es la misma que tenías cuando acababas de crearla.
¿El disco que vamos a escuchar entonces terminó siendo diferente al que estaba en aquella computadora?
Sí. Y siento que lo que pasa conviene, que lo que sucede conviene. Ahora el disco dio un giro que para mí era lo que realmente necesitaba. Si no lo hubiera perdido, no sé si ese cambio hubiera sucedido. Así que tengo que verlo de esa manera: no hay mal que por bien no venga.
Tu casa parece haberse convertido literalmente en el centro creativo del proyecto. ¿También ensayás ahí?
Sí. Tengo como un estudio en mi casa que en realidad es bastante grande, porque ocupa una parte de arriba. Tengo un espejo y me armé ahí mi lugar de performance. Ensayo siempre en mi casa.
¿Eso no hace todavía más difícil separar el trabajo de tu vida personal?
Sí, realmente no tengo vacaciones. Todavía no llegó ese momento de descanso porque lo estoy dando todo. Ya llegará, pero soy bastante workaholic. No me imagino un día sin hacer nada.
¿Cómo sería entonces un día típico tuyo en esta etapa?
Me levanto, voy al gimnasio, tengo reuniones con mis equipos, después voy a hacer el vestuario, me quedo cosiendo, pensamos cosas del show, ensayo con las bailarinas, después ensayo con sonido... Y se me va el día así. Me faltan horas.
Además estás involucrada personalmente en cuestiones como el vestuario.
Sí. Estoy en todo. Hago vestuario, coso, pienso el show, ensayo. Me gusta estar involucrada en las distintas partes.
De todas esas tareas, ¿cuál es la que más disfrutás?
Me gustan mucho los ensayos porque me gusta mucho bailar. Los ensayos con los chicos los disfruto muchísimo. Pero también me gusta mucho el estudio. Realmente, de las cosas que más disfruto está ir al estudio, componer y armar las canciones. Soltar, tirar letras, música o lo que sea.
Sobre todo disfruto el primer día de estudio, cuando una canción empieza desde cero.
¿Y qué pasa cuando llega la etapa más técnica de terminarla?
Después se pone más tedioso porque quizás estás siete horas escuchando un sonido y trabajando detalles. Pero esos primeros días de estudio, donde volcás todo y empieza a aparecer la canción, son los que más disfruto.
Volviendo al show de despedida, ¿cuál creés que va a ser el gran momento de la noche?
Lo puedo dividir en tres momentos. En el primero voy a estar más yo sola con la escenografía y estamos armando algo muy divertido. El segundo va a tener más bailarines y otras cosas.
Y creo que el último momento va a ser el más desenfrenado. La bomba. Dejamos lo mejor para el final.
¿No se puede adelantar nada más?
No, porque justamente son cosas que no hice en el show pasado y, si las cuento, ya van a saber qué sucede. Así que tienen que venir y quedarse hasta el final.