Kehlani, Kehlani
Es un placer escuchar un R&B tan contemporáneo y un enfoque abrazado desde el hip hop en el quinto disco de la artista de California. Y en ese marco sonoro ideal, Kehlani no da vueltas para hablar del desenfreno y, a la vez, del amor. Algo que las mujeres desde la música están empezando a romper. Puede haber disponibilidad pero siempre, también, límites. En estas nuevas 17 canciones, se puede tener noches lujuriosas y después amar en el cotidiano. Kehlani anhela de manera sincera pero con los pies en la tierra. Uno de esos ejemplos es el masivo corte "Folded", que irrumpió en el top 10 del Billboard Hot 100. El foco ya se plantea en el primer verso: "Es tan absurdo por mi parte fingir que no te necesito. / Cuando todo, todo en lo que puedo pensar es en nosotros". Fue pícara a la hora de pensar algunas de las tantas colaboraciones del disco. Para empatizar está la referencia total de Missy Elliott en "Back and Forth" (y su ingenio a la orden de la ironía) y el acuerdo contemporáneo y luminoso de Cardi B en "Pocket". Todo equilibrado por un equipo entero de productores entre los que se destacan Stereotypes, Khris Riddick-Tynes y Andre "Dre" Harris. Un LP largo que sirve para casi cualquier circunstancia de un fin de semana tranquilo y pasional.

Creature of Habit, de Courtney Barnett
Antes de prestarle atención a las letras, en este cuarto disco de la compositora australiana ya hay una línea clásica: la paz interior. Un poco por su manera de tocar la guitarra, el arrastre de su interpretación y también por el aroma sonoro que le aportó John Congleton desde la producción. En ese punto musical y cansino, este disco se emparenta con Lotta Sea Lice (2017), el LP que grabó junto a Kurt Vile. En crisis, y después de no salir tan airosa de su tercer LP (Things Take Time, Take Time, 2021), Barnett se mudó a Los Ángeles y se puso a pensar si quería seguir con su carrera solista. A eso le sumó una crisis existencial típica de su generación: la quietud y la repetición del cotidiano. Una de las puertas de salida para ella fue el uso de la ironía en dos de sus canciones. En "Sugar plum", se disculpa, pero agrega que "esas palabras no me salen con facilidad, así que busco un poco de indulgencia". Y lo hace riéndose mientras se monta a una melodía tan dulce como su parsimonia. Y también en "Great advice", se dirige a sus críticos, afirmando que necesita "su opinión como una aguja en el ojo", antes de volver al estribillo. Uno que suena como si de repente estuviera tocando con las Wet Leg.

Mataderos, de Saramalacara
"Me gusta el trap porque es la parte más roñosa y bandida del rap", suele decir la música nacida en Mataderos. Y en este, su segundo LP, le rinde honor a esa corta tradición de discos de trap argentino. Corta porque sus mayores exponentes -los Modo Diablo y Cazzu, por ejemplo- diversificaron sus obras hacia otros lugares. La otra gran característica del disco es la reminiscencia de su territorio y ese gran verso que lo resume rapeando: "Mataderos, yo crecí/ Olor a sangre llevo en mí". Quizás el primer y crudo diálogo que encuentra el verso de Broke Carrey que dice "tengo veneno en las encías como un Montonero". La marginalidad política del territorio argentino, ahora sí, nutrida desde el trap y desde una voz femenina. A estos 17 tracks se los engloba, además, en el mapa global del cloud rap y el rage contemporáneo sobre todo por los productores con los que cuenta: de F1lthy, Lucian, Lukrative, Ojivolta a Dylan Brady, Casey MQ, Aaron Shadrow, Evilgiane y Eera. Mataderos se grabó en Los Ángeles y fue publicado a través de Interscope Capitol Records. Es decir, marginal y, por eso, global desde el rap.

Madera rosa, de Sol Bassa
En estado de gracia folk con base en la tradición del rock y el blues argentino. Algo así podría ser la bajada de los últimos discos de Sol Bassa. Una compositora de Coghlan que reúne un perfil de fuertes pilares. Sus letras son pícaras, gruesas, históricas, dulces y culturales. En este caso "Radio La Boca" es un fiel reflejo. Su manera de cantar es lúdica y también tierna, hay un vínculo con Manza Esain en la textura fina del arrastre; "Fuente de conexión" es su prueba fiel. Y la música, que parte de la raíz folk, pero que dialoga con climas de "Himno de mi corazón" y "Está saliendo el sol", es decir, con la esencia del rock argentino bien al frente. Daba la sensación que Océano rojo (2022) había sido un pico de inspiración para la compositora pero la noticia es que Madera rosa, su sexto LP, llegó para sostenerse a esa altura. O como dice ella en "Barrio encandilado": "En cualquier estación sos la nueva dueña del bar".
