Moris tiene 83 admirables años y en su devenir discursivo, amable, lúdico y elegante, te capta y no queres salir del laberinto en el que convirtió su relato, donde el mundo de la fantasía y la realidad se funden con el del arte. Le cuenta a Billboard Argentina que grabó en Rosario un tema nuevo que se llama "Olor a tango", que no es del género, aunque trabaja en un proyecto de grabar "tangos famosos, antiguos, pero hechos modernamente".
Cuando te fuiste de Argentina a España, a mediados de la década del 70', formaste una banda de rock. ¿No era más cómodo hacer tango en Europa?
España salía de un hambre de música moderna. El joven no estaba para escuchar: "Si arrastré por este mundo, la vergüenza de haber sido" (se refiere al tango "Cuesta Abajo"). Querían "Sábado a la noche". Sin embargo, hice "El Rock de Europa", que dice: "Estás en el mundo y es un loco mundo, tú vas en el metro y ves las noticias, hay cuatro asesinatos, bombas de electrones, un tipo que roba cuarenta millones". Metí mi cuchara social. Me sumergí en el mundo español, y, como tenía un entrenamiento de escribir viendo escenas sociales, me fue bastante fácil. Los críticos decían: "¿Cómo puede venir un argentino a contar como es Madrid, mucho más que nosotros?". No es extraño, porque cuando llega un extranjero a un país, ve cosas que vos no ves.
¿Cómo puede ser que, de algo que vos ves que está mal, como la sociedad, haces algo lindo como una canción?
Es una pregunta buena, ¿cómo puedo hacer? Cantar sobre lo que está mal, sin ofrecer un punto de vista esperanzador o un arte o una sensibilidad o un cariño, es inútil. Cualquiera se sienta en la esquina y dice, está todo mal y el taxista dice: "Hay que matarlos a todos". Y yo le digo: "Pero a todos menos usted, ¿no?". Estoy muy atento al lenguaje, porque a veces no se toma en cuenta y el lenguaje es la expresión de tu mente. Lamentablemente, en este momento, Buenos Aires está lleno de chicos muy buenos y muy piolas que hacen (imita un rapeo que no se entiende) y creen que eso los va a llevar al triunfo. Se ponen gorra de baseball, mascan chicle y creen que lo va a contratar Hollywood. Y no es así, simplemente han logrado que la gente compre enormes cantidades de ropa y de chicles. Es una linda trampa. Pero como yo también fui tramposo y también vendí trampa, sé. Estuve del otro lado, así que conozco bastante bien eso.

¿Escuchas tus discos?
Claro, me gustan, están bien. Lo que pasa es que uno cambia, estás escuchando a otra persona. Cada minuto uno está cambiando. Justamente, es lo que nos permite crecer.
Tengo en mi mano Treinta minutos de vida. ¿Cómo ves ese disco hoy?
Me gusta mucho. Me gusta mucho "De nada sirve". Es una canción, de alguna manera, rara, porque fue improvisada. Todas mis canciones me gustan. A veces la gente me dice: "Te habrás cagado de risa". No, cada canción fue un dolor. Porque cuando vos compones, significa que has vivido algo.
Dijiste por qué te gusta "De nada sirve". ¿Qué pensás de "El oso"?
Me gusta. Mucha gente me habla de "El oso". Es una letra que parece que no dice nada, que es un cuentito, pero hasta yo mismo a veces la releo y digo: "Claro, el tipo se escapa en una noche sin luna y recupera su libertad".
"Ayer nomás" la grabaron Los Gatos y fue un éxito, pero con otra letra. ¿Te molestó?
Litto Nebbia tuvo una gran generosidad, porque en el momento en que grabó "La Balsa", le preguntaron qué tema quería del otro lado y podría haber dicho: "Una canción mía", porque componía tres canciones por día y tenía trescientas. Sin embargo, con esa generosidad que siempre ha mantenido, y que le agradecí muchas veces, dijo: "Vamos a poner la canción de Moris". Es un tema que vengo cantando desde hace cincuenta años, y cada vez que digo: "Salí a la calle y vi la gente, ya todo es gris, y sin sentido", la gente comprende que es verdad.
¿Y "Pato trabaja en una carnicería"?
Pato es un tipo muy parecido a Marlon Brando, grandote, muy atractivo a las mujeres. Lo conocí en Palermo, salíamos juntos, fuimos al colegio, por eso dice: "Eran los días de oro". Pasó un tiempo hasta que un día veo en la esquina un camión de la carne y veo a un tipo que baja con media res. Digo: "Pato, ¿qué hacés?". Y dice: "Y … hay que laburar, ¿viste?". Entonces entendí que la vida lo había llevado de campera negra, a trabajar. Ahí creé toda una historia, mucho más compleja que eso, porque hay otras cosas. Facundo Cabral me decía: "Che, que buen título", porque normalmente los compositores no hablan de carnicería. Hablan de la luna, el sol, el amor… Pero si algo surge, yo me dejo llevar totalmente.
También está "Esto va para atrás".
La parte que a mí me gusta: "Muchos de ustedes no pidieron nacer, en este mundo que es frío y cruel. Si por mi fuera los haría volver, y esperar 1000 años para nacer". Hay quien dice que dentro de 1000 años todo va ser igual, yo creo que no. Esa visión de esperanza, a pesar que habla de la muerte, al final digo: "No hay nada más importante, de eso yo me convencí, y es que el que nazca, viva en un mundo feliz". Creo que siempre que terminan las canciones, termino siendo optimista y termino siendo positivo. No es que me lo proponga exactamente, pero salió así.
"En una tarde de sol".
Estaba en la casa de Pajarito Zaguri, por el oeste, con su madre y su padre, que era prefecto inspector de la prefectura… Mucho no entendía la música, pero como todo padre en algún lugar de su corazón, entiende que su hijo es eso. Y la madre me convidó un café, recordé a mi mamá en su juventud, linda, como todas las madres. Es una canción muy sentimental, me la han pedido muchas veces (sonríe)… Es difícil de cantar. Hay que estar muy comprometido con el sentimiento.
"Escúchame entre el ruido" tiene una letra compleja.
Sí, es muy compleja, claro. Vino a verme un representante de la comunidad LGBT, me preguntó si yo era homosexual. "No, yo no soy homosexual". "¿Pero vos no defendes la homosexualidad?", me preguntó. Y contesté: "Yo no defendiendo la homosexualidad, ni ataco ninguna". Lo que yo escribí es que la policía te paraba y porque tenías el pelo largo, te acusaba de homosexual. Una vez en una comisaría, era de noche, me llama el comisario y me dice: "Siéntese, ¿no le da vergüenza andar con ese pelo así? Parece un maricón". Y atrás estaba un gran dibujo de San Martín. Simplemente le dije: "Mire detrás de usted". Entonces el tipo se dio cuenta de que había metido la pata y dice: "Saquen a este tipo inmediatamente de acá". Porque, claro, San Martín tenía el pelo un poquito largo. Y nadie diría que San Martín era puto, ¿no?
Una que no se menciona mucho es "El Piano de Olivos".
Un día fui al estudio, toqué el piano y dije: "Haceme una copia de esta grabación, ponela cada una en una máquina y lanzalas a una diferencia de medio segundo". Entonces salieron las dos cintas idénticas, corriendo una atrás de la otra. Obviamente el tiempo las mueve, entonces se crea una cosa que es imposible de tocar. Esa fue mi idea sobre la música electrónica. Yo había estudiado bastante electrónica en el colegio y siempre me interesó mucho el tema del sonido. Eso fue una cosa que en un disco quedó bien, en el sentido de que no podés hacer un disco instrumental. Pero es mi idea de cuántos nuevos caminos hay para la música, no solamente la guitarra eléctrica, sino que podes agarrar ladridos de perros y meterlos por un piano, porque el mundo de la música es muy grande. Yo pienso que te sirve toda la vida y toda la vida no te alcanzaría para la música.
¿Qué podés decirme de "Juan, el noble caballero"?
Tiene mucho que ver con Litto, porque andábamos juntos. "El rey lloró" (canción de Los Gatos), es parecido al noble caballero: el tipo sale a buscar hazañas y finalmente, cansado de ese mundo, se va en un caballo alado hacia otro mundo mejor. Es una canción muy linda, que aparentemente parece una fábula para niños, pero no es así.