"Hasta que un día me di cuenta de que si hablaba de lo que odiaba, ibas a conocer a mi enemigo". La frase es de Facundo Cabral, pero vuelve a sonar en boca de Broke Carrey en "Nuestro", el tema que abre HIJO DEL PAÍS, y tira el primer rastro del rumbo conceptual de su segundo disco. Entre tradición popular, sincretismo rioplatense y letras al hueso, vuelve a esa pregunta que no lo deja en paz desde sus inicios: qué significa sonar argentino. En esta oportunidad, la respuesta aparece en la piel de un personaje que intenta entender quién es y qué lugar ocupa en la historia. Al principio domina la incertidumbre ("¿Este es el fin o es un renacimiento?", canta Carrito), pero trece canciones después, el narrador parece reconciliarse con su alrededor ("Por primera vez no me quiero morir").
Criado en Boedo, Manuel Carro -como figura en su documento- tiene aires de paisano de asfalto, cita tradiciones más viejas que él y en los últimos tres años parece haber vivido diez, o más bien eso delata su discografía. La primera muestra fue BUENOS AIRES MOTEL (2023), donde empezó a mezclar tango, bolero y hip hop; después llegó el EP BAM: La Suite (2023), un proyecto que agrandó esa búsqueda hacia un lado audiovisual; y más tarde Río de la Plata (2024), donde la política empezó a aparecer con más peso.
"Todos somos hijos del mismo país, somos hermanos. Es dejar de ver al que piensa distinto como un enemigo y recordar que estamos compartiendo la misma casa", comparte en diálogo con Billboard Argentina, sobre el nombre y agrega: "El disco busca correrse de ese lugar confrontativo". La chispa apareció en Salta, después de cerrar su álbum debut y tomarse unos días para bajar un cambio antes de empezar el siguiente. "Me la pasé recorriendo, viendo cómo el folklore estaba vivo en la ciudad y en la vida cotidiana. Ese contacto me hizo sentir más conectado con el país. Fue un proceso que me cambió mucho: como artista, escritor, e incluso como persona", recuerda.

La transición de sonidos de Carrito expone sus inquietudes atropelladamente. Mientras sus shows lo iban llevando de provincia en provincia, llevó el viaje hacia una investigación de campo: "Cada vez que me cruzaba con alguien, le preguntaba qué música se escuchaba". Zamba, carnavalito, vidala, chamamé, chacarera, entre otros ritmos, fue dejando que todos esos lenguajes se le metieran en la cabeza, colando algo de aquello en su música, con la complicidad de sus aliados los "santiagueños" Facundo Trouve y Ulises Feraud, además de Luis Lamadrid, Malamía, Polo Martínez y Cocó Orozco, de Usted Señálemelo. "Hago esto porque amo la música de mi país. Porque quiero que diga algo. Porque quiero que el folklore siga llegando a nuevas generaciones, y esta es mi manera de acercarlo", asegura.
"Esperamos tanto que llegó el momento, ahora es nuestro", repite como mantra en la intro. Hoy, que el disco ya está afuera, el artista se dispone a abrirlo canción por canción, pero antes de empezar advierte que fue "un álbum duro en muchos sentidos" y que lo "obligó a revisar su relación con el mundo". Después de eso, ya no quedan muchas excusas: empieza el viaje tema por tema.
1. "nuestro"
Es la intro y fue lo último que escribí del disco. Originalmente el primer tema iba a ser "Renacimiento", pero sentía que arrancaba demasiado oscuro. Esa canción aparece en un momento en el que todavía estaba en la ciudad, empezando a cansarme de todo lo que tenía alrededor, con una sensación muy fuerte de necesitar un cambio, de soltar lo que venía construyendo y dar un giro de 180 grados.
Entonces pensé que el álbum tenía que empezar de otra manera. Cuando se lo conté a los chicos con los que trabajé les dije: "¿Vieron las películas viejas que arrancan con los créditos?". Yo quería algo así, una apertura que generara una sensación más liberadora, más colectiva. Algo que te pusiera en un buen mood antes de entrar en las partes más caóticas del disco.
La idea fue armar una frase simple, casi como un mantra, que se repita y te prepare para escuchar el disco. Algo que te relaje, que te abra el oído. La frase salió casi improvisando: "Esperamos tanto que llegue el momento. Ahora es nuestro momento". Como una invitación a estar ahí, juntos, escuchando el álbum.
2. "RENACIMIENTO"
Nace de un momento de hartazgo muy fuerte con la vida que estaba llevando. Venía de Río de la Plata y sentía un cansancio general con la ciudad, con el ritmo que tenía todo. Crecí en Buenos Aires, en un noveno piso, prácticamente sin contacto con la naturaleza ni con un mundo más pacífico. Y con el tiempo, viajando y conociendo otros lugares, empecé a darme cuenta de que ese estilo de vida no siempre es el más saludable.
Por eso el "renacimiento" del que habla la canción tiene mucho que ver con lo que me pasó en Salta. Fue el momento en el que me pregunté seriamente si quería seguir haciendo música o si necesitaba cambiar algo en mi vida. Si ese era el final de una etapa o el inicio de otra. El tema plantea justamente esa pregunta.
3. "El aplauso"
Es el momento en el que se rompe mi yo anterior. La canción habla de aceptar todos mis conflictos -los deseos, las contradicciones, los problemas internos- como el primer paso para poder cambiar. Empecé a sentir una contradicción fuerte entre el mensaje colectivo que quería transmitir y algunos deseos más individuales que todavía tenía, sobre todo ligados al éxito.
Soy una persona competitiva, en parte por cómo me crié, y durante mucho tiempo hice muchas cosas con la idea de ser el mejor. Y eso, al final, no llena tanto como uno cree. Entonces quise poner eso sobre la mesa: reconocer que esa lógica también es una relación tóxica con uno mismo. El estribillo habla justamente de eso, de ignorar algo que sabés que te está lastimando hasta que en algún momento tenés que mirarlo de frente.
Lo curioso es que, musicalmente, es una chacarera increíble. La escribimos en el campo y la idea surgió cuando vi un video de un pibe tocando una chacarera en un asado, grabado con un celular. Tenía una energía increíble y pensé: "Quiero hacer una canción con ese espíritu".
4. "formato vertical"
Salió en un viaje al campo que hicimos a Zelaya, en la casa donde terminamos trabajando buena parte del disco. El día que llegamos agarraron la guitarra y empezamos a trabajar sobre algo que, al principio, era una zamba. Yo tenía muchas ganas de escribir sobre nuestra adicción al celular, sobre esa dependencia medio inconsciente que tenemos con la tecnología. Es un tema que me da miedo -incluso conmigo mismo- porque siento que de a poco nos va moldeando la cabeza, queramos o no.
Venía atravesando días muy conscientes de eso y quise escribir sobre esa problemática, pero sin bajarla de una manera solemne o demasiado literal. Y terminó saliendo una canción muy linda y cantable, de esas que se te pegan.
5. "monumento..." ft. Cocó Orozco
HIJO DEL PAÍS nació como un disco conceptual. Yo tenía claro qué quería que dijera, tenía una historia armada, muchas referencias, mucho peso puesto sobre la idea de lo que tenía que ser. Pero en ese primer viaje al campo me choqué contra una pared: tenía tantas ganas de que fuera algo específico que no estaba dejando que fluyera. Me frustré muchísimo.
"monumento..." apareció el último día de ese viaje, en un momento en el que yo ya estaba agotado, medio podrido y en blanco. Y ahí entendí que me estaba tomando demasiado en serio a mí mismo, al proyecto, a todo. A mí me gusta cuando la música también me hace reír, cuando tiene algo de juego.

Cocó había grabado antes de irse unas guitarras de tonada cuyana, que para él eran algo muy especial porque vienen de la música de su provincia y de su familia. Antes de irse nos dijo, medio en chiste, que lo único que nos pedía era respeto. Y yo pensé: "bueno, le voy a faltar el respeto de la mejor manera posible". Entonces escribimos algo totalmente en contraste sobre esas guitarras hermosas. El tema salió entre risas y quedó como un respiro dentro del disco, una forma de alivianar la escucha.
6. "MIGUELITO"
Es una canción que voy a llevar siempre conmigo por cómo nació. La hicimos mientras estábamos haciendo un asado. En un momento dijimos: "Bueno, hagamos un gato", y de ahí salieron esos acordes que terminaron siendo los de "Miguelito". La letra también la escribimos ahí. Las voces que quedaron en el tema son las de ese momento original. Fue algo tan especial para todos que quisimos conservarlo lo más intacto posible.
Y además había algo que me interesaba mucho: salir un poco de mí mismo y contar la historia de otra persona. Venía escribiendo mucho desde lo personal, y acá quise correrme y pensar una figura que condensara algo muy argentino. Una especie de personaje que reuniera rasgos, contradicciones y gestos muy nuestros.
Así apareció Miguelito. Hay gente que escucha la canción y la ama, otros la odian. Algunos creen que representa a un partido, otros a otro. Y en realidad no es ninguna de esas cosas en particular: es una representación de muchas al mismo tiempo.
7. "ZUPAY"
Aparece cuando conozco a los chicos de trouve feraud, en un momento en el que yo venía bastante perdido, cansado, sin terminar de entender hacia dónde quería llevar el disco. Fue una manera de meterme en su mundo, de aprender mucho de ellos, y sobre todo de volver a divertirme. Ahí terminé de entender que tenía que pasarla bien haciendo esto. Que no podía vivir cada día como si estuviera reinventando la rueda, sino recordar que esto es música, y que está hecha para conectar con los demás desde un lugar lo más puro posible.
Habla de ese hartazgo y de esa impotencia, pero también de un cambio de chip. Por eso quedó en el medio del disco: porque también apareció a mitad del proceso y fue la canción que terminó de ordenar todo lo demás.
8. "Interludio Polo"
Polo Martínez es un pibe de la zona de Necochea, de Lobería, que apareció medio de la nada, por Internet. Le escribió a uno de los chicos y le mandó una canción suya. Hace un folklore alucinante. No tiene temas editados, no tiene perfil en Spotify, nada. Creo que esto va a ser de las primeras cosas que se van a escuchar de él. Tiene una voz y un proyecto impresionantes.
Cuando vino a Capital salimos de joda y después terminamos en la casa de los pibes, tocando la guitarra hasta las seis de la mañana. Es un tipo que tiene el folklore en las venas y es una gran promesa.
Quise que tuviera su momento dentro del disco. En ese interludio yo ni siquiera canto: es una canción suya que me mandó una noche, nosotros le agregamos apenas algunas cosas y quedó casi tal cual. Me parece uno de los momentos más hermosos del álbum. Tiene algo muy fuerte de cambio, de renovación, de renacimiento, y además abre la puerta al tramo final del disco.
9. "NMQN"
"No me queda nada". Es probablemente el tema más difícil de cantar de todo el disco. No sé por qué me puse tan exigente conmigo mismo cuando lo escribí. La trabajé con Malamía, que produjo casi todo el tema. De hecho, el estribillo lo canta él.
Recuerdo que cuando lo terminamos pensé: "este es el sonido del disco". Antes de empezar a trabajar con todo el equipo habíamos hecho varias maquetas entre nosotros -unas diez más o menos- y muchas de ellas eran de "Renacimiento" y de este tema. Cuando apareció sentimos que ahí estaba el punto de partida. Después el disco fue mutando y tomó una dirección más acústica en varios momentos, pero esta canción sigue siendo la que mejor convive con el concepto original: esa mezcla entre lo folclórico y lo digital, ese choque entre dos mundos.

10. "paso de hombre"
Originalmente empezó siendo una zamba bastante tradicional y con el tiempo terminó convirtiéndose en algo mucho más extraño. Fue el primer tema que hicimos con Cocó. Para mí fue uno de los temas más difíciles de componer del disco, porque es la primera vez en mi vida que escribía algo en 3/4. Yo vengo del hip hop, o de lo que hacía antes, donde todo está en 4/4. Toda mi vida escribí sobre ese ritmo. Cuando pasás a 3/4 tenés que reconfigurar un poco la cabeza, sobre todo para cantar. Tenés el metrónomo marcando uno-dos-tres, uno-dos-tres, y cuesta entrar.
La letra nace de ese intento de correrse del lugar del rapero y escribir desde otro lugar, más cercano al folklore. Siento que quedó una letra muy linda, bastante madura, que funciona como la contracara de "El Aplauso". Si en ese tema aparece alguien que quiere comerse el mundo, "paso de hombre" dice lo contrario: calma. Las cosas buenas tardan en llegar. Es una canción que habla de ser fiel a uno mismo, de seguir caminando y confiar en que lo que tenga que llegar va a llegar en su momento. No hace falta volverse loco.
Al principio era mucho más tradicional, pero con el tiempo la fuimos deformando, distorsionando. Hoy es un experimento bastante extraño, pero me encanta. Es de las canciones del disco que siento más cerca de cómo estoy ahora.
11. "LEONES"
Nace a partir de un sample de una balada jujeña que se llama "Naranjal". Cuando la escuché por primera vez supe enseguida que quería samplearla. Es una versión cantada por un coro enorme de chicos, con un montón de bombos y muchas voces al mismo tiempo. Cuando la escuché se me apareció la canción de inmediato. La hicimos bastante rápido y después la terminamos más cerca del final del proceso.
En ese tema canta Luis Lamadrid, y es la primera vez que su voz aparece tan al frente en una canción. Para mí eso también lo vuelve muy especial. Y en términos conceptuales resume bastante bien el espíritu del disco: más allá de todo, para bien o para mal, somos hermanos.
También es uno de los temas que más ganas tengo de tocar en vivo. Siento que con este disco puede aparecer público nuevo, y lo que más me gustaría es que cuando suene esta canción todos se metan al pogo y se den con todo en el medio del campo.
12. "mi mejor intento..."
Nació más o menos al mismo tiempo que "Miguelito". Mientras estábamos haciendo el asado y grabando esa canción, el "Mala" estaba adentro de la casa haciendo música sin que supiéramos qué estaba armando. Cuando terminamos de grabar, vino y nos dijo: "Mientras ustedes hacían eso, yo hice esto". Nos mostró unos acordes y una melodía muy linda, medio tarareada, y enseguida dijimos: "ok, vamos a hacerlo".
Nos quedamos hasta las cuatro de la mañana trabajando en "mi mejor intento...". Para mí es una canción muy especial, porque vuelve a ser un momento donde me corro un poco del concepto general del disco y simplemente escribo lo que me estaba pasando en ese momento. Además tiene una pequeña interpolación de un tema de Julieta Venegas al final. Está medio escondida, pero quien la reconozca la va a encontrar.
13. "Las Piedras"
El disco empieza desde un lugar de conflicto y termina llegando a algo mucho más luminoso. Hoy siento que por primera vez en mi vida todo alrededor mío está bastante alineado: mi proyecto artístico, mi vida personal, la gente que tengo cerca. Entonces quería que el cierre dijera justamente eso. Creo que es la primera canción realmente feliz que hago en toda mi carrera.
El carnavalito me parecía la mejor manera de transmitir esa energía. Es un carnavalito a nuestra manera, medio extraño también. La escribí ya hacia el final del proceso y habla un poco de cómo me sentía en ese momento: agradecido. De entender que incluso lo malo termina teniendo sentido cuando uno logra estar bien con su vida.
Quería que el álbum terminara como empieza: con algo que te levante el ánimo. Vivimos un momento complicado, a nivel país y también a nivel mundial. Prendés la tele o abrís cualquier red social y todo parece un caos, lleno de odio y de enfrentamientos. Para mí está bien ser consciente de eso, pero también está bueno no dejar que eso te arrastre.
Creo que a esos momentos se los atraviesa ayudando al otro, mirando al costado, tratando de sostener cierta alegría incluso en medio del quilombo. "Las Piedras" es un poco eso: la idea de seguir adelante, hacer lo que haya que hacer, pero sin olvidarse de disfrutar.