Si algo caracteriza a Natalia Lafourcade es su sensibilidad y su identidad artística profundamente ligada a sus raíces. Con su último álbum, Cancionera, refuerza esa esencia: el proyecto abraza la identidad, la memoria y la imaginación, al mismo tiempo que rinde homenaje a los cancioneros del mundo, tanto a los consagrados como a los anónimos.
Ahora, Natalia trae ese universo a Buenos Aires con su Cancionera Tour el próximo 26 de mayo, marcando su reencuentro único con el público argentino luego de tres años. Por esto, Billboard Argentina conversó con la artista sobre el disco, su nueva etapa como madre, la conexión con su público y el ser mujer en la industria musical.
Felicitaciones por el Grammy a Mejor Álbum Pop Latino. ¿Cómo fue recibir esa noticia desde tu casa, con tu bebé en brazos, en esta nueva etapa de tu vida?
Muy contenta, muy conmovida por la maternidad y emocionada por lo que se viene, por volver a la gira después de esta pausa tan importante en mi vida y en mi camino.
En tu discurso hablaste mucho de las raíces y de la cultura latina. ¿Sentís que este álbum conecta más con ese lado, con tu identidad?
Es un disco que conecta con muchos aspectos de mi mundo. Me hizo volver a esa Natalia en constante juego con el imaginario, con la fantasía y lo simbólico. Está lleno de metáforas que se tejen con ese mundo interior.
Al amar mi cultura, al amarme como mexicana, aparecen cosas como nuestra forma de hablar, de bromear, ese doble sentido. Todo eso está en Cancionera. También es un homenaje a los cancioneros del mundo, desde Violeta Parra, Atahualpa Yupanqui o Bob Dylan, hasta los de la calle, que muchas veces no son escuchados.
Quería evocar ese personaje: la cancionera, que terminó siendo un alter ego, un reflejo de mis máscaras y arquetipos. Es un universo profundo que también llevo a la gira. Y además, en esta etapa viví algo inesperado, que fue ser madre. Es un disco que jamás olvidaré.
Hablando de esta nueva etapa, ¿ser madre cambia algo en la forma de hacer música?
Yo creo que sí, aunque es pronto para saber cómo. Ser madre te cambia todo: el cuerpo, el cerebro, el ser entero. Seguro va a influir en cómo me relaciono con la gira, con la música y el escenario.
Me gusta no pensar tanto cuando hago música, sino ir desde el corazón. No sé cómo va a ser, y eso me da curiosidad. Quiero conocer a esa nueva Natalia.
Vas a volver a Argentina con el Cancionera Tour. ¿Qué significa para vos reencontrarte con el público argentino?
Me ilusiona muchísimo. Amo ir a Argentina, siempre me reciben con mucho amor. Es épico. Estoy emocionada por compartir esta nueva etapa, incluso desde un lugar más familiar. Y también por llevar este concierto en un formato más desnudo, más minimalista, solo con la guitarra. Para mí es casi un ritual, volver a esa esencia del cantautor. Me hace mucha ilusión hacerlo en Argentina.
Tu música genera una conexión muy emocional. ¿Qué te produce ver al público tan entregado en tus shows?
Me genera mucho amor, gratitud y dicha. Los conciertos se vuelven ceremonias donde dejamos lo de afuera y abrimos el corazón para cantar y sentir. Se crea una conexión muy especial entre todos, y en Argentina eso se potencia: el público tiene un motor muy grande. Es como: "Agárrate, porque vamos a llegar a un lugar que no sabemos cuál es, pero va a estar bueno".
Ya presentaste Cancionera en vivo en otros países. ¿Hay alguna canción que sientas que conecta especialmente con el público?
Cada lugar es distinto, pero me gusta mucho cómo se percibe "Cancionera". Es una canción que invita a la contemplación, a la autenticidad, a vivir la vida con libertad. Cuando cumplí 40 años, mi padre me preguntó cómo iba a administrar los siguientes 40, y esa pregunta está muy presente en la canción. Cada frase tiene mucha profundidad y, aunque no siempre es la más coreada, lo que sucede energéticamente es muy especial.
¿Cómo fue tu camino en la industria como mujer artista?
Hay muchas herramientas que se necesitan: talento, trabajo, disciplina, perseverancia. Me tocó vivir de todo. Durante mucho tiempo no sentí que ser mujer fuera un impedimento, pero después entendí que sí habían dificultades que no veía.
Algo que me ayudó fue creer mucho en mí. Muchas veces me dijeron que no iba a poder, pero nunca lo dudé. También fue clave el apoyo de otras mujeres. Hoy entiendo que el talento no es suficiente: hay que construir herramientas, trabajar en equipo y acompañarnos. Nunca me permití sentirme víctima, sino seguir adelante construyendo mi camino.