Leire Martínez regresa a Argentina en un momento clave de su carrera: con su primer álbum en solitario, Historias de aquella niña, y una gira internacional que la traerá a Neuquén, Buenos Aires, Rosario y Córdoba en mayo de 2026.
Tras más de quince años al frente de La Oreja de Van Gogh, donde se consolidó como una de las voces más queridas del pop en español, Martínez da un paso definitivo hacia su identidad artística personal con este disco que se publicará el 20 de febrero de 2026 y que ya viene generando expectativa por su sensibilidad, honestidad y la conexión emocional con su propio recorrido vital.
El "Aquella Niña Tour", además de ser la primera gira global de la artista bajo su nombre, es una cita especial para sus seguidores argentinos y una oportunidad para reencontrarse con una cantante que ha dejado huella en millones de oyentes, tanto por sus interpretaciones inolvidables como por su vuelo creativo hacia una nueva etapa.

—¿Qué recordás de Argentina?
— Por suerte he ido mucho, he podido disfrutar de temporadas largas, de visitar muchos lugares, de comer y beber bien, de pasar Nochevieja en la playa… cosas que para quienes somos del hemisferio norte a veces cuesta imaginar, porque allá es verano cuando acá es invierno. Viví muchas experiencias en Argentina. Ha sido un país importante tanto en mi trayectoria profesional como en lo personal.
—¿Hay alguna costumbre argentina que hayas incorporado?
—Ni el fernet ni el mate, lo siento, ahí no me encontráis (risas). La carne y el asado me encantan, aunque para mi gusto a veces la cocinan demasiado. Pero el choripán, eso sí, me fascina. Me gusta mucho esa parte italiana que tienen, también a nivel gastronómico. Y, sobre todo, el humor. Siento que me entiendo con la gente de allí. Culturalmente hemos bebido de fuentes similares, con influencias que van y vienen. No son unidireccionales. Me siento cómoda.
—¿Y en lo musical?
—Hay muchos artistas argentinos a los que admiro. En este disco pude cumplir un sueño porque siempre admiré a Miranda!. Desde mi mirada artística me parecían extravagantes, divertidos, arriesgados, innovadores. Cosas que a mí no se me ocurren, y por eso mismo los admiraba. Hace unos años compartí escenario con Ale Sergi en el Teatro Gran Rex y desde entonces mantenemos relación. En la composición de este disco apareció una idea que me resonó a ellos, se las pasé, escucharon la canción y desde el primer momento dijeron que sí. Para mí es un lujo contar con su participación.
—Una de mis canciones favoritas tuyas es "Deseos de cosas imposibles", la que grabaste con Abel Pintos...
—Abel es un grande. Más allá de lo artístico, es un ser de luz, una persona maravillosa. De esas que agradecés que se crucen en tu camino.

—"Historias de aquella niña"... me gusta el título ¿Te lleva a la niña que fuiste?
—Soy bastante literal. Habla de la niña que fui y de la mujer que soy hoy. En este proceso de composición reconecté con cualidades mías que eran importantes y que estaban un poco anestesiadas, pero siempre con ganas de aprender, de ilusionarme, de probarme, de asumir nuevos retos. Volví a encontrarme con esa parte creativa que había dejado un poco de lado. Escucharme más, saber qué me gusta, qué no, qué me emociona. Fue un proceso muy gratificante, y de ahí nace el título.
—¿Creés que la Leire niña tendría como ídola a la Leire actual?
—No sé si ídola, pero creo que se caerían bien. Se querrían, se apoyarían. Y eso ya es mucho.
—Se cumplen veinte años de "Me voy", de Julieta Venegas, una canción clave en tu camino. ¿Por qué la elegiste en su momento para tu primera audición en Factor X?
—Perfectamente me acuerdo. Hay hitos en la vida de uno, personales y profesionales, y esa canción es uno de ellos. Marcó el comienzo de una nueva etapa mediática, en Factor X España. Hoy hago balance y es increíble.
—¿Conociste a Julieta alguna vez?
—No, y me encantaría. Le daría las gracias por canciones como esa y por haber sido valiente. Después de vivir procesos creativos propios, valorás mucho más lo que implica animarse.
—¿Qué sentís cuando alguien te agradece por tu música?
—Es maravilloso. Te das cuenta de la dimensión que tiene lo que hacemos. La música acompaña, cura, sostiene. Ver que tu música genera eso en otras personas le da un valor enorme.
—Veo que tenés un disco de oro en tu casa...
—Sí, es mi primero de esta nueva etapa. Me hace mucha ilusión. No suelo tener objetos míos como artista, pero este tiene un significado especial. Más que por el objeto, por el trabajo que hay detrás y por el cariño de la gente. Además, en la industria actual, que una canción pop de una mujer mayor de 45 años alcance estos números dice mucho.

—¿Cómo te encontrás hoy?
—Mucho más tranquila. Aprendí a valorar lo que tengo y a no sufrir por lo que no tengo. Vivo en el aquí y ahora. Mi mayor objetivo es disfrutar, pasarlo bien, dure lo que dure. He aprendido a cuidarme y a escucharme.
—¿Hubo momentos en los que no fuiste feliz en tu camino musical?
—Sí, claro. La vida te pone en situaciones complejas a muchos niveles. Hubo momentos para reflexionar, hacer balances, replantearme cosas, claro, han habido momentos de ese tipo. Hay etapas más grises, pero actualmente es una etapa colorida, gratificante, con ganas de seguir.