Carlos Sadness es conocido por su capacidad para crear universos completos que conectan música, ilustración y literatura. Recientemente, lanzó su libro, El Ruido De Las Estrellas. Ahora el artista expande ese universo con el single homónimo que acompaña la obra.
Esta nueva canción funciona como una extensión del libro manteniendo su lenguaje íntimo y confesional. En esta ocasión, Carlos se autoproduce, así logra compartirnos y hacernos partícipes de la obra, mediante diferentes texturas.
De este modo, Billboard Argentina habló con Carlos sobre este universo, cómo crea y la importancia de no perder su esencia
Lanzaste El ruido de las estrellas, que nació como libro y ahora es canción. ¿En qué momento sentiste que debías expandir ese universo?
No lo pensé. Empecé a escribir el libro como un proceso terapéutico, sin pensar en publicarlo. Cuando ya tenía mucho escrito sobre creatividad, pensé que podía servirle de acompañamiento a alguien. No pretendía que fuera un hit. Con una canción esperás que llegue a mucha gente, pero un libro es distinto. Recibí un comentario que decía que leer el libro era como escuchar una de mis canciones, pero muy larga, y sentí que esa parte expresiva se completaba.
Tanto el libro como la canción tienen un tono íntimo y confesional. ¿Cómo vivís esa exposición?
Yo creo que cuando uno acepta las cartas con las que juega el arte, acepta eso. A veces el pudor puede ser un tipo de censura también. A través de la música encontrás la metáfora, la comparación, das vueltas para llegar al mismo sitio. A través de la escritura es más transparente y explícito. Hay que enfrentar el pudor, aceptar que el arte viene a hablar de tu punto de vista del mundo.
Sos conocido por crear universos completos. ¿Cómo es tu proceso creativo?
No soy tan organizado, no puedo trabajar tan matemáticamente. Siento que es la propia transparencia del arte la que le da un concepto a todo a medida que se va formando.
La idea principal de los discos la tengo cuando los termino. Marcarlo como objetivo desde el principio me resultaría más artesanal que artístico. La creatividad no obedece al ponerse a trabajar.
Ganaste un Latin Grammy por diseño de empaque. ¿Qué tan importante es lo visual para cerrar una obra?
Si tenés la oportunidad de participar en la parte musical y visual, todo eso ayuda a construir tu universo y tu identidad. A mí me gusta ilustrar y diseñar, y lo hago yo. No es por ego: puede estar mejor o peor hecho, pero tiene mucha cohesión con el contenido. Prefiero que no sea perfecto, pero que esté muy conectado con lo demás.
Llevás una década construyendo tu carrera. ¿Qué cambió en estos diez años?
Principalmente, la industria. Después de la pandemia cambió el consumo de la música, cuesta más que la gente escuche un disco entero. Nos acostumbramos a conocer canciones por fragmentos en redes.
También la llegada de lo urbano como nuevo pop. El ejercicio está en encontrar el equilibrio entre acompañar lo nuevo y no disfrazarte de algo que no sos.
¿Y a nivel personal?
Aprendí más cosas de la vida que de la música. Gané seguridad y eso te hace creer más en tus ideas y menos en imitar fórmulas que funcionaron. Eso te permite apostar más por tu identidad.

Después de tantas giras y escenarios, ¿qué te sigue emocionando como al principio?
Un concierto sigue teniendo la misma carga emotiva y tengo la suerte de descubrir ciudades nuevas donde no he tocado y llegar y ver el lugar lleno de gente cantando es algo que no se puede normalizar.
Por eso sigo yendo con la humildad de un artista que busca crecer y descubrir. Siento que perder eso sería un gran error.
En 2026 volvés a Vive Latino, un festival que marcó tu historia. ¿Cómo se siente ese regreso?
Muy agradecido. Repetir esas experiencias te permite saborearlas de verdad. Volver me apetece porque quiero hacerlo creyendo que lo merezco como artista. Ahora quiero disfrutarlo desde ese lugar, porque aprender a merecer no es tan sencillo.
¿Por dónde recomendás entrar al universo de Carlos Sadness?
Hay bastante variedad. En estos casos me gusta usar "Física Moderna". Creo que refleja bastante bien mi identidad y mi sonido. A partir de ahí se puede entrar y descubrir muchos matices y colores.